Rosa María Payá: «O nos organizamos y proveemos una alternativa democrática al pueblo cubano, o nos pasa por arriba la historia»

La activista cubana Rosa María Payá volvió a situar el debate sobre el futuro político de Cuba en el centro de la discusión pública al hacer un llamado a la unidad de los sectores democráticos para preparar una eventual transición hacia un sistema pluralista y respetuoso de los derechos fundamentales.

Durante una intervención en el III Foro Diario de Cuba 2026 enfocada en los desafíos que enfrenta la nación caribeña, Payá defendió la necesidad de construir desde ahora las bases de una transformación política que permita a los cubanos decidir libremente el rumbo del país cuando se presenten las condiciones para un cambio.


La líder opositora sostuvo que el deterioro económico, la crisis energética, el colapso de servicios esenciales y la emigración masiva han colocado a Cuba en un momento decisivo de su historia reciente, por lo que consideró imprescindible que quienes apuestan por una alternativa democrática comiencen a coordinar esfuerzos y diseñar propuestas concretas.

Su mensaje se produce en medio de crecientes cuestionamientos sobre la capacidad del actual modelo para responder a las necesidades de la población y en un contexto marcado por el descontento ciudadano, el éxodo migratorio y la persistente falta de perspectivas económicas para millones de cubanos.

Una crisis que redefine el futuro de Cuba

Para Rosa María Payá, la situación actual de la isla trasciende una simple crisis económica. A su juicio, Cuba enfrenta una crisis estructural que afecta simultáneamente los ámbitos político, social, energético, demográfico y productivo. «Es un momento crucial para la historia de Cuba, que requiere también de la articulación de las fuerzas democráticas cubanas, que es un concepto muy amplio», dijo Payá desde Madrid. «O nos organizamos y proveemos una alternativa democrática al pueblo cubano, o nos pasa por arriba la historia», agregó.

Los frecuentes apagones continúan golpeando tanto a las familias como al sector empresarial. En numerosas provincias los cortes eléctricos se extienden durante largas horas, afectando la conservación de alimentos, la actividad económica y el funcionamiento de hospitales, centros educativos y otros servicios esenciales.

Al mismo tiempo, la escasez de productos básicos sigue deteriorando la calidad de vida de la población. La falta de alimentos, medicamentos y combustible se ha convertido en una constante para millones de cubanos, mientras la inflación continúa reduciendo el valor real de salarios y pensiones.


La activista considera que estas dificultades son síntomas de problemas más profundos relacionados con la falta de libertades económicas, la centralización estatal y la ausencia de mecanismos democráticos que permitan a los ciudadanos influir en las decisiones que afectan su vida cotidiana.

El éxodo migratorio como reflejo del descontento nacional

Uno de los fenómenos que más preocupa a Payá es la emigración masiva que ha experimentado Cuba en los últimos años. Según diversas estimaciones, cientos de miles de cubanos han abandonado la isla desde 2021, protagonizando una de las mayores olas migratorias registradas en la historia del país. Muchos han emigrado hacia Estados Unidos, España, México y otras naciones de América Latina y Europa en busca de estabilidad económica y mayores oportunidades.

La activista sostiene que esta salida constante de ciudadanos representa una pérdida significativa de capital humano, talento profesional y fuerza laboral para la nación.

Médicos, ingenieros, profesores, técnicos y jóvenes graduados figuran entre quienes han decidido abandonar el país ante la falta de expectativas de progreso, una situación que, según analistas, agrava aún más los problemas demográficos y económicos que enfrenta Cuba.

Preparar la transición antes de que ocurra

Uno de los aspectos más relevantes de la intervención de Payá fue su insistencia en que una transición democrática no puede improvisarse cuando surja una oportunidad política. La opositora considera que las experiencias de otros países demuestran que los procesos de transformación exitosos requieren planificación, consensos previos y una visión clara sobre el modelo institucional que se desea construir.

Por ello, llamó a comenzar desde ahora la elaboración de propuestas relacionadas con la recuperación económica, la modernización del Estado, el fortalecimiento de la sociedad civil y la creación de instituciones democráticas capaces de garantizar estabilidad y gobernabilidad. «Necesitamos un plan mínimo para estar todo lo preparados que podamos estar en el momento en que el poder se fracture en Cuba. Pero tan importante como eso es tener a las personas listas para involucrarse en ese proceso», explicó en el foro titulado «Para la Cuba de mañana».

A su juicio, el verdadero desafío no consiste únicamente en lograr un cambio político, sino en asegurar que ese cambio permita construir una Cuba más libre, próspera e inclusiva.

La unidad de la oposición como requisito indispensable

Payá también puso énfasis en la necesidad de superar divisiones históricas dentro de los sectores que promueven la democratización de Cuba. Durante décadas, la oposición cubana ha estado integrada por grupos con enfoques y estrategias diversas. Aunque comparten objetivos relacionados con la defensa de los derechos humanos y las libertades políticas, las diferencias internas han dificultado en ocasiones la construcción de agendas comunes.

La activista considera que el contexto actual exige un mayor nivel de coordinación y cooperación entre organizaciones de la sociedad civil, movimientos opositores, periodistas independientes, activistas y líderes comunitarios. Según afirmó, la pluralidad de opiniones no debe convertirse en un obstáculo para la construcción de consensos mínimos que permitan avanzar hacia objetivos compartidos.

