Marco Rubio asegura que ofrecieron 100 millones en ayuda humanitaria para Cuba: «Es el régimen el que se está interponiendo en el camino»

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, reveló que Washington había ofrecido un paquete de ayuda humanitaria valorado en 100 millones de dólares destinado al pueblo cubano, pero aseguró que el régimen de La Habana bloqueó la posibilidad de distribuir esos recursos directamente entre la población.

Las declaraciones fueron realizadas durante una visita oficial a Roma, en medio de una agenda diplomática que incluyó encuentros vinculados al Vaticano y conversaciones sobre la situación política y humanitaria en América Latina. Rubio sostuvo que la administración estadounidense estaba preparada para aumentar significativamente la asistencia hacia Cuba si el gobierno permitía mecanismos independientes de distribución y garantizaba que los recursos no terminarían bajo control de las estructuras estatales o militares.


Según explicó el funcionario, el objetivo de Washington era facilitar la llegada de alimentos, medicamentos, productos de higiene, equipos médicos y suministros básicos a sectores especialmente golpeados por la crisis económica y energética que atraviesa la isla. Rubio afirmó que la negativa del régimen impedía aliviar las difíciles condiciones de vida de miles de familias cubanas afectadas por apagones, inflación y escasez de productos esenciales.

«Le hemos ofrecido al régimen 100 millones de dólares en ayuda humanitaria que, lamentablemente, hasta ahora no han aceptado distribuir para ayudar al pueblo de Cuba», dijo Rubio en un video publicado por el periodista Eric Daugherty en su cuenta de X. La revelación generó fuertes reacciones debido a que representó uno de los mayores montos de ayuda humanitaria mencionados públicamente por un alto funcionario estadounidense en relación con Cuba en los últimos años.

Rubio responsabilizó al régimen por el colapso económico y social de Cuba

Durante sus declaraciones, Rubio endureció su discurso contra La Habana y calificó al gobierno cubano como un “régimen incompetente” que, según dijo, había destruido progresivamente la economía nacional y agravado el deterioro social del país.

El secretario de Estado aseguró que la crisis que atraviesa Cuba no puede atribuirse únicamente a las sanciones estadounidenses, sino principalmente al modelo político y económico impuesto por el régimen durante más de seis décadas. También señaló que las autoridades cubanas continúan priorizando el control político y militar sobre las necesidades urgentes de la población.


Las declaraciones se produjeron en un momento especialmente delicado para la isla. Cuba enfrentó durante los últimos meses apagones prolongados que afectaron amplias zonas del país durante más de 20 horas diarias, una severa escasez de combustible, dificultades para importar alimentos y medicinas, además de una inflación que disparó los precios de productos básicos.

A esto se sumó el deterioro del sistema eléctrico nacional, considerado uno de los principales focos de tensión social dentro de la isla. Varias termoeléctricas permanecieron fuera de servicio por averías o falta de combustible, mientras el gobierno implementó apagones programados que impactaron tanto a hogares como a sectores productivos.

Rubio sostuvo además que Washington mantenía disposición de colaborar con organizaciones religiosas, grupos humanitarios y entidades independientes para garantizar que cualquier ayuda futura pudiera llegar directamente a los ciudadanos sin intervención gubernamental.

Estados Unidos ya había enviado ayuda a través de la Iglesia Católica y Cáritas

El jefe de la diplomacia estadounidense recordó que anteriormente Washington había logrado canalizar cerca de seis millones de dólares en asistencia humanitaria mediante organizaciones vinculadas a la Iglesia Católica y Cáritas, precisamente para evitar que los recursos quedaran bajo control del régimen cubano.

Según explicó Rubio, esos fondos permitieron asistir a comunidades vulnerables y familias afectadas por la escasez de alimentos, medicamentos y productos básicos en distintas regiones del país. «Hicimos el alivio por el huracán, pero estamos ofreciendo más, y es el régimen el que no lo está aceptando. Es el régimen el que se está interponiendo en el camino», agregó el republicano de origen cubano.

La utilización de instituciones religiosas como vía de distribución respondió, según funcionarios estadounidenses, a la necesidad de garantizar mayor transparencia y evitar posibles restricciones gubernamentales sobre el acceso de la población a la ayuda internacional.

La Iglesia Católica ha desempeñado históricamente un papel relevante en la asistencia social dentro de Cuba, especialmente durante momentos de crisis económica o desastres naturales. En los últimos años, organizaciones religiosas incrementaron la entrega de alimentos, medicamentos y apoyo comunitario en varias provincias de la isla.

