Cubano con I-220A rompe el silencio tras acudir a su cita con ICE en Orlando: «Me preocupaba, que me dejaran detenido»

Joven cubano. Foto: Video de TikTok de javysanchezfitness

Un migrante cubano con formulario I-220A compartió públicamente su experiencia tras comparecer ante la corte de inmigración en Orlando, en un testimonio que refleja la ansiedad y el clima de incertidumbre que enfrentan miles de personas bajo supervisión migratoria en Estados Unidos.

“Pensé que me iban a detener”, confesó al describir el momento previo a entrar a la sala. La frase resume el temor que acompaña a muchos migrantes cada vez que deben presentarse ante un juez, especialmente en un contexto de mayor escrutinio migratorio y rumores sobre posibles operativos.


“Acabo de salir de la Corte de Orlando. Le quiero hacer este video como modo de información. Sé que hay muchos videos antes de ir a mi corte, pero siempre hay alguno que te está actualizando y es bueno saberlo”, dice el joven visiblemente nervioso todavía.

Una audiencia breve y una nueva espera de años

Según su relato, el joven acudió acompañado por su abogado y el proceso se desarrolló sin incidentes. La audiencia fue corta y el resultado no fue una decisión definitiva sobre su caso, sino una reprogramación. Su próxima comparecencia quedó fijada para finales de 2026.

Según relató, un compatriota suyo que se presentó previamente ante la corte, igualmente asistido por defensa legal, fue citado para una nueva comparecencia fijada hacia el cierre de 2026.

Este tipo de aplazamientos se ha vuelto frecuente debido al enorme retraso acumulado en el sistema de cortes migratorias federales. Miles de expedientes permanecen pendientes, lo que obliga a calendarizar audiencias con años de diferencia. Para los solicitantes, esto implica permanecer durante largos períodos en un limbo legal, con permisos limitados y planes de vida suspendidos.

@javysanchezfitness #i220a#cubanos ♬ original sound – Javier Sanchez

El temor a ICE y el ambiente en la corte

Uno de los puntos más sensibles de su testimonio fue el miedo a una posible detención por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Aunque en su caso no observó operativos ni arrestos dentro del tribunal, reconoció que el nerviosismo era palpable entre quienes esperaban su turno.


“No había nadie haciendo detenciones de ICE, no había nada extraño. Eso era lo que más me preocupaba, que me dejaran detenido literal, pero nada, todo lo otro súper bien”, afirmó el muchacho.

El joven explicó que el ambiente dentro de la corte fue “tranquilo”, pero admitió que la tensión emocional era inevitable. Cada llamado por nombre genera expectación, especialmente para quienes desconocen el desenlace que podría tener su situación migratoria.

¿Qué significa tener un I-220A?

El formulario I-220A establece una orden de libertad bajo supervisión. Permite que el migrante permanezca en Estados Unidos mientras su proceso se resuelve, pero no equivale a un “parole” ni representa una admisión formal al país.

Esta diferencia es crucial para los cubanos que buscan acogerse a la Ley de Ajuste Cubano. Al no tratarse de un parole, muchos beneficiarios del I-220A enfrentan obstáculos legales para solicitar la residencia permanente, lo que ha generado debates jurídicos y demandas en distintos tribunales.

Para quienes se encuentran bajo esta figura migratoria, cada audiencia representa un paso determinante que puede definir su permanencia o eventual salida del país.

El migrante destacó que asistió con abogado, un factor que, según expertos, puede marcar una diferencia significativa en los procedimientos migratorios. No obstante, señaló que desconoce qué ocurrió con otras personas que acudieron sin representación legal ese mismo día.

La disparidad en resultados y la complejidad técnica de los procesos hacen que muchos abogados recomienden no comparecer solos ante un juez de inmigración, especialmente en casos que involucran posibles órdenes de deportación.

Un limbo migratorio que redefine proyectos de vida

Más allá del trámite judicial, el testimonio de este cubano con I-220A expone una realidad que afecta a miles de familias: vivir durante años en una especie de pausa legal. La reprogramación de su audiencia hasta 2026 no solo implica una nueva fecha en el calendario, sino la prolongación de un período marcado por la incertidumbre. Cada decisión importante —cambiar de empleo, mudarse, invertir, estudiar o incluso planificar una reunificación familiar— queda condicionada a un proceso que avanza lentamente dentro del sistema migratorio estadounidense.

El I-220A, aunque permite permanecer en el país bajo supervisión, no ofrece estabilidad plena. La ausencia de un estatus migratorio definitivo mantiene a sus beneficiarios en una posición vulnerable, dependiendo de futuras resoluciones judiciales y de posibles cambios en criterios administrativos o interpretaciones legales. Esta situación ha generado preocupación dentro de la comunidad cubana, especialmente entre quienes aspiraban a regularizarse a través de mecanismos como la Ley de Ajuste Cubano.

El caso relatado también evidencia un fenómeno más amplio: el peso emocional que acompaña cada comparecencia ante una corte de inmigración. El simple hecho de recibir una notificación judicial puede activar temores profundos, incluso cuando el proceso termina en una reprogramación rutinaria. El miedo a una detención, la incertidumbre sobre el resultado y la falta de claridad sobre el futuro inmediato son factores que inciden directamente en la salud mental y la estabilidad familiar.

En un contexto donde el sistema de cortes enfrenta acumulación histórica de expedientes y las políticas migratorias continúan siendo objeto de debate nacional, historias como esta permiten dimensionar el impacto humano de los procesos administrativos. Detrás de cada número de caso existe una persona que intenta construir estabilidad en medio de reglas complejas y plazos extendidos.

Mientras su expediente avanza lentamente en el calendario judicial, este joven continuará bajo supervisión migratoria, como miles de otros cubanos en situaciones similares. Su relato no solo describe una audiencia en Orlando; retrata la experiencia colectiva de quienes viven pendientes de una decisión que puede redefinir por completo su futuro en Estados Unidos.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *