
La embarcación presuntamente involucrada en un enfrentamiento armado que dejó cuatro muertos en aguas territoriales de Cuba había sido reportada como robada en los Cayos de Florida antes del incidente, según registros oficiales citados por Local 10 News. La información añade un elemento determinante a un caso que ya tiene implicaciones penales, diplomáticas y de seguridad marítima en ambos lados del estrecho de Florida.
El cruce de datos entre reportes policiales en Florida y el operativo ejecutado por fuerzas cubanas coloca el foco no solo en lo ocurrido en alta mar, sino también en la trazabilidad de la embarcación desde territorio estadounidense hasta aguas jurisdiccionales cubanas.
El hallazgo clave: un bote reportado como sustraído
De acuerdo con los registros revisados, la lancha rápida figuraba como robada en el área de Big Pine Key, dentro del condado de Monroe, en la cadena de los Florida Keys. El reporte de hurto se produjo antes del enfrentamiento en aguas cubanas, lo que establece una secuencia temporal relevante para las investigaciones.
El bote tenía matrícula FL7726SH de Florida y, según la documentación citada, se sustrajo en territorio estadounidense. Las autoridades no han detallado públicamente si el robo estuvo vinculado a una operación organizada, si hubo uso de violencia en el hurto ni cómo la embarcación logró abandonar aguas estadounidenses sin que se interceptara tras la denuncia.
El hecho de que una nave reportada como robada aparezca posteriormente en un incidente armado en otro país introduce posibles delitos adicionales que podrían investigarse bajo jurisdicción federal en Estados Unidos.
Los investigadores federales de Estados Unidos dirigieron sus pesquisas hacia la camioneta Chevrolet blanca, modelo 2026, propiedad de Cruz Correa, la cual hallaron abandonada en una obra en construcción dentro de un vecindario residencial y tranquilo de Big Pine Key, en el condado de Monroe.
De acuerdo con el informe del agente de la Oficina del Sheriff del condado de Monroe (MCSO), tanto el testimonio de un testigo como un video de vigilancia ubican la camioneta Chevrolet blanca modelo 2026 de Cruz Correa alrededor de las 6:30 p.m. del martes en la dirección 31532 de la avenida G, en Big Pine Key. El reporte también señala que un residente de la zona, cuya vivienda colinda con la propiedad, declaró haber observado a un solo hombre descender de la camioneta blanca y abordar la embarcación.
El miércoles, poco antes de las 4:50 de la tarde, en el condado de Monroe, Ángel Montera —propietario de una embarcación de 24 pies identificada con la matrícula FL7726SH— se presentó ante agentes de la Oficina del Sheriff (MCSO) para reportar la desaparición del bote. Indicó que lo había dejado atracado en el 31532 de la avenida G, en Big Pine Key, y expresó que sospechaba que Cruz Correa podría estar involucrado en su presunto robo.
De acuerdo con el parte policial, Montera —quien no domina el idioma inglés— explicó en presencia de oficiales del MCSO y de agentes de Investigaciones de Seguridad Nacional que se encontraba realizando trabajos de construcción en esa propiedad y que contaba con autorización para mantener allí la embarcación. Añadió que no la veía en el muelle desde hacía más de una semana.
En el operativo, agentes del Servicio de Investigación de la Guardia Costera, claramente identificados con sus chaquetas oficiales, revisaron minuciosamente los recipientes de basura en busca de posibles evidencias.
El enfrentamiento en aguas de Villa Clara
El incidente se registró el miércoles por la mañana en aguas cercanas a la provincia de Villa Clara, en la región norte-central de Cuba. Según la versión oficial difundida por las autoridades de la isla, unidades de Tropas Guardafronteras detectaron la presencia de la lancha rápida y procedieron a interceptarla.
De acuerdo con esa narrativa, al intentar identificar a los ocupantes se produjo un intercambio de disparos. Las autoridades cubanas informaron que cuatro personas murieron y seis resultaron heridas como consecuencia del enfrentamiento. También se indicó que un oficial cubano sufrió lesiones durante el operativo.
Hasta el momento, la información pública sobre el incidente proviene principalmente de fuentes oficiales. No se han divulgado grabaciones, reportes independientes completos ni peritajes técnicos que permitan reconstruir con precisión la secuencia de los disparos o la distancia a la que se produjo el intercambio.
La ubicación del suceso, en aguas que Cuba considera bajo su jurisdicción, constituye un elemento central dentro del marco legal que rige el uso de la fuerza por parte de autoridades marítimas.
Investigación en Estados Unidos
En territorio estadounidense, el caso se analiza por agencias federales, entre ellas la Guardia Costera, que examina tanto el reporte de robo como la posible conexión entre la sustracción de la embarcación y su aparición posterior en aguas cubanas.
