Casi ocho años después, sigue sin respuestas: sobreviviente del accidente aéreo en Cuba lanza fuerte reclamo ante nuevos detalles del caso

Mailén Díaz Almaguer y accidente aéreo en Cuba. Foto: Perfil de Facebook de Mailén Díaz Almaguer y video de YouTube de El País

La historia de Mailén Díaz Almaguer vuelve a ocupar la atención pública tras un nuevo pronunciamiento en el que insiste en la necesidad de justicia para las víctimas del accidente aéreo ocurrido en La Habana en 2018. Su mensaje, difundido recientemente, refleja que el paso del tiempo no ha logrado cerrar las heridas dejadas por uno de los siniestros más graves en la historia reciente de la aviación cubana.

Única sobreviviente del accidente, su testimonio se ha convertido en una referencia constante para recordar la magnitud del suceso y el impacto duradero en las familias afectadas.


El accidente que conmocionó a Cuba

El siniestro involucró a una aeronave Boeing 737-200 operada por Cubana de Aviación a Global Air, que se estrelló en el municipio de Boyeros poco después de despegar desde el Aeropuerto Internacional José Martí. El accidente dejó más de un centenar de fallecidos, generando conmoción nacional e internacional.

De los 113 ocupantes del avión, solo uno logró sobrevivir: 112 fallecieron, entre ellos 101 cubanos, seis tripulantes mexicanos y cinco pasajeros de otras nacionalidades. Mailén, quien tenía 19 años en aquel momento, quedó como la única sobreviviente, luego de perder a su esposo, Jean Michel López Salinas, con quien apenas llevaba dos meses de casada.

Las investigaciones iniciales apuntaron a múltiples factores posibles, incluyendo fallas técnicas y condiciones operativas, aunque con el paso del tiempo han persistido cuestionamientos sobre el nivel de claridad y profundidad de los resultados oficiales.

Un reclamo que no pierde vigencia

En su reciente declaración, Mailén Díaz enfatiza que aún existen deudas pendientes en términos de justicia y esclarecimiento. Su postura no se limita a un reclamo personal, sino que se alinea con el sentir de otros familiares que consideran insuficientes las explicaciones ofrecidas hasta ahora.

El mensaje que acompañó con un video del periodista cubano Mario J. Pentón junto al abogado Samuel Gonzalez Ruiz pone de relieve una preocupación recurrente: la percepción de que no se han determinado responsabilidades de forma transparente ni se ha ofrecido una respuesta integral a las víctimas.


Pentón y Ruiz analizaban las repercusiones de una reciente resolución judicial en México que determina la responsabilidad de la aerolínea Global Air (Aerolíneas Damojh) y le impone el pago de indemnizaciones a los allegados de cuatro tripulantes que fallecieron en el siniestro.

El dictamen establece el desembolso de cerca de 30 millones de pesos mexicanos —equivalentes a unos 600,000 dólares según el cambio vigente— para cada una de las cuatro familias afectadas, lo que suma un total de 124,2 millones de pesos.

De acuerdo con González Ruiz, la decisión judicial es clara y categórica: “La aerolínea Damojh incurrió en responsabilidad al operar la aeronave sin el mantenimiento adecuado y pese a existir una prohibición expresa para que volara”.

Dicha restricción obedecía a un impacto previo sufrido por el avión en el sistema de reversa del segundo motor, ocurrido en el propio aeropuerto de La Habana, un daño que la compañía conocía pero que decidió ocultar.

Dolor personal y memoria colectiva

Más allá de la dimensión pública del caso, el testimonio de Mailén está profundamente marcado por su experiencia personal. En el accidente perdió a su esposo a pocos meses de contraer matrimonio, lo que añade una carga emocional significativa a cada una de sus intervenciones.

Su insistencia en recordar a las víctimas no solo responde a una necesidad individual de duelo, sino que también contribuye a preservar la memoria colectiva de la tragedia. En ese sentido, su voz ha trascendido lo personal para convertirse en un símbolo de resistencia y exigencia.

Una lucha sostenida en el tiempo

Desde el accidente, Mailén ha recurrido en varias ocasiones a espacios públicos y redes sociales para reiterar su demanda de justicia. Este patrón de intervenciones evidencia una estrategia clara: evitar que el caso quede relegado al olvido.

Cada nuevo pronunciamiento reabre el debate sobre las condiciones que rodearon el siniestro y la necesidad de revisar los procesos de investigación y rendición de cuentas en Cuba para que los responsables asuman las consecuencias legales correspondientes.

Interrogantes que persisten

A pesar de los años transcurridos, el accidente continúa generando dudas en torno a sus causas exactas y a las decisiones que pudieron influir en el desenlace. Estos vacíos alimentan el reclamo de mayor transparencia y refuerzan la percepción de que el caso no ha sido completamente esclarecido.

En este contexto, la figura de Mailén Díaz adquiere relevancia no solo como sobreviviente, sino como una de las voces más visibles en la exigencia de respuestas.

Desde 2019 también se tramita una acción colectiva paralela ante el Juzgado Quinto Federal de México, que agrupa a los pasajeros cubanos y señala como demandados a Damojh, a su director Manuel Rodríguez Campa, a la aseguradora mexicana B4MAS, a Boeing y a otras compañías aseguradoras.

«Hay una gran posibilidad de que tal como se sacó esta sentencia, se pueda sacar una sentencia igual en la acción colectiva para todos los pasajeros», señala el experto legal.

No obstante, Global Air atraviesa un proceso de insolvencia bajo la figura de concurso mercantil iniciado en 2024, sin haber alcanzado un acuerdo con sus acreedores, lo que pone en entredicho la viabilidad de que las familias puedan recibir efectivamente las indemnizaciones dictadas.

Además, pese a que la Fiscalía General de la República ha remitido más de ocho solicitudes de cooperación internacional a Cuba, ocho años después el país continúa sin proporcionar la documentación requerida por las autoridades mexicanas para avanzar en las investigaciones penales.

Justicia y verdad: una demanda aún abierta

El más reciente llamado de Mailén Díaz subraya que la tragedia de 2018 sigue teniendo consecuencias en el presente. Su insistencia refleja una realidad compartida por muchas familias: la necesidad de obtener respuestas claras, reconocimiento y justicia.

A casi ocho años del accidente, su mensaje vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que sigue sin resolverse del todo: qué ocurrió exactamente y quiénes deben responder por una de las mayores tragedias aéreas en Cuba en décadas.


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