Un crimen que estremeció a Texas: gobierno de EE.UU incluye a un cubano acusado de homicidio en la lista de los peores delincuentes extranjeros de 2025

El caso de Yordanis Cobos-Martínez, ciudadano cubano acusado de cometer un homicidio particularmente brutal en Dallas, Texas, ha adquirido dimensión nacional tras su inclusión en una lista oficial del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) que agrupa a los “peores delincuentes extranjeros ilegales” identificados por las autoridades durante 2025.

El expediente combina un crimen que estremeció a la comunidad, un extenso historial delictivo, un intento fallido de deportación a Cuba y un contexto político marcado por el endurecimiento de las políticas migratorias, factores que han convertido este caso en un referente del debate sobre inmigración y seguridad pública.


El documento destacó que, durante el primer año del segundo mandato de Donald Trump, las autoridades federales llevaron a cabo la expulsión de más de 670,000 inmigrantes en situación irregular. Según el comunicado, parte de ese grupo estaba vinculado a delitos graves, mientras que cerca de dos millones de personas abandonaron el país de manera voluntaria.

“En el primer día del presidente Trump en el cargo, liberó a ICE para atacar a los peores de los peores criminales extranjeros ilegales, incluidos pedófilos, asesinos, pandilleros, terroristas y violadores. No descansaremos hasta que las comunidades estadounidenses estén libres del flagelo del crimen de los extranjeros ilegales”, explicó la subsecretaria Tricia McLaughlin

La inclusión en la lista del DHS y el mensaje oficial

El Departamento de Seguridad Nacional incluyó este caso en un informe destinado a resaltar su política de mano dura contra inmigrantes indocumentados con antecedentes criminales. La lista busca mostrar ejemplos de individuos considerados especialmente peligrosos y justificar la prioridad otorgada a su detención y expulsión.

En ese contexto, el caso de Cobos-Martínez se presenta como un ejemplo de los riesgos que, según el DHS, surgen cuando las deportaciones no pueden ejecutarse debido a la falta de cooperación de los países de origen.

Un crimen que sacudió a la comunidad de Dallas

De acuerdo con la información oficial citada por el DHS, el homicidio ocurrió en un motel ubicado en Dallas, donde la víctima identificada como  Chandra Mouli “Bob” Nagamallaiah, de 50 años, trabajaba como gerente. Las autoridades señalan que el ataque se produjo tras una discusión de carácter laboral, que derivó en un episodio de violencia extrema.


Según los reportes, Cobos-Martínez habría decapitado a la víctima con un machete, en un acto que dejó una profunda huella de conmoción por su brutalidad. El crimen presenció la esposa y el hijo del fallecido, un elemento que incrementó el impacto emocional del caso y agravó su valoración legal y social.

La policía indicó que el acusado terminó detenido poco después, cubierto de sangre y aún en posesión del arma utilizada, lo que permitió su arresto inmediato y la apertura de un proceso penal de máxima gravedad.

Detención inmediata y acusación por asesinato capital

Tras su arresto, Cobos-Martínez se le acusó formalmente de asesinato capital, una figura legal que en Texas se reserva para los crímenes más graves. Actualmente permanece recluido en la cárcel del condado de Dallas, donde un juez fijó una fianza de 1,25 millones de dólares.

El cargo de asesinato capital implica que, si se determina que es culpable, el acusado podría enfrentar cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional o incluso la pena de muerte, dependiendo de la evolución del proceso judicial, las pruebas presentadas y las decisiones del tribunal.

Una orden migratoria paralela al proceso penal

Además del proceso penal estatal, el acusado enfrenta una orden de detención migratoria emitida por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Esta orden tiene como objetivo asegurar su custodia por parte de las autoridades federales una vez concluido el proceso judicial o en caso de que se modifique su situación penal.

La coexistencia de ambos procesos —penal y migratorio— refleja la complejidad del caso y la coordinación entre las autoridades estatales de Texas y las agencias federales de inmigración.

Un historial criminal que se extiende por varios estados

El informe del DHS destaca que el acusado de 37 años contaba con un amplio y preocupante historial delictivo previo al homicidio de Dallas. Entre los antecedentes atribuidos a Cobos-Martínez figuran abuso sexual infantil, robo de vehículos, carjacking, encarcelamiento falso y asalto, con registros en California, Florida y Texas.

Para las autoridades federales, este prontuario lo clasificaba como un individuo de alto riesgo, que ya había sido identificado como prioridad dentro de los esfuerzos por localizar y deportar a inmigrantes indocumentados con antecedentes penales graves.

El intento fallido de deportación a Cuba

Uno de los puntos más sensibles del caso es su dimensión internacional. En enero de 2025, ICE pretendió deportar a Cobos-Martínez a Cuba, pero el gobierno cubano se negó a recibirlo, una situación que Estados Unidos ha denunciado en múltiples ocasiones respecto a ciudadanos cubanos con antecedentes criminales.

Ante la negativa de La Habana, las autoridades estadounidenses se vieron obligadas a liberarlo de la custodia migratoria, ya que la ley impide mantener detenida indefinidamente a una persona cuando no existe un país dispuesto a aceptarla. Meses después de esa liberación, se produjo el homicidio que hoy lo mantiene encarcelado.

El informe del Departamento de Seguridad Nacional amplía además el perfil de varios extranjeros detenidos por ICE a lo largo de 2025, señalados por su presunta participación en delitos de extrema gravedad. Entre los casos mencionados figura el de Gerson Emir Cuadra Soto, identificado por las autoridades como uno de los líderes de la pandilla MS-13 en Honduras y acusado de estar implicado en un cuádruple homicidio.

El listado también incluye a Harpreet Singh, ciudadano de origen indio señalado por sus supuestos vínculos con una organización terrorista, así como a Michel Jordan Castellano Fonseca, de nacionalidad venezolana, a quien las autoridades atribuyen conexiones con el grupo criminal Tren de Aragua y que enfrenta cargos por el asesinato de su cuñada y el intento de homicidio de su esposa en el estado de Colorado.

Debate migratorio y cuestionamientos al sistema

Más allá del impacto del crimen, el caso ha reavivado un intenso debate público sobre inmigración, seguridad y cooperación internacional. Para sectores oficiales, la tragedia evidencia las limitaciones estructurales del sistema migratorio cuando un país se niega a aceptar a sus nacionales deportados. Para otros analistas y defensores de derechos civiles, también plantea interrogantes sobre los mecanismos de supervisión, libertad condicional y seguimiento de personas con antecedentes penales extensos.

Mientras el proceso judicial avanza en Texas, el caso continúa citándose como uno de los episodios más extremos dentro del panorama reciente de delitos cometidos por inmigrantes con antecedentes criminales y como un nuevo punto de fricción en la compleja relación migratoria entre Estados Unidos y Cuba.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *