Entraron por una pared y vaciaron una joyería: FBI busca a cubano de Miami considerado peligroso

El FBI mantiene activa la búsqueda de Alberto Pérez Elías, un cubano residente en Miami señalado por su presunta participación en un robo millonario a una joyería de Cape Coral, en la costa oeste de Florida. El caso, investigado como un delito federal violento, involucra una operación planificada, el uso de un arma de fuego, la entrada al negocio a través de una pared y la sustracción de miles de piezas de joyería valoradas en más de un millón de dólares.

Pérez Elías, de 57 años, permanece prófugo mientras otros tres acusados ya están detenidos. La oficina del FBI en Tampa lo incluyó en sus alertas de búsqueda y advirtió que debe ser considerado armado y peligroso. La orden de arresto fue emitida el 24 de junio de 2026 por un tribunal federal del Distrito Medio de Florida, con sede en Fort Myers, después de que fuera acusado de conspiración para interferir con el comercio mediante robo, interferencia con el comercio mediante robo y uso de arma de fuego durante un crimen violento.


Un robo millonario ejecutado desde el local vecino

El asalto ocurrió el 6 de enero de 2026 en una joyería de Cape Coral. Según la acusación federal, Pérez Elías y otros tres hombres habrían entrado primero a un negocio vacío situado al lado del establecimiento. Desde allí, abrieron un boquete en la pared para acceder directamente a la joyería, una maniobra que apunta a una preparación previa y a un conocimiento del lugar.

Una vez dentro, los sospechosos habrían sorprendido al gerente del negocio y lo mantuvieron bajo amenaza de arma de fuego. Después lograron acceder a una caja fuerte y se llevaron miles de piezas de joyería cuyo valor total supera el millón de dólares, de acuerdo con el FBI y la Fiscalía Federal del Distrito Medio de Florida.

El método utilizado diferenció este caso de un robo común a un comercio. No fue una entrada frontal ni un asalto improvisado, sino una operación en la que los implicados habrían usado un local desocupado como punto de acceso, rompieron una pared y actuaron con rapidez para llegar hasta la caja fuerte. Ese nivel de planificación es uno de los elementos que refuerza la gravedad del expediente.

El gerente fue reducido a punta de pistola

La violencia ejercida contra el gerente de la joyería es uno de los puntos centrales de la acusación. Las autoridades sostienen que los sospechosos lo retuvieron a punta de pistola mientras ejecutaban el robo, lo que elevó el caso a la categoría de delito violento con uso de arma de fuego.

Ese detalle tiene un peso importante en el proceso judicial. En el sistema federal, portar, usar o blandir un arma durante un crimen de violencia puede añadir una condena obligatoria y consecutiva a cualquier otra pena impuesta por el robo. En este expediente, la Fiscalía indicó que, de ser hallados culpables, los acusados podrían enfrentar hasta 20 años de prisión federal por los cargos principales, además de una sentencia consecutiva de siete años por el arma de fuego.


Más allá del monto robado, el caso también expone el riesgo que enfrentan empleados y dueños de negocios cuando organizaciones criminales apuntan contra joyerías, casas de empeño, comercios de lujo o locales con mercancía de alto valor.

Cuatro acusados y una ruta de fuga hacia Miami

La acusación federal menciona a cuatro hombres. Además de Alberto Pérez Elías, las autoridades identificaron a Ivel Sánchez Rivera, de 52 años y residente en Hialeah; Osmani Barrios Carrera, de 37 años, también residente en Hialeah; y Yunior López Delgado, de 42 años y residente en Miami. Los tres fueron arrestados tras la investigación, mientras Pérez Elías continúa fugitivo.

Después del robo, los sospechosos habrían huido hacia Miami, según los documentos judiciales citados por la Fiscalía. Ese desplazamiento colocó al sur de Florida en el centro de la pesquisa, especialmente a Miami y Hialeah, ciudades donde los acusados tenían residencia o vínculos.

La investigación fue desarrollada por el Departamento de Policía de Cape Coral, el Departamento de Policía de Hialeah y el FBI. El caso será procesado por el fiscal federal adjunto Jesus M. Casas, bajo la jurisdicción del Distrito Medio de Florida.

Quién es Alberto Pérez Elías, el cubano buscado por el FBI

El FBI describe a Alberto Pérez Elías, también identificado como Alberto Perez Elias o Alberto Perez, como un hombre nacido en Cuba, de nacionalidad cubana, calvo, de ojos marrones, 5 pies y 6 pulgadas de estatura, aproximadamente 150 libras de peso y con vínculos en Hialeah y Miami. La agencia incluye dos fechas de nacimiento usadas por el fugitivo: 15 de julio de 1968 y 12 de julio de 1972.

La fotografía divulgada por el FBI fue tomada en 2018, por lo que las autoridades no descartan que su apariencia física haya cambiado. En la ficha oficial, la agencia advierte de forma explícita que Pérez Elías debe ser considerado armado y peligroso.

Las autoridades piden que cualquier persona con información sobre su paradero no intente detenerlo por cuenta propia. El FBI recomienda contactar a la oficina local más cercana, a una embajada o consulado estadounidense, o enviar una pista a través del portal tips.fbi.gov.