Rubio indicó que la propuesta de 100 millones de dólares representaba una ampliación considerable de esos esfuerzos y reflejaba la disposición de Washington de intervenir ante el agravamiento de la situación humanitaria cubana. «Esperamos poder hacerlo porque sí queremos ayudar al pueblo de Cuba, que está siendo perjudicado por este régimen incompetente», añadió el secretario de Estado.

El régimen cubano rechazó la propuesta y acusó a Washington de manipulación política

Las autoridades cubanas reaccionaron rápidamente a las declaraciones de Rubio y rechazaron la propuesta estadounidense. Entre los funcionarios que criticaron públicamente la oferta estuvo el vicecanciller Carlos Fernández de Cossío, quien calificó la ayuda como un “negocio político” y en sus redes sociales dijo que solo se concretaron 2.5 millones de dólares en ayuda humanitaria.

Desde La Habana, voceros oficiales acusaron a Estados Unidos de intentar utilizar la crisis humanitaria cubana como herramienta de presión diplomática y reiteraron que las sanciones económicas continúan afectando gravemente la economía nacional.

En medio del recrudecimiento de las tensiones bilaterales, el gobierno cubano acusó a Washington de impulsar acciones dirigidas a incrementar la crisis interna en la isla, señalando que la ofensiva diplomática de la administración Trump tendría como objetivo provocar un escenario de caos social y político.

El régimen cubano ha sostenido históricamente que las medidas estadounidenses constituyen el principal obstáculo para el desarrollo económico del país y ha rechazado múltiples iniciativas vinculadas a programas de asistencia promovidos desde Washington.

Sin embargo, las declaraciones de Rubio llegaron en medio de crecientes cuestionamientos internacionales sobre el manejo interno de la crisis cubana y sobre el papel de las estructuras militares en sectores clave de la economía.

El huracán Melissa agravó la emergencia humanitaria en el oriente cubano

La oferta estadounidense surgió meses después del devastador impacto del huracán Melissa en octubre de 2025, fenómeno que golpeó con fuerza varias provincias orientales y agravó aún más las ya deterioradas condiciones económicas y sociales del país.

De acuerdo con Rubio, desde entonces Estados Unidos había destinado alrededor de nueve millones de dólares en ayuda humanitaria para unas 24 mil personas afectadas por el ciclón.

El huracán provocó daños severos en viviendas, hospitales, escuelas e infraestructura eléctrica, dejando durante semanas extensas zonas sin servicio eléctrico ni acceso estable a agua potable. También afectó carreteras, redes de comunicación y sistemas de distribución de alimentos.

Las consecuencias del desastre natural se sumaron a la crisis energética que ya enfrentaba el país, incrementando las dificultades logísticas para transportar combustible, alimentos y suministros médicos hacia las provincias afectadas.

Diversos reportes independientes señalaron además retrasos en la recuperación de comunidades afectadas y crecientes dificultades para acceder a materiales de construcción, medicamentos y asistencia básica.

La situación posterior al huracán intensificó las críticas internacionales sobre la capacidad de respuesta del régimen y aumentó la presión para permitir mayor acceso de ayuda humanitaria extranjera.

La oferta coincidió con una nueva ofensiva de sanciones contra el régimen

El anuncio de Rubio también ocurrió en medio de una nueva fase de endurecimiento de la política estadounidense hacia Cuba impulsada por la administración del presidente Donald Trump. Durante las últimas semanas, Washington incrementó la presión económica sobre estructuras vinculadas al conglomerado militar GAESA, considerado por Estados Unidos como el núcleo financiero más importante del régimen cubano.

Las nuevas medidas incluyeron restricciones contra empresas extranjeras vinculadas al conglomerado, advertencias financieras y sanciones dirigidas a sectores estratégicos de la economía cubana.

Funcionarios estadounidenses sostuvieron que el objetivo era limitar las fuentes de financiamiento del aparato militar y aumentar la presión sobre las estructuras que sostienen políticamente al régimen.

El endurecimiento de las sanciones coincidió además con un escenario interno particularmente complejo para Cuba, marcado por caída del turismo, disminución de ingresos en divisas, reducción de importaciones y creciente malestar social.

La combinación de crisis económica, tensión diplomática y deterioro de las condiciones de vida mantiene a la isla en uno de los momentos más difíciles de las últimas décadas, mientras aumentan las presiones internacionales para que el gobierno cubano permita mayor apertura humanitaria y económica.


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