El papel estratégico del exilio cubano

La líder de Cuba Decide destacó además la importancia que puede desempeñar el exilio en una futura etapa de reconstrucción nacional. Millones de cubanos viven actualmente fuera de la isla y mantienen vínculos familiares, económicos y emocionales con su país de origen. Muchos de ellos han desarrollado carreras exitosas en sectores empresariales, académicos, tecnológicos y profesionales que podrían aportar experiencia y recursos a una eventual transformación de Cuba.

Payá considera que el exilio constituye una de las principales reservas de capital humano y financiero para el futuro del país y que su participación será fundamental en procesos relacionados con la inversión, la recuperación económica y el fortalecimiento institucional. Asimismo, destacó el papel que históricamente han desempeñado las comunidades cubanas en el exterior para visibilizar la situación de los derechos humanos en la isla y respaldar a activistas y organizaciones independientes.

Además es del criterio que los que actualmente gobiernan la isla no pueden involucrarse en el futuro de Cuba: «La familia Castro, el grupo de generales, que lleva 67 años ahí, no puede estar en el poder para que este proceso comience».

Durante el foro, varios participantes coincidieron en la necesidad de priorizar la defensa de las libertades fundamentales y el respaldo a las víctimas de violaciones de derechos humanos. En ese sentido, Johanna Cilano Peláez, representante de Amnistía Internacional, subrayó que cualquier propuesta para el futuro de Cuba debe tener como eje central a las personas afectadas por la represión y la protección de sus derechos.

El debate también abordó el impacto regional de la situación cubana. Armando Chaguaceda Noriega advirtió que el avance de la democracia en Cuba y América Latina seguirá enfrentando serios obstáculos mientras permanezca vigente el modelo político instaurado por el castrismo. Además, llamó la atención sobre los estrechos lazos existentes entre México y La Habana, una relación que, según afirmó, mantiene una influencia recíproca en distintos ámbitos políticos y estratégicos.

Elecciones libres y reconstrucción institucional

Uno de los pilares de la propuesta defendida por Payá es la celebración de elecciones libres, transparentes y competitivas que permitan a los ciudadanos elegir a sus representantes sin restricciones políticas.

La activista sostiene que una verdadera transición democrática debe incluir garantías para la participación de múltiples fuerzas políticas, la libertad de prensa, la independencia judicial y la protección efectiva de los derechos fundamentales. También es del criterio que es imprescindible reconstruir la confianza ciudadana en las instituciones públicas, un objetivo que requeriría profundas reformas en áreas como la administración pública, el sistema electoral y el aparato judicial.

A largo plazo, señala, el objetivo debe ser la consolidación de un Estado de derecho donde todos los ciudadanos tengan igualdad ante la ley y donde las instituciones respondan al interés público y no a intereses partidistas.

La presión internacional y el respaldo a los derechos humanos

Durante su intervención, Payá reiteró la importancia de mantener el apoyo internacional a las aspiraciones democráticas del pueblo cubano. La activista considera que organismos multilaterales, gobiernos democráticos y organizaciones defensoras de los derechos humanos deben continuar denunciando las violaciones de libertades fundamentales en Cuba y respaldando a quienes promueven cambios pacíficos.

También hizo mención al papel que está jugando la actual administración de Donald Trump junto a marco Rubio para que el régimen abandone el poder en el menor tiempo posible tras más de seis décadas de poder absoluto. «Venga de Estados Unidos o no, la presión internacional es esencial para un cambio político en nuestro país», sostiene y considera que el cambio debe sustentarse en la liberación de presos políticos y las respectivas garantías de sus derechos.

Para Payá, la atención internacional puede desempeñar un papel relevante en la creación de condiciones que faciliten una transición pacífica y respetuosa de los derechos humanos.

Rosa María Payá y su influencia en el debate sobre el futuro de Cuba

Hija del fallecido opositor Oswaldo Payá, una de las figuras más reconocidas de la disidencia cubana, Rosa María Payá se ha convertido en una de las voces más influyentes del movimiento democrático cubano en el ámbito internacional.

A través de iniciativas como Cuba Decide, ha promovido durante años la celebración de un proceso democrático que permita a los ciudadanos decidir libremente el futuro político de la isla. Su trabajo la ha llevado a participar en foros internacionales, encuentros con líderes políticos y organismos multilaterales donde ha denunciado la situación de los derechos humanos en Cuba y ha abogado por una transición democrática.

En los últimos meses, su nombre ha cobrado especial relevancia en las discusiones sobre el futuro de la isla, especialmente en momentos en que la crisis económica y social continúa profundizándose.

El debate sobre el “día después” gana fuerza

Las declaraciones de Rosa María Payá reflejan una tendencia cada vez más visible entre diversos sectores de la oposición, la academia y el exilio: la necesidad de discutir no solo cómo cambiar el sistema político cubano, sino también cómo gestionar el país después de ese cambio.

Economistas, juristas, empresarios, académicos y activistas han comenzado a plantear propuestas relacionadas con la recuperación económica, la atracción de inversiones, la modernización de la infraestructura, la descentralización administrativa y la reintegración de Cuba a los mercados internacionales.

Para Payá, estas conversaciones son fundamentales porque permiten avanzar desde la crítica al sistema actual hacia la construcción de una visión concreta de futuro.

Su mensaje final es claro: la transición democrática en Cuba no debe comenzar cuando llegue el cambio político. Debe empezar a construirse desde ahora mediante la unidad, la organización y el compromiso de todos los cubanos que aspiran a un país libre, democrático y próspero.


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