Vigilia en Miami exigirá el encausamiento de Raúl Castro a 30 años del derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate

Una vigilia pública convocada en Miami busca reclamar el encausamiento judicial del dictador Raúl Castro por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate, ocurrido el 24 de febrero de 1996 como parte de su agresiva retórica contra el exilio cubano.

La iniciativa está programada por la Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC) para el próximo 23 de febrero a las 7:00 p.m. en el Monumento del Memorial Cubano, ubicado en Tamiami Park. El acto se enmarca en el aniversario número 30 del suceso y pretende combinar conmemoración, memoria histórica y presión pública.


Una convocatoria en una fecha simbólica

La vigilia ha sido organizada en vísperas del aniversario del derribo, una fecha que cada año moviliza a sectores del exilio cubano en el sur de la Florida. El lugar elegido —el Memorial Cubano en Tamiami Park— tiene un fuerte valor simbólico, pues es un espacio habitual para homenajes relacionados con episodios que marcaron la relación entre Cuba y Estados Unidos.

Los organizadores han planteado el evento como un acto de recogimiento, pero también como una manifestación cívica destinada a mantener vigente la exigencia de responsabilidades penales. “Los cuatro fueron fríamente masacrados cuando hacían labor humanitaria en aguas internacionales del Estrecho de la Florida, por pilotos de la Fuerza Aérea del régimen comunista, bajo órdenes de Fidel y Raúl Castro”, dice el comunicado de la ARC.

El derribo del 24 de febrero de 1996

El 24 de febrero de 1996, dos avionetas civiles pertenecientes a Hermanos al Rescate fueron interceptadas y destruidas por cazas de la Fuerza Aérea cubana en el estrecho de la Florida. En el incidente murieron cuatro pilotos: tres ciudadanos estadounidenses y un residente permanente.

Hermanos al Rescate realizaba vuelos de observación con el objetivo de localizar y asistir a balseros que intentaban abandonar la isla por vía marítima. El Gobierno cubano argumentó en su momento que las aeronaves habían violado su espacio aéreo, mientras que autoridades estadounidenses sostuvieron que el derribo ocurrió en espacio aéreo internacional.

El suceso generó una fuerte reacción diplomática y derivó en un endurecimiento de la política estadounidense hacia Cuba en ese período.


La responsabilidad en la cadena de mando

Quienes impulsan la vigilia sostienen que en 1996 Raúl Castro ocupaba el cargo de ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, lo que lo situaba en una posición clave dentro de la estructura de mando militar. Desde esa perspectiva, consideran que debería analizarse su eventual responsabilidad en la decisión de interceptar y derribar las aeronaves.

El reclamo apunta a que el Departamento de Justicia de Estados Unidos evalúe la viabilidad de presentar cargos formales. Para los organizadores, la magnitud del hecho —que involucró la muerte de ciudadanos estadounidenses— justificaría una revisión exhaustiva del caso.

El pasado viernes, un grupo de cuatro congresistas estadounidenses —entre ellos los tres representantes cubanoamericanos del sur de Florida— dirigió una comunicación formal al presidente Donald Trump para instarlo a que el Departamento de Justicia analice la viabilidad de formular acusaciones penales contra Raúl Castro por su presunta responsabilidad en el incidente de 1996, cuando fueron abatidas dos avionetas.

La carta la dio a conocer a través de Facebook el congresista Mario Díaz-Balart, quien añadió un comentario propio al momento de su publicación. En ese pronunciamiento, describió al presidente Donald Trump como un respaldo clave y una referencia de esperanza para quienes promueven cambios democráticos, y subrayó que cualquier proceso de responsabilidad debe comenzar en los niveles más altos de la estructura de poder en Cuba.

“Respetuosamente solicitamos que el Departamento de Justicia considere acusar a Raúl Castro, quien es responsable de los asesinatos a sangre fría de tres estadounidenses y un residente permanente de Estados Unidos en el derribo de 1996 de Hermanos al Rescate de dos aeronaves civiles por aviones caza MiG cubanos, y considere si deben emitirse ‘notificaciones rojas’ de Interpol contra él”, señala la publicación.

Obstáculos jurídicos y debate internacional

Especialistas en derecho internacional señalan que cualquier intento de procesar a un exjefe de Estado o alto funcionario extranjero puede enfrentar desafíos relevantes, entre ellos cuestiones de jurisdicción, inmunidad soberana y viabilidad práctica de ejecución.

No obstante, promotores del acto consideran que el análisis legal, aun con limitaciones, tendría un valor simbólico importante al reafirmar principios de responsabilidad individual en casos de uso de la fuerza contra civiles.

El debate también reabre interrogantes sobre la aplicación del derecho internacional en situaciones que involucran espacio aéreo, soberanía y responsabilidad estatal.

Impacto en la comunidad del exilio

El derribo de 1996 es considerado uno de los episodios más sensibles en la historia reciente del exilio cubano en Miami. Para muchas familias, el caso representa una herida abierta y un símbolo de confrontación entre La Habana y sectores de la diáspora.

Cada aniversario reaviva actos de memoria y declaraciones públicas. La vigilia convocada este año busca reforzar esa tradición, en un contexto político donde las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Cuba siguen siendo objeto de debate.

Dimensión política actual

La convocatoria ocurre en un escenario en el que algunos legisladores cubanoamericanos han reiterado llamados a revisar responsabilidades individuales en el caso. Aunque no existe un anuncio oficial de nuevas acciones judiciales, el reclamo forma parte de una agenda política más amplia vinculada a derechos humanos y rendición de cuentas.

En ese sentido, la vigilia no solo es un acto conmemorativo, sino también un espacio de expresión cívica sobre temas que siguen influyendo en la narrativa política del sur de la Florida.

Memoria histórica y proyección futura

A tres décadas del derribo, el caso continúa siendo un punto de referencia en el análisis de las relaciones entre Washington y La Habana. Más allá de su dimensión jurídica, el episodio permanece como símbolo de tensiones geopolíticas, disputas narrativas y demandas de justicia.

La vigilia en el Memorial Cubano pretende reafirmar esa memoria colectiva y mantener vigente el debate público sobre responsabilidad, justicia y memoria histórica.


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