Carritos con inteligencia artificial ya guían a compradores en supermercados del sur de la Florida

Supermercado con IA. Foto: Video de YouTube de WPLG Local 10

La inteligencia artificial comienza a ocupar un lugar visible en los pasillos de los supermercados del sur de Florida. Lo que hasta hace poco parecía una herramienta reservada para aplicaciones móviles, plataformas digitales o sistemas empresariales ahora está siendo incorporado directamente a los carritos de compra para orientar a los consumidores, organizar sus listas y ayudarlos a encontrar productos con mayor rapidez.

Milam’s Market, en Pinecrest, está probando un sistema denominado Cooper, un asistente digital instalado en una tableta integrada al carrito. La tecnología permite al comprador consultar la ubicación de los artículos, visualizar un mapa del establecimiento y recibir ayuda durante su recorrido.


La propuesta busca resolver una de las situaciones más comunes dentro de un supermercado: perder tiempo caminando entre pasillos para encontrar un producto específico, especialmente cuando se trata de una tienda grande, desconocida o cuya distribución ha cambiado recientemente.

El proyecto se encuentra en fase beta, por lo que sus desarrolladores y los responsables del establecimiento continúan evaluando su funcionamiento, la reacción de los usuarios y las mejoras necesarias antes de considerar una implementación más amplia.

Un asistente digital que acompaña al comprador desde el carrito

Cooper funciona mediante una tableta instalada directamente en el carrito de compras. Desde esa pantalla, el usuario puede introducir su lista, consultar información y seguir indicaciones dentro del establecimiento.

Una de sus principales ventajas es que no obliga al cliente a utilizar constantemente su teléfono celular. La experiencia se concentra en un dispositivo integrado al carrito, diseñado específicamente para acompañar el recorrido por la tienda.

El consumidor puede revisar los productos pendientes, observar dónde se encuentran y recibir orientación sobre la ruta que debe seguir. La intención es convertir una compra desorganizada en un recorrido más estructurado.


En lugar de caminar de un extremo al otro del supermercado varias veces, el usuario puede recibir indicaciones que le permitan agrupar los artículos por zonas, pasillos o secciones. Esta función puede resultar especialmente útil para quienes realizan compras grandes, tienen poco tiempo disponible o no conocen la ubicación exacta de los productos.

Mapas en tiempo real para encontrar productos con mayor facilidad

Una de las funciones centrales del sistema es el mapa interactivo del supermercado. La pantalla muestra la posición aproximada del comprador dentro de la tienda y le indica dónde se encuentran los productos incluidos en su lista. De este modo, el carrito deja de ser únicamente un objeto para transportar mercancías y se convierte en una herramienta de navegación.

La tecnología intenta resolver un problema frecuente: aunque un cliente sepa qué necesita, puede desconocer si un artículo está en la sección de alimentos internacionales, productos refrigerados, artículos para el hogar o pasillos especializados.

En algunos establecimientos, incluso productos similares pueden encontrarse en zonas diferentes. Las salsas, por ejemplo, podrían estar distribuidas entre el área de condimentos, la sección internacional y los refrigeradores. El asistente digital busca eliminar parte de esa incertidumbre y ofrecer una guía más directa.

La precisión del mapa será fundamental para el éxito del sistema. Si los productos cambian de ubicación, se agotan o son trasladados temporalmente, la información deberá actualizarse para evitar que el cliente reciba indicaciones incorrectas.

“Alguien puede estar comprando para su familia, otra persona puede estar comprando para una parrillada, así que queremos ofrecer una experiencia personalizada para cada cliente. Lo veo como cuando mi mamá le da a mi papá una lista de cosas para comprar y él dice: “No tengo idea de dónde está nada de esto”. Eso es exactamente lo que buscamos resolver”, explicó Julian Janna, creador del dispositivo.

