
Congresistas del sur de Florida anunciaron la presentación de una petición formal al gobierno de Estados Unidos para aplicar medidas más severas contra Cuba, en lo que califican como un nuevo intento por incrementar la presión política y económica sobre el régimen de La Habana.
La iniciativa se presentó en una conferencia de prensa en la sede del Directorio Democrático Cubano en Miami por los representantes federales Carlos Giménez y Mario Díaz-Balart, quienes confirmaron que la solicitud se enviará a la administración del presidente Donald Trump.
Según explicaron, el objetivo central de la petición es cortar de manera drástica los flujos que, a su juicio, permiten al gobierno cubano sostenerse económica y políticamente.
Propuesta de suspensión total de vuelos entre EE.UU. y Cuba
Uno de los puntos más destacados de la solicitud es la suspensión completa de los vuelos entre Estados Unidos y Cuba. Los congresistas sostienen que la conectividad aérea facilita no solo el movimiento de personas, sino también la entrada de recursos financieros que terminan beneficiando al Estado cubano. “No más vuelos, no más remesas, no más mecanismos que sostengan a la dictadura”, plantearon los legisladores.
De acuerdo con sus argumentos, eliminar los vuelos comerciales sería una medida directa para reducir el contacto económico y logístico con la isla, alineándose con una estrategia de aislamiento más amplia.
Eliminación de remesas como herramienta de presión
La petición también plantea la eliminación total de las remesas enviadas por cubanoamericanos a sus familiares en Cuba. Los legisladores afirmaron que, aunque estos envíos tienen un componente familiar, en la práctica representan una fuente constante de ingresos que el régimen utiliza para mantenerse operativo.
Desde su perspectiva, cortar las remesas formaría parte de una estrategia destinada a “asfixiar económicamente” al gobierno cubano, con la expectativa de provocar cambios políticos internos.
Lenguaje contundente y justificación política
Durante el anuncio, Carlos Giménez utilizó un lenguaje especialmente duro para describir al gobierno cubano, al que calificó como “un cáncer en nuestro hemisferio”. Esta retórica subraya el tono confrontacional de la iniciativa y refleja la posición histórica de sectores del exilio cubano en el sur de Florida.
Los congresistas insistieron en que su propuesta no está dirigida contra el pueblo cubano, sino contra las estructuras del poder político en la isla, aunque reconocen implícitamente que las medidas tendrían un impacto amplio.
Presión diplomática más allá de EE.UU.
La ofensiva no se limita al ámbito estadounidense. Giménez adelantó que también solicitará formalmente al gobierno de México que suspenda los envíos de petróleo a Cuba. En sus declaraciones mencionó directamente a la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, señalando que el suministro energético representa un respaldo clave para el régimen cubano.
Este planteamiento amplía el alcance de la iniciativa hacia el plano internacional, buscando reducir apoyos externos a La Habana.
Respaldo político desde el Congreso y redes sociales
Aunque no participó presencialmente en la conferencia, la congresista María Elvira Salazar expresó su apoyo a la petición a través de redes sociales. En sus mensajes, llamó a la comunidad del exilio cubano a cortar todo vínculo económico con la isla, incluyendo remesas, viajes y visitas.
“La hora de la libertad de Cuba ha llegado. Hoy contamos con un Presidente y un Secretario de Estado decididos a limpiar nuestro hemisferio de sátrapas, narcotraficantes y dictadores. Pero el exilio también tiene una responsabilidad histórica: dejar de darle oxígeno a la dictadura”, dijo Salazar.
En su análisis, la congresista advirtió que conductas usuales fuera del ámbito político, como enviar dinero o viajar por motivos familiares, terminan generando efectos colaterales que favorecen la permanencia del poder establecido.
“Porque cada dólar, cada viaje y cada gesto de falsa normalidad prolonga la vida de un régimen criminal y condena al pueblo cubano a otros 60 años de miseria, represión y esclavitud. Este es el momento de parar todo: no más turismo, no más remesas, no más mecanismos que sigan financiando y sosteniendo a la dictadura”, agregó.
Al abordar el tema, la congresista dejó claro que cualquier intento de cortar el respaldo económico a una población vulnerable implica asumir un impacto emocional profundo, más allá de sus efectos materiales.
“Y sí, lo entiendo: es devastador pensar en el hambre de una madre, en un hijo que necesita ayuda inmediata. Nadie es indiferente a ese dolor. Pero esa es precisamente la disyuntiva brutal que enfrentamos como exilio: resolver el sufrimiento a corto plazo o librar a Cuba para siempre”, comentó.
Apoyo de organizaciones del exilio cubano
El anuncio contó con la presencia de representantes de organizaciones del exilio como la Asamblea de la Resistencia Cubana y el Directorio Democrático Cubano. Estas entidades respaldaron públicamente la iniciativa y reforzaron el mensaje de unidad entre líderes políticos y activistas del exilio.
La participación de estos grupos subraya el peso del exilio cubano como actor político en el debate sobre la política estadounidense hacia Cuba.
Un debate con impacto social y familiar
Aunque los promotores de la petición defienden las medidas como necesarias para acelerar un cambio político en Cuba, el planteamiento abre un debate sensible. La posible eliminación de remesas y vuelos afecta directamente a miles de familias que dependen de esos recursos para subsistir o mantener vínculos con sus seres queridos.
El artículo expone así el dilema entre la presión política al régimen y las consecuencias sociales que estas decisiones podrían generar en la población cubana.





