
El congresista cubanoamericano Carlos Giménez lanzó una advertencia directa al régimen cubano al afirmar que “les queda poco”, en una respuesta pública que elevó el tono del enfrentamiento político entre líderes del sur de Florida y el Gobierno de La Habana.
El mensaje lo difundió a través de la red social X, donde Giménez aseguró que el régimen “está más preocupado por lo que sucede en Miami que por las condiciones precarias en las que vive el pueblo cubano”. La frase, breve pero contundente, se convirtió rápidamente en el eje de la discusión política y mediática en torno al tema cubano.
El mensaje que encendió la polémica
La declaración de Giménez no surgió de manera aislada. Fue una reacción directa a los señalamientos del canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla, quien había acusado a políticos de Florida de presionar y amenazar a empresarios interesados en mantener relaciones comerciales con Cuba.
Desde la perspectiva del funcionario cubano, las acciones impulsadas desde Miami forman parte de una política hostil que busca frenar cualquier vía de intercambio económico con la isla. Giménez, sin embargo, respondió con un discurso centrado en la responsabilidad del régimen sobre la crisis interna que atraviesa Cuba.
«Estados Unidos dice defender la libre empresa y la libertad de sus ciudadanos para invertir y hacer negocios en cualquier nación, políticos de la Florida obstaculizan, limitan y amenazan, bajo pretextos infundados, a empresarios estadounidenses y cubanos residentes”, escribió Rodríguez en la misma red social horas antes.
Investigaciones en Miami y malestar en La Habana
En el centro del cruce se encuentran las investigaciones iniciadas en Miami contra alrededor de 300 negocios locales, presuntamente vinculados con entidades controladas por el régimen cubano. Estas pesquisas han sido presentadas por autoridades del sur de Florida como parte del cumplimiento de leyes federales y del marco de sanciones vigentes contra el Gobierno de La Habana.
Para el régimen cubano, estas investigaciones representan una amenaza directa a sus fuentes de financiamiento y han sido denunciadas como un intento de asfixia económica. La respuesta del canciller Rodríguez buscó desacreditar esas acciones, lo que provocó la reacción inmediata del congresista cubanoamericano.
Esta semana el recaudador de Impuestos de Miami-Dade informó a través de la red social X que el Departamento de Comercio de Estados Unidos le notificó esta semana a su oficina sobre la cancelación de dos licencias federales que permitían exportar productos hacia Cuba y por tanto notificarían al residente Trump y al secretario de Estado Marco Rubio.
Las notificaciones, remitidas por la Oficina de Industria y Seguridad (Bureau of Industry and Security, BIS), señalan fallas en el cumplimiento de las licencias D1325305 y D1331933, que se anularon de manera oficial tras detectarse violaciones a los términos establecidos. Las empresas involucradas son Katapulk Marketplace LLC, propiedad del empresario Hugo Cancio, y Maravana Cargo Inc., dirigida por Alejandro Martínez Pardo, ambas con sede en Miami.
“Más pendientes de Miami que de Cuba”
Uno de los puntos más destacados del mensaje de Giménez fue su acusación de que el régimen dedica más energía a lo que ocurre en el sur de Florida que a resolver los problemas internos del país. Con esa afirmación, el congresista reforzó un argumento recurrente entre críticos del Gobierno cubano: que la dirigencia prioriza la confrontación externa mientras la población enfrenta escasez, crisis económica y deterioro social.
La frase “les queda poco” fue interpretada por muchos como una advertencia política, pero también como una señal de confianza en que la presión internacional y las acciones legales continuarán intensificándose.
Una línea dura sostenida desde el Congreso
El tono del mensaje encaja con la postura que Giménez ha sostenido de manera constante desde el Congreso. El legislador ha abogado públicamente por endurecer las sanciones contra Cuba, limitar el acceso del régimen a recursos estratégicos y reforzar la fiscalización sobre cualquier estructura económica que pueda beneficiarlo desde Estados Unidos.
En ese contexto, sus declaraciones no solo responden a un intercambio puntual en redes sociales, sino que forman parte de una estrategia política más amplia dirigida a aumentar el aislamiento del régimen cubano.
El pasado 12 de enero le envió un mensaje público a Lis Cuesta, esposa del dictador cubano Miguel Díaz-Canel en la que la exhortaba a entregar a su esposo para evitar consecuencias peores. “Estás a tiempo de entregar a Díaz-Canel. No creo que te va a ir bien en una cárcel federal”, dijo Giménez quien además aboga por un bloqueo total a las importaciones de petróleo a Cuba para asfixiar por completo a la dictadura castrista.
Impacto político y reacciones
El cruce de declaraciones volvió a poner a Cuba en el centro del debate político en Miami, donde el tema sigue siendo altamente sensible y polarizante. Mientras sectores del exilio celebraron el tono firme del congresista, otros usuarios en redes sociales cuestionaron la efectividad real de este tipo de mensajes frente a la compleja situación que vive la isla.
Lo cierto es que el intercambio evidenció, una vez más, la profundidad de la confrontación entre el Gobierno cubano y figuras políticas cubanoamericanas, con Miami como uno de los principales escenarios del pulso político.
Un conflicto que sigue escalando
Hasta el momento, el régimen cubano no ha emitido una nueva respuesta directa a las palabras de Giménez. Sin embargo, el episodio confirma que la tensión entre ambas partes continúa en ascenso, alimentada por investigaciones económicas, sanciones y un discurso cada vez más frontal desde el Congreso estadounidense.
La advertencia lanzada por el congresista deja claro que el debate sobre Cuba seguirá marcando la agenda política del sur de Florida y que los cruces públicos entre Miami y La Habana están lejos de terminar.