La investigación contempla la revisión de registros de navegación, comunicaciones marítimas, movimientos previos del bote y cualquier evidencia que permita establecer quiénes tenían control de la nave desde el momento del hurto hasta el enfrentamiento.
El carácter transnacional del caso implica la posible cooperación entre autoridades estadounidenses y cubanas, aunque no se ha confirmado oficialmente un intercambio formal de información técnica o judicial.
La condición de embarcación registrada en Florida también podría activar procedimientos adicionales relacionados con seguros marítimos, responsabilidad civil y posibles reclamaciones legales por parte del propietario original.
Reacciones oficiales en La Habana y Washington
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, defendió la actuación de las fuerzas de seguridad y reiteró la posición del gobierno cubano sobre la protección de la soberanía nacional frente a cualquier incursión considerada ilegal. Sus declaraciones subrayaron el derecho del Estado a responder ante lo que calificó como amenazas en su espacio marítimo.
«Cuba se defenderá con determinación y firmeza contra cualquier agresión terrorista o mercenaria que busque socavar su soberanía y estabilidad nacional», dijo el gobernante en su cuenta de X este jueves.
Posteriormente el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlo Fernández De Cossio dio a conocer en la misma red social el listado completo de los implicados y rectificó uno de los nombres. «Los objetos incautados en el barco incluían armas, como fusiles de asalto, rifles de francotirador, pistolas, cócteles molotov y múltiples piezas de equipo de asalto, incluyendo equipo de visión nocturna, chalecos antibalas, bayonetas de asalto, ropa de camuflaje, munición de varios calibres, raciones de combate, equipos de comunicación y un gran número de insignias de organizaciones terroristas contrarrevolucionarias», escribió el diplomático en su comunicado que compartió también la Embajada de Cuba en Washington.
Desde Washington, el secretario de Estado Marco Rubio expresó que se investigarán los hechos para esclarecer responsabilidades y determinar las circunstancias exactas del incidente. «Vamos a averiguar exactamente qué ha ocurrido aquí y luego responderemos en consecuencia», dijo Rubio a periodistas internacionales durante la Cumbre de CARICOM este miércoles.
La reacción estadounidense enfatizó la necesidad de información detallada sobre lo ocurrido y la situación de los involucrados. Las posturas oficiales reflejan la sensibilidad política del caso, especialmente en el contexto de las históricas tensiones entre ambos países en materia de seguridad, migración y control marítimo.
Reacciones de exiliados cubanos en Miami
En el sur de Florida, particularmente en sectores del exilio cubano radicados en Miami, el caso ha generado una ola de reacciones marcadas por la desconfianza hacia la versión oficial ofrecida por La Habana.
Activistas, comentaristas radiales y miembros de organizaciones del exilio expresaron en redes sociales y espacios comunitarios su preocupación por el uso de la fuerza letal en el incidente. Algunos líderes comunitarios insistieron en la necesidad de una investigación independiente que permita esclarecer las circunstancias exactas del enfrentamiento.
«Cualquier cosa contra el gobierno cubano, yo la apoyo, porque estoy a favor del pueblo cubano. Espero que no estuvieran allí haciendo negocios, trayendo gente», dijo Rick Amaro el jueves.
En emisoras locales y plataformas digitales del sur de Florida, voces del exilio subrayaron que cualquier operativo que derive en la muerte de civiles debe ser examinado con rigor. Otros sectores pidieron cautela hasta que se conozcan los resultados oficiales de las investigaciones en curso en Estados Unidos.
Contexto: seguridad marítima y antecedentes en el estrecho de Florida
El estrecho de Florida ha sido durante décadas un corredor estratégico y complejo, marcado por flujos migratorios irregulares, operaciones de contrabando y actividades relacionadas con el tráfico de drogas. Las autoridades de ambos países mantienen patrullajes constantes en la zona debido a su relevancia geopolítica y económica.
Incidentes que involucran embarcaciones privadas no son inéditos, aunque los enfrentamientos armados con saldo mortal generan un nivel mayor de repercusión pública y diplomática. La combinación de un bote reportado como robado, un cruce marítimo internacional y un operativo armado sitúa este caso dentro de un escenario particularmente delicado.
Mientras avanzan las investigaciones, el expediente reúne componentes penales, marítimos y diplomáticos que podrían tener consecuencias jurídicas en más de una jurisdicción. La confirmación de que la embarcación había sido denunciada como robada en Florida se consolida como uno de los elementos centrales en la reconstrucción de los hechos y en la evaluación legal del caso.