La lista de compras se convierte en una ruta personalizada

El sistema permite que el comprador incorpore su lista de productos y la consulte durante todo el recorrido. A partir de esa información, Cooper puede ayudar a organizar la compra y mostrar qué artículos faltan. Esta función reduce el riesgo de olvidar productos y evita que el usuario tenga que revisar notas en papel o alternar constantemente entre varias aplicaciones.

La herramienta también podría ayudar a ordenar el recorrido según la ubicación de los artículos. Por ejemplo, si varios productos están en el mismo pasillo o en secciones cercanas, el sistema puede facilitar una secuencia más lógica. Esto resulta relevante porque una compra extensa puede convertirse en un proceso poco eficiente cuando los productos aparecen en la lista sin ningún orden específico.

Una persona puede comenzar en frutas y vegetales, dirigirse al área de limpieza, regresar a lácteos y luego descubrir que olvidó un artículo ubicado cerca de la entrada. La promesa de este tipo de tecnología es reducir esos desplazamientos y hacer que cada recorrido sea más directo.

Cooper también puede responder preguntas de los consumidores

El sistema no se limita a mostrar mapas. La inteligencia artificial también puede responder consultas generales relacionadas con los productos y las necesidades del comprador. El cliente puede pedir orientación cuando busca un artículo determinado o cuando no sabe exactamente qué ingredientes necesita para una ocasión específica.

Por ejemplo, una persona que esté organizando una parrillada puede solicitar ayuda para identificar productos complementarios. También podría consultar qué ingredientes son necesarios para preparar una receta o qué alternativas existen dentro del supermercado. Este componente conversacional distingue al sistema de un mapa convencional.

En lugar de limitarse a señalar ubicaciones, el asistente intenta interpretar la necesidad del comprador y ofrecer una respuesta relacionada con su objetivo. Sin embargo, la utilidad dependerá de la calidad de la información disponible y de la capacidad del sistema para entender preguntas formuladas de distintas maneras.

Una herramienta pensada para compras familiares y situaciones cotidianas

La tecnología puede adaptarse a diferentes tipos de consumidores. Una persona que realiza una compra semanal para toda su familia tiene necesidades distintas a quien entra por pocos productos o busca ingredientes para una comida específica.

En una compra familiar, el usuario puede necesitar alimentos, productos de higiene, artículos de limpieza, bebidas y mercancías para varias personas. En ese escenario, una lista extensa y bien organizada puede ahorrar tiempo. En cambio, un cliente que prepara una cena, una fiesta o una reunión puede necesitar recomendaciones más específicas.

Cooper intenta ofrecer una experiencia personalizada a partir de lo que el consumidor desea encontrar. La herramienta también podría ser útil para adultos mayores, visitantes que no conocen la tienda o personas que tienen dificultades para recorrer grandes superficies durante períodos prolongados. Para que resulte verdaderamente accesible, la pantalla deberá ser fácil de leer, responder con rapidez y presentar instrucciones sencillas.

Milam’s Market convierte a Pinecrest en escenario de una prueba tecnológica

Milam’s Market se encuentra entre los primeros establecimientos del sur de Florida en incorporar este tipo de asistente en sus carritos. La prueba en Pinecrest permite observar cómo reaccionan los clientes ante una tecnología que modifica una actividad profundamente habitual.

Comprar alimentos es una tarea que muchas personas realizan semanalmente y que suele estar asociada con rutinas muy establecidas. La introducción de una pantalla y un sistema de inteligencia artificial puede generar curiosidad, pero también resistencia entre quienes prefieren una experiencia tradicional.

“Porque nos demuestra que los clientes están interesados y dispuestos a probar algo nuevo. Lo que vemos en los datos es que los clientes regresan a usarla una y otra vez”, dijo Chad Milam, director administrativo de Milam’s Market.

Por esa razón, la fase beta resulta importante. Durante este periodo, los responsables pueden analizar si los consumidores comprenden el funcionamiento del dispositivo, cuánto tiempo tardan en acostumbrarse y qué funciones consideran más útiles. También pueden detectar errores, problemas de navegación, fallos en las indicaciones o dificultades relacionadas con el uso del carrito.

