Cuba podría perder casi 4 millones de habitantes: experto alerta sobre un acelerado “vaciamiento demográfico”

La combinación de emigración masiva, baja natalidad, aumento de las muertes y envejecimiento podría reducir la población de la isla hasta aproximadamente 5,6 millones de personas si no cambian las tendencias actuales.

Cuba podría encaminarse hacia una de las mayores contracciones poblacionales de su historia moderna. De mantenerse la baja fecundidad, la emigración de jóvenes y el acelerado envejecimiento, la isla podría terminar con alrededor de 5,6 millones de habitantes, advirtió el demógrafo cubano Juan Carlos Albizu-Campos.


La proyección implicaría la pérdida de casi cuatro millones de habitantes respecto a la cifra oficial registrada al cierre de 2025. Sin embargo, el especialista sostiene que las consecuencias de este proceso podrían hacerse evidentes mucho antes de finalizar el siglo.

Albizu-Campos describe lo que sucede como un “vaciamiento demográfico”: una reducción acelerada de la población en la que convergen menos nacimientos, más defunciones y la salida sostenida de personas en edades jóvenes y productivas.

Durante una entrevista con Martí Noticias, el experto afirmó que Cuba se encuentra en una “zona de desastre demográfico” y señaló que el problema no puede analizarse exclusivamente mediante estadísticas de población.

Mueren casi dos cubanos por cada niño que nace

Las propias cifras oficiales muestran la velocidad de la contracción.

Cuba cerró 2025 con 9,434,593 habitantes, frente a los 9,748,007 reportados al finalizar 2024. Eso representa una disminución de 313,414 personas en apenas un año.


El balance entre nacimientos y fallecimientos también resulta especialmente desfavorable. Durante 2025 se registraron:

  • 68,064 nacimientos
  • 136,214 defunciones

En otras palabras, en Cuba murieron prácticamente dos personas por cada niño que nació.

La tasa global de fecundidad descendió hasta 1,29 hijos por mujer, muy lejos de los 2,1 necesarios para que una población pueda mantener su tamaño de una generación a otra sin depender de la inmigración.

La caída de los nacimientos no responde solamente a una reducción en el número de hijos que tiene cada familia. También quedan en el país menos mujeres en edad reproductiva.

La emigración de mujeres agrava la crisis

Albizu-Campos señaló que, según cifras internacionales citadas por él, el 57% de quienes emigraron durante la oleada migratoria de 2020 a 2024 fueron mujeres.

Este fenómeno tiene consecuencias que se extienden durante décadas. Cuando una mujer joven abandona el país, Cuba no solo pierde inmediatamente a una habitante en edad laboral, sino también los posibles nacimientos que podrían producirse en el futuro.

Muchas cubanas, explicó el especialista, no desean tener hijos bajo las actuales condiciones económicas y sociales. Otras prefieren emigrar antes de comenzar una familia.

La falta de viviendas, los bajos salarios, la escasez de alimentos y medicamentos, los apagones y el deterioro de los servicios públicos influyen directamente en decisiones como aplazar la maternidad, tener un solo hijo o abandonar definitivamente la isla.

Por eso, el demógrafo habla de una “policrisis” en la que los problemas económicos, sanitarios, sociales y políticos terminan alimentando el declive de la población.

Cuba perdió más de 1,25 millones de trabajadores

La emigración volvió a desempeñar un papel decisivo durante 2025, cuando el saldo migratorio oficial fue negativo en 245,264 personas.

En solo cinco años, la población oficial de la isla pasó de superar los 11 millones de habitantes a situarse alrededor de los 9,4 millones. Durante ese período, Cuba también perdió más de 1,25 millones de personas en edad laboral.

La salida de trabajadores reduce la capacidad productiva del país, limita la recaudación fiscal y deja menos personas disponibles para sostener los sistemas de pensiones, salud y asistencia social.

Esta reducción ocurre, además, mientras una parte cada vez mayor de la población alcanza la edad de jubilación.

Más de uno de cada cuatro cubanos tiene 60 años o más

Al cierre de 2025, el 26,7% de los residentes en Cuba tenía al menos 60 años. Esto significa que más de uno de cada cuatro habitantes pertenece ya a ese grupo de edad.

La proporción había sido de 25,7% en 2024, aunque en varias zonas del país el envejecimiento era todavía mayor. Villa Clara alcanzaba entonces un 29,1%, La Habana un 28,1% y el municipio Plaza de la Revolución llegaba al 36,8%.

Las numerosas generaciones nacidas durante el llamado baby boom cubano están entrando ahora en la jubilación, dando lugar a lo que Albizu-Campos denomina un “boom de la jubilación”.

El problema es que cada vez existen menos jóvenes y trabajadores para reemplazarlas y financiar los servicios que necesita una población envejecida.

Esta estructura puede aumentar la presión sobre los hospitales, la atención domiciliaria, los hogares de ancianos y el sistema de pensiones, precisamente cuando Cuba atraviesa una profunda escasez de recursos y personal sanitario.

Experto cuestiona el tamaño real de la población

Albizu-Campos también puso en duda que las estadísticas oficiales reflejen con exactitud cuántas personas permanecen actualmente en territorio cubano.

Según sus cálculos, al cierre de 2023 la población residente efectiva habría sido de aproximadamente 8,61 millones de habitantes, una cantidad considerablemente inferior a la informada entonces por las autoridades.

La diferencia tendría relación, entre otros factores, con la manera en que se contabiliza a quienes abandonan el país y todavía aparecen durante determinado tiempo en los registros oficiales.

Aunque existen discrepancias sobre la cantidad exacta de residentes, tanto las estimaciones independientes como los datos gubernamentales coinciden en una conclusión: Cuba pierde población rápidamente.

El regreso de los emigrados no sería suficiente

El demógrafo tampoco considera realista confiar en un retorno masivo de cubanos para revertir la tendencia.

Quienes consiguen establecerse en otros países suelen construir nuevas vidas, obtener empleo, comprar viviendas y formar familias. Por eso, las migraciones de retorno a gran escala no constituyen un patrón habitual.

La advertencia sobre una Cuba de 5,6 millones de habitantes coincide con proyecciones divulgadas por organismos internacionales para finales del siglo XXI. Albizu-Campos subraya, no obstante, que el declive ya está en marcha y comenzará a transformar profundamente la economía y la sociedad mucho antes de 2100.

Para el especialista, aumentar artificialmente la natalidad tampoco solucionaría el problema si permanecen las condiciones que llevan a las personas a no tener hijos o a emigrar.

“No existen problemas de población, sino poblaciones con problemas”, afirmó.

Su conclusión apunta directamente a la necesidad de transformaciones estructurales: recuperar la economía y los servicios esenciales, crear oportunidades, ofrecer seguridad jurídica, atraer inversiones y garantizar derechos.

La solución tiene que ser que el modelo, de alguna manera, tiene que cambiar”, sentenció.

Mientras no ocurran esas transformaciones, Cuba continuará envejeciendo y perdiendo habitantes, con un impacto cada vez mayor sobre las familias, la fuerza laboral y la capacidad del país para sostener su economía.


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