
El opositor cubano José Daniel Ferrer volvió a situarse en el centro del debate político cubano tras lanzar un mensaje directo a la ciudadanía y a los miembros de las fuerzas armadas, en el que advirtió que Cuba atraviesa un punto crítico de su historia reciente y que, sin cambios profundos, el país podría enfrentarse a un colapso aún mayor.
El pronunciamiento del líder de la Unión Patriótica d Cuba (UNPACU), difundido a través de las redes sociales y plataformas digitales, se produce en un contexto marcado por el agravamiento de la crisis económica, los apagones prolongados, la escasez de alimentos y medicinas, así como por un éxodo migratorio sostenido que continúa vaciando la Isla de población activa.
Un llamado que rompe esquemas tradicionales
A diferencia de otros mensajes de la oposición, el llamado de Ferrer no se limitó a la sociedad civil. El líder opositor extendió su convocatoria a integrantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y del Ministerio del Interior (MININT), a quienes presentó como parte de un mismo entramado social golpeado por la crisis.
“Este mensaje va también dirigido a los miembros de las FAR y el Minint que saben que si Cuba no cambia se acaba de hundir”. Con su mensaje, dejó entrever que los militares y agentes del orden no están ajenos al deterioro de las condiciones de vida, y que sus familias también sufren las consecuencias de los bajos salarios, la inflación y la falta de servicios básicos. Desde esa perspectiva, defendió que un proceso de cambio político podría ofrecer mejores oportunidades tanto para civiles como para uniformados.
La crisis económica y social como telón de fondo
El discurso de Ferrer se apoya en un diagnóstico severo de la situación nacional. El opositor describió la coyuntura actual como una de las más complejas de las últimas décadas, caracterizada por el colapso del sistema energético, una producción agrícola insuficiente y un mercado interno marcado por la escasez y los altos precios.
A estos factores se suma el impacto social del deterioro institucional, con hospitales, escuelas y servicios públicos operando en condiciones limitadas. Según Ferrer, este escenario ha generado un creciente malestar social que se manifiesta en protestas esporádicas, críticas en redes sociales y una migración masiva que continúa en aumento.
El mensaje desde el exilio
Desde su salida de Cuba en 2025, Ferrer ha mantenido una estrategia activa de comunicación desde Estados Unidos, particularmente desde Miami, donde reside actualmente. En el exilio, ha intensificado sus llamados a la movilización cívica y a la articulación de una oposición más amplia y transversal.
El 8 de enero, Ferrer dio a conocer una carta abierta dirigida a la cúpula y a los miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y del Ministerio del Interior (MININT), en la que los instó a favorecer una transformación política en Cuba y a deslindarse de las labores represivas del Estado.
En el texto, advirtió que el país atraviesa la etapa más crítica de las últimas siete décadas, un escenario definido por una profunda crisis económica, fallas energéticas persistentes, tensiones sociales crecientes y una grave escasez de alimentos, a lo que se suma un éxodo sostenido y masivo de ciudadanos que abandonan la isla en busca de mejores condiciones de vida.
En este nuevo pronunciamiento, insistió en la necesidad de romper vínculos con organizaciones que, según su visión, forman parte del aparato de control del Estado, y alentó a los cubanos a sumarse a iniciativas prodemocráticas que promuevan cambios estructurales en el país.
Siete días después, el opositor volvió a pronunciarse con un mensaje dirigido al pueblo cubano, en el que pidió capitalizar la coyuntura actual como una oportunidad para impulsar la liberación del país. En ese texto, llamó a cortar lazos con las estructuras que sostienen el sistema de control del régimen, mencionando de forma explícita a los CDR, la FMC, la CTC y la FEU, y convocó a la ciudadanía a integrarse a iniciativas y movimientos de carácter prodemocrático, orientados a la defensa de las libertades fundamentales y la construcción de un modelo democrático.
Una convocatoria a la acción colectiva
Más allá del diagnóstico, Ferrer subrayó que cualquier transformación real solo sería posible mediante una acción colectiva sostenida. En su mensaje, planteó que la participación conjunta de ciudadanos y miembros de las instituciones armadas podría evitar un escenario de mayor colapso institucional y abrir la puerta a una transición ordenada.
Este planteamiento toca un tema especialmente sensible dentro del debate político cubano: el rol de las fuerzas armadas en un eventual proceso de cambio. Históricamente, este sector ha sido considerado clave para la estabilidad del sistema, por lo que cualquier llamado dirigido a sus integrantes genera atención dentro y fuera de la Isla.
Reacciones y lectura política
Aunque hasta el momento no se han producido respuestas oficiales por parte del Gobierno cubano, el mensaje de Ferrer se inscribe en un clima de creciente tensión social y política. Analistas consideran que este tipo de llamados buscan mantener la presión interna en un momento de especial fragilidad económica y de desgaste del modelo vigente.
Al mismo tiempo, el pronunciamiento refleja una estrategia orientada a ampliar la base del discurso opositor, incorporando sectores tradicionalmente alejados de la narrativa disidente y colocando en el centro la idea de que la crisis afecta de manera transversal a toda la sociedad cubana.
Un debate abierto en medio de la incertidumbre
El llamado de José Daniel Ferrer vuelve a poner sobre la mesa una pregunta clave para el futuro inmediato de Cuba: hasta qué punto el deterioro económico y social puede reconfigurar las lealtades internas y abrir espacios para un cambio político. Mientras la crisis se profundiza y el éxodo continúa, mensajes como este reflejan la intensificación del debate sobre el rumbo del país y las posibles salidas a una situación que muchos califican ya de límite.