Los primeros usuarios muestran interés en repetir la experiencia

Los responsables del proyecto aseguran que la reacción inicial ha sido positiva. Uno de los indicadores observados es que algunos compradores regresan y vuelven a seleccionar los carritos equipados con el asistente.

La repetición resulta importante porque permite diferenciar entre la curiosidad inicial y la utilidad real. Un cliente puede probar una nueva tecnología una vez simplemente porque le parece novedosa. Sin embargo, cuando decide utilizarla nuevamente, existe una mayor posibilidad de que haya encontrado un beneficio concreto.

Esta respuesta sugiere que parte del público está dispuesto a incorporar herramientas digitales en sus compras, siempre que resulten prácticas y no compliquen el proceso. El desafío será mantener ese interés cuando la novedad desaparezca y el sistema pase a formar parte de la rutina del establecimiento.

El ahorro de tiempo, una de las principales promesas

Para muchos consumidores, el tiempo es uno de los factores más importantes al visitar un supermercado. Las compras pueden prolongarse cuando la tienda está llena, los pasillos son extensos o los productos resultan difíciles de localizar.

Un asistente capaz de mostrar una ruta y organizar la lista podría reducir parte de ese tiempo. El beneficio no dependerá únicamente de encontrar productos. También será importante que la pantalla responda rápidamente, que el usuario no tenga que completar procesos largos y que las indicaciones sean precisas.

Una herramienta diseñada para ahorrar tiempo perdería valor si obliga al consumidor a detenerse constantemente para corregir errores, reiniciar el sistema o introducir demasiada información. Por ello, la simplicidad será tan importante como la cantidad de funciones disponibles.

La inteligencia artificial sale del teléfono y entra en los comercios físicos

La prueba en Pinecrest forma parte de una transformación más amplia en el sector minorista. Durante años, la digitalización de las compras se concentró en las ventas por internet, las aplicaciones de entrega y las plataformas de pago.

Ahora, las empresas intentan llevar esas herramientas al interior de las tiendas físicas. La inteligencia artificial puede utilizarse para responder preguntas, recomendar artículos, analizar inventarios, mejorar la distribución de los productos y ayudar a los consumidores durante su recorrido.

Los carritos inteligentes representan una nueva etapa porque incorporan la tecnología al objeto que acompaña al comprador durante prácticamente toda su visita.

En este modelo, la experiencia física y la digital dejan de funcionar por separado. El cliente continúa seleccionando productos directamente de los estantes, pero recibe apoyo similar al que encontraría en una plataforma de comercio electrónico.

Una experiencia similar a comprar por internet, pero dentro de la tienda

Las compras digitales ofrecen recomendaciones, buscadores y listas organizadas. Sin embargo, carecen de la posibilidad de observar y comparar físicamente los productos. Los carritos con inteligencia artificial intentan combinar ambas experiencias.

El consumidor puede caminar por el establecimiento, revisar la calidad de los artículos y tomar decisiones directamente frente a los estantes, mientras utiliza un asistente que le ayuda a encontrar lo que necesita. Esta combinación puede resultar atractiva para quienes prefieren comprar presencialmente, pero valoran las herramientas digitales.

También podría reducir una de las diferencias más importantes entre los supermercados físicos y las plataformas en línea: la facilidad para localizar productos. En internet, un artículo aparece mediante una búsqueda. Dentro de una tienda, encontrarlo puede requerir varios minutos.

Recomendaciones personalizadas y oportunidades comerciales

Los asistentes digitales también pueden abrir nuevas posibilidades para los supermercados. Además de orientar al comprador, el sistema podría recomendar productos relacionados con su lista. Si un cliente busca pasta, por ejemplo, la herramienta podría sugerir salsa, queso o ingredientes complementarios. Si organiza una parrillada, podría mostrar opciones de carnes, bebidas, carbón o condimentos.

