Canciller cubano estalla contra Miami por investigar empresas que hacen negocios con Cuba

El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, reaccionó con dureza tras conocerse que autoridades locales del sur de Florida iniciaron investigaciones a empresas que presuntamente mantienen relaciones comerciales con la isla. La queja del canciller se produce en un contexto de mayor escrutinio por parte de gobiernos municipales y del condado Miami-Dade sobre negocios que podrían operar con Cuba bajo licencias federales.

A través de un mensaje difundido en redes sociales, Rodríguez cuestionó que políticos y funcionarios de Florida impulsen este tipo de acciones, las cuales —según afirmó— contradicen el discurso estadounidense de defensa del libre mercado y la iniciativa privada. El funcionario calificó las investigaciones como un intento de intimidación económica y política contra empresarios, tanto estadounidenses como de origen cubano.


“Mientras gobierno de EE.UU. dice defender la libre empresa y la libertad de sus ciudadanos para invertir y hacer negocios en cualquier nación, políticos de la Florida obstaculizan, limitan y amenazan, bajos pretextos infundados, a empresarios estadounidenses y cubanos residentes en ese Estado que mantienen relaciones económico-comerciales con empresas públicas y privadas de Cuba con licencias emitidas por la OFAC y el Departamento del Tesoro”, dijo el diplomático en su cuenta de X.

El detonante: una investigación inédita en Hialeah

La reacción del canciller cubano se produce luego de que la ciudad de Hialeah anunciara la apertura de una investigación administrativa sobre cerca de 300 empresas locales que podrían mantener vínculos comerciales con Cuba. Según lo informado, las autoridades municipales buscan determinar si estos negocios cumplen con las regulaciones federales que rigen el comercio con la isla, así como con los requisitos de licencias y permisos correspondientes.

Según Brayan Calvo, alcalde Hialeah, estas compañías deberán demostrar que cuentan con las licencias federales necesarias y que sus operaciones cumplen con las leyes estadounidenses que regulan el comercio con Cuba. El alcalde ha subrayado que el objetivo no es perseguir indiscriminadamente a los negocios, sino garantizar que ninguno beneficie directa o indirectamente al régimen cubano, advirtiendo que aquellas empresas que no puedan justificar la legalidad de sus actividades podrían enfrentar sanciones, incluida la suspensión o revocación de licencias comerciales.

El funcionario señaló que los establecimientos deberán justificar formalmente que operan dentro del marco legal, aportando la documentación y las autorizaciones federales exigidas para mantener vínculos comerciales con Cuba.


Críticas desde La Habana

Desde La Habana, Rodríguez Parrilla sostuvo que estas investigaciones forman parte de una política que describió como “retrógrada y hostil” hacia Cuba. En su mensaje, acusó a políticos del sur de Florida de “obstaculizar y amenazar” a empresarios bajo argumentos que calificó de infundados, y reiteró que estas acciones se inscriben dentro de lo que el gobierno cubano denomina una “guerra económica” contra la isla.

El canciller también cuestionó que gobiernos locales asuman un rol activo en la fiscalización de relaciones comerciales internacionales, un ámbito que, en teoría, corresponde al gobierno federal. Para La Habana, este tipo de iniciativas refleja una motivación política más que un simple ejercicio de control administrativo.

El papel del condado Miami-Dade

La controversia no se limita a Hialeah, a nivel del condado Miami-Dade, la comisionada Natalie Milian Orbis envió recientemente una carta al presidente de Estados Unidos Donald Trump solicitando la suspensión de todas las licencias federales relacionadas con Cuba hasta que se realicen auditorías completas y se garantice total transparencia.

“El condado de Miami-Dade votó unánimemente para instar al presidente Trump a suspender todas las licencias federales relacionadas con Cuba hasta que haya auditorías completas y transparencia. No podemos permitir que un régimen comunista explote autorizaciones federales que dañan los intereses de Estados Unidos y de nuestra comunidad”, dice la misiva de Milian.

La petición se basa en el argumento de que el régimen cubano no debe beneficiarse directa o indirectamente del sistema económico estadounidense. Desde el gobierno local se ha defendido esta postura como una medida de control y cumplimiento de la ley, más que como una acción dirigida contra la comunidad empresarial en general.

Las autoridades municipales y del condado han subrayado que las investigaciones no implican una prohibición automática de hacer negocios, sino una revisión caso por caso para verificar el cumplimiento de las normas federales que regulan el comercio con Cuba. Estas regulaciones exigen licencias específicas y establecen límites claros sobre el tipo de transacciones permitidas.

En este contexto, los negocios señalados deberán presentar documentación que demuestre la legalidad de sus operaciones. De no hacerlo, podrían enfrentar consecuencias administrativas que afecten directamente su funcionamiento en el sur de Florida.

Un nuevo foco de tensión política

El cruce de declaraciones añade un nuevo elemento de tensión a la ya compleja relación entre Cuba y Estados Unidos, esta vez con protagonismo de gobiernos locales del sur de Florida. Mientras las autoridades estadounidenses sostienen que actúan dentro del marco legal y en defensa de la transparencia, desde La Habana se denuncia una intensificación de las presiones económicas y políticas.

Por ahora, las investigaciones continúan en curso y podrían tener un impacto significativo en decenas de empresas del área de Miami, en un escenario marcado por el endurecimiento del discurso político y el creciente escrutinio sobre cualquier vínculo comercial con Cuba.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *