Otra noche a oscuras: varias provincias de Cuba continúan sin luz tras apagón que afectó a gran parte de la isla

La Habana, Cuba. Foto: Rolf G Wackenberg / Shutterstock.com

Amplias zonas de Cuba permanecen sin electricidad luego de un nuevo apagón que volvió a afectar al Sistema Electroenergético Nacional (SEN), agravando la ya compleja crisis energética que enfrenta el país. La interrupción del servicio dejó a numerosas provincias con severas afectaciones en el suministro eléctrico, generando incertidumbre entre la población y evidenciando nuevamente la fragilidad de la infraestructura energética de la isla.

El incidente ocurrió en medio de un contexto marcado por constantes déficits de generación eléctrica y fallas recurrentes en las plantas termoeléctricas del país. Autoridades del sector energético informaron que se encuentran trabajando para restablecer el servicio de forma gradual, aunque el proceso puede extenderse entre tres y cuatro días debido a la magnitud de la avería y a las limitaciones del sistema.


De acuerdo con reportes de la prensa estatal, alrededor de 297.000 clientes de La Habana —equivalentes a cerca del 34%— habían recuperado el suministro eléctrico. Entre las instalaciones priorizadas que contaban nuevamente con energía figuraban 37 hospitales y cinco sistemas de bombeo de agua.

«No tengo palabras para decir lo que estoy pasando: calor, mosquitos y sin electricidad. La comida puede echarse a perder. Yo sé todos los problemas que hay, pero óigame, son más de 24 horas ya», dijo Miguel Leyva de 65 años de edad quien vive con dos personas enfermas, su hermano y su madre.

Por su parte, Sonia Vázquez, de 61 años, relató que el corte de electricidad no le impidió continuar vendiendo café cada día a los transeúntes. Según explicó, lo preparó alrededor de las cinco de la mañana utilizando gas y alumbrándose con una lámpara recargable.

«Hemos buscado las variantes para que no se echen a perder más. Estamos trabajando en eso. Esperemos que no se nos eche a perder más», confesó José Ignacio Dorta de 57 años y propietario de una cafetería.

Fallas en el sistema eléctrico provocan el apagón

El apagón se originó tras una desconexión en el Sistema Electroenergético Nacional, lo que provocó una pérdida significativa de generación eléctrica en varias regiones del país. Este tipo de fallas puede provocar un efecto en cadena que termina afectando amplias áreas del territorio nacional.


Cuando ocurre una desconexión de este tipo, el sistema debe reiniciarse de manera progresiva, energizando primero determinadas plantas y luego incorporando gradualmente otras zonas a la red eléctrica para evitar nuevas sobrecargas o colapsos.

Las autoridades eléctricas indicaron que brigadas técnicas se encuentran trabajando para restablecer la estabilidad del sistema y recuperar el suministro eléctrico en los territorios afectados.

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Provincias y ciudades afectadas

La falta de electricidad impactó a numerosas provincias del país, incluyendo zonas del occidente, centro y oriente de la isla. Residentes de distintos territorios reportaron apagones prolongados que afectaron tanto áreas urbanas como rurales.

En varias localidades, los cortes de electricidad ocurrieron sin previo aviso, dejando a barrios completos sin iluminación durante la noche. La situación generó preocupación entre los ciudadanos, especialmente en comunidades donde los apagones ya eran frecuentes debido al déficit energético.

Las redes sociales se llenaron rápidamente de testimonios e imágenes que muestran calles completamente a oscuras, viviendas sin energía eléctrica y dificultades para realizar actividades cotidianas.

Un sistema eléctrico bajo presión constante

El nuevo apagón ocurre en un momento particularmente delicado para el sistema energético cubano. Durante los últimos meses, el país ha enfrentado una grave crisis de generación eléctrica debido a múltiples factores.

Entre los principales problemas se encuentran la escasez de combustible para las plantas generadoras, el deterioro de las termoeléctricas y la falta de mantenimiento en varias unidades clave del sistema.

Las centrales termoeléctricas cubanas, muchas de ellas con varias décadas de funcionamiento, presentan averías frecuentes que obligan a sacar unidades de servicio de manera inesperada. Cada salida de estas plantas reduce aún más la capacidad de generación del país.

A esto se suma la dependencia del combustible importado, que en ocasiones llega con retrasos o en cantidades insuficientes para cubrir la demanda energética nacional, más aún que con la caída del dictador Nicolás Maduro y las medidas de la administración de Donald Trump que sanciona a los países que suministren petróleo al régimen cubano.

El gobierno de Cuba anunció el mes pasado un conjunto de medidas de ahorro energético para enfrentar la escasez de combustible. Como parte de esa situación, las autoridades advirtieron que al menos nueve aeropuertos del país permanecerían sin disponibilidad de combustible para aeronaves hasta mediados de marzo.

Apagones prolongados en la vida cotidiana de los cubanos

Los apagones se han convertido en una realidad cotidiana para millones de cubanos. En muchas provincias, los cortes de electricidad superan regularmente varias horas al día, afectando tanto a hogares como a negocios y servicios públicos.

La falta de electricidad impacta directamente la conservación de alimentos, el funcionamiento de equipos domésticos y el acceso a servicios básicos. En algunos casos también afecta el suministro de agua, ya que muchos sistemas de bombeo dependen del servicio eléctrico.

Pequeños negocios, restaurantes y emprendimientos privados también se ven seriamente perjudicados por los cortes prolongados de energía, lo que agrava la ya complicada situación económica del país.

Prioridad para servicios esenciales

Durante la recuperación del sistema eléctrico, las autoridades suelen priorizar el suministro a instalaciones consideradas estratégicas o esenciales, como hospitales, centros médicos, sistemas de bombeo de agua y otras infraestructuras críticas. Este proceso busca garantizar el funcionamiento de servicios básicos mientras se restablece gradualmente el suministro al resto de la población.

Sin embargo, en muchos territorios el restablecimiento total puede tardar horas o incluso días, dependiendo del estado del sistema y de la capacidad de generación disponible.

Un panorama energético que no muestra señales de alivio

El nuevo apagón vuelve a evidenciar la profunda fragilidad del sistema eléctrico cubano, una infraestructura que durante años ha operado al límite de su capacidad y que enfrenta cada vez más dificultades para sostener la demanda energética del país. Las fallas recurrentes, la escasez de combustible y el deterioro de las plantas generadoras continúan generando interrupciones que afectan de manera directa la vida diaria de millones de ciudadanos.

Mientras las autoridades trabajan para restablecer el servicio de forma gradual, la realidad es que los apagones se han convertido en una constante dentro del panorama energético nacional. Sin inversiones significativas y sin una solución estructural a los problemas del sistema, la posibilidad de nuevos colapsos eléctricos sigue siendo alta.

Para muchos cubanos, el apagón actual no se percibe como un incidente aislado, sino como parte de una crisis prolongada que parece lejos de encontrar una salida inmediata. En ese contexto, la incertidumbre sobre el futuro energético del país continúa creciendo, mientras la población se prepara para enfrentar, una vez más, largas horas —o incluso días— sin electricidad.


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