Por qué el caso llegó a una corte federal

El expediente no se tramita únicamente como un robo local. Los cargos federales están relacionados con la llamada interferencia con el comercio mediante robo, una figura penal que se aplica cuando un delito violento afecta actividades comerciales o negocios vinculados al comercio interestatal.

En este caso, la acusación sostiene que el robo a la joyería no solo provocó una pérdida económica millonaria, sino que también afectó una actividad comercial. A ello se suma la presunta participación de varios sospechosos, el uso de arma de fuego y la huida hacia otra ciudad, factores que suelen aumentar la intervención de agencias federales.

La Fiscalía Federal aclaró que una acusación formal no equivale a culpabilidad y que todo acusado conserva la presunción de inocencia hasta que se demuestre lo contrario en un tribunal.

Cape Coral, una ciudad golpeada por un asalto de alto impacto

Cape Coral, ubicada en el condado de Lee, no suele figurar con la misma frecuencia que Miami, Hialeah o Fort Lauderdale en grandes expedientes federales de robos organizados. Sin embargo, este caso puso a la ciudad en el mapa de una investigación de alto impacto por la forma en que se ejecutó el atraco y por la magnitud de las pérdidas.

El robo a Tio Jewelers afectó directamente a un comercio local y dejó expuesto un patrón que preocupa a las autoridades: bandas que estudian la estructura de los negocios, buscan accesos secundarios o vulnerables y actúan con armas para controlar a empleados o gerentes durante pocos minutos.

Para joyerías y comercios con mercancía de alto valor, este tipo de casos suele activar revisiones de seguridad, refuerzo de cámaras, alarmas, bóvedas, sensores en paredes contiguas y protocolos de emergencia para empleados.

Miami y Hialeah, puntos clave en la investigación

Aunque el robo ocurrió en la costa oeste de Florida, Miami y Hialeah aparecen como puntos centrales del caso. Pérez Elías tiene vínculos con ambas ciudades, mientras dos de los acusados detenidos residen en Hialeah y otro en Miami.

Ese detalle es relevante porque el sur de Florida funciona con frecuencia como zona de tránsito, refugio o conexión para sospechosos de delitos cometidos en otros condados del estado. Las autoridades suelen rastrear movimientos entre ciudades, uso de vehículos, contactos familiares, residencias temporales y posibles redes de apoyo.

En este caso, la búsqueda de Pérez Elías mantiene activas las alertas federales en comunidades donde podría haber sido visto o donde aún podría tener contactos personales.

Un antecedente: Pedro Santamaría y el robo de lingotes de oro

El caso también recuerda otros expedientes federales relacionados con cubanos del sur de Florida acusados de participar en robos de gran valor económico. En 2018, el FBI ofreció una recompensa por Pedro Santamaría, un cubano de Miami acusado de participar en el robo de un camión cargado con millones de dólares en lingotes de oro.

Aunque se trata de investigaciones distintas, ambos casos comparten elementos similares: acusaciones federales, presunta coordinación entre varios implicados, grandes pérdidas económicas y cargos vinculados al uso de arma de fuego durante un crimen violento.

El antecedente de Santamaría permite contextualizar el caso de Pérez Elías dentro de una línea de investigaciones del FBI sobre robos de alto valor en los que los sospechosos no solo buscan dinero en efectivo, sino mercancías fáciles de transportar, fundir, revender o mover a través de mercados secundarios.

Robos a joyerías: mercancía de alto valor y difícil rastreo

Las joyerías son objetivos atractivos para redes criminales porque concentran bienes pequeños, costosos y relativamente fáciles de ocultar. A diferencia de otros productos, las joyas pueden desmontarse, fundirse, venderse por partes o trasladarse sin ocupar grandes volúmenes.

Por eso, cuando ocurre un robo de esta magnitud, las autoridades no solo intentan capturar a los sospechosos, sino también rastrear la mercancía. En muchos casos, la recuperación de las piezas es compleja porque los artículos pueden cambiar rápidamente de manos o ser modificados para dificultar su identificación.

El valor estimado de más de un millón de dólares coloca el robo de Cape Coral entre los casos más llamativos de este tipo en Florida durante 2026, especialmente por la combinación de planificación, violencia y fuga hacia otra zona del estado.

La búsqueda sigue abierta

La prioridad de las autoridades es localizar a Alberto Pérez Elías. El FBI mantiene activa la alerta y pide a la ciudadanía aportar cualquier información que pueda ayudar a ubicarlo.

La agencia insiste en que no debe ser confrontado. Cualquier dato sobre su paradero, movimientos recientes, vehículos asociados, contactos o residencias temporales debe ser enviado por los canales oficiales.

Mientras el proceso avanza contra los acusados detenidos, la captura de Pérez Elías se mantiene como una pieza pendiente en un caso que combina un robo millonario, una operación planificada, violencia armada y conexiones entre Cape Coral, Miami y Hialeah. El expediente continúa abierto y bajo investigación federal.


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