Estas recomendaciones podrían mejorar la experiencia, pero también funcionar como una nueva forma de promoción comercial. La diferencia entre una sugerencia útil y una publicidad invasiva será uno de los aspectos que los comercios deberán manejar con cuidado.

Si la pantalla muestra demasiadas promociones, el consumidor podría sentir que la tecnología está diseñada principalmente para aumentar sus gastos, en lugar de ayudarlo. Para mantener la confianza, las recomendaciones deberían ser relevantes, fáciles de ignorar y claramente diferenciadas de las indicaciones necesarias para completar la compra.

La privacidad será un punto clave para los compradores

A medida que los supermercados incorporan herramientas de inteligencia artificial, también aumenta la preocupación por la información que podrían recopilar. Una lista de compras puede revelar hábitos alimentarios, preferencias de marcas, frecuencia de consumo y otros patrones.

Si el sistema se vincula con cuentas de clientes, tarjetas de fidelidad o perfiles personales, podría generar una base de datos detallada sobre el comportamiento de cada consumidor. Los establecimientos deberán explicar qué información recopilan, para qué la utilizan y durante cuánto tiempo la conservan.

También será importante aclarar si los datos se usan únicamente para mejorar la experiencia, si sirven para ofrecer publicidad personalizada o si pueden compartirse con terceros. La transparencia puede determinar el nivel de aceptación de estas herramientas. Muchos consumidores están dispuestos a utilizar tecnología que les ahorre tiempo, pero pueden rechazarla si consideran que invade su privacidad.

La actualización constante del inventario será fundamental

Para que el asistente sea útil, debe conocer la ubicación real de los productos. Los supermercados modifican sus pasillos por promociones, temporadas, cambios de inventario o decisiones comerciales. Un mapa desactualizado podría enviar al comprador a una sección equivocada.

El sistema también deberá distinguir entre un artículo que existe en el catálogo y uno que está realmente disponible en el establecimiento. Si un producto se agotó, la tecnología podría necesitar informar al consumidor y sugerir una alternativa. La coordinación entre la inteligencia artificial y los sistemas internos de inventario podría convertirse en una de las funciones más valiosas, pero también en una de las más complejas.

¿Podrían los carritos inteligentes llegar a más tiendas?

El futuro de Cooper dependerá de los resultados obtenidos durante la fase de prueba. Los responsables deberán determinar si la herramienta mejora la satisfacción del cliente, reduce el tiempo de compra y justifica la inversión. También tendrán que analizar si los usuarios de distintas edades pueden utilizarla sin dificultades.

Si la experiencia resulta positiva, el sistema podría extenderse a otros supermercados de la región. El sur de Florida representa un mercado diverso, con residentes de diferentes edades, idiomas y niveles de familiaridad tecnológica.

Esa diversidad puede servir como prueba para evaluar si la herramienta es capaz de adaptarse a una amplia variedad de consumidores. Una futura expansión también podría incluir funciones en varios idiomas, opciones de accesibilidad y herramientas diseñadas para personas con discapacidades.

Una mirada al futuro de las compras en el sur de Florida

La prueba de Cooper en Milam’s Market muestra cómo la inteligencia artificial comienza a integrarse en actividades cotidianas. El proyecto todavía está en una etapa inicial, pero anticipa un cambio en la manera en que los supermercados podrían relacionarse con sus clientes.

La promesa es ofrecer una experiencia más organizada, personalizada y eficiente. El comprador continúa tomando las decisiones, pero cuenta con una herramienta que lo guía durante el recorrido.

La evolución del proyecto dependerá de la precisión del sistema, la protección de los datos, la facilidad de uso y la respuesta de los consumidores. Si logra superar esos desafíos, el carrito inteligente podría dejar de ser una novedad experimental y convertirse en una presencia habitual en los supermercados del sur de Florida.


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