
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una inversión de 100 mil millones de dólares destinada a la reconstrucción integral del sector petrolero de Venezuela, una iniciativa que marca un punto de inflexión en la política estadounidense hacia Caracas y que podría redefinir el equilibrio energético y geopolítico en América Latina.
El anuncio, realizado en la cuenta de Truth Social del mandatario, se produce tras una cadena de acontecimientos políticos recientes en Venezuela y se presenta como un plan de gran escala para reactivar la industria petrolera, considerada durante décadas el principal motor económico del país sudamericano.
Un cambio profundo en la estrategia de Washington
Trump calificó la inversión como parte de una nueva etapa de cooperación, dejando atrás años de confrontación diplomática, sanciones económicas y aislamiento internacional. Según explicó, el objetivo central es rescatar una infraestructura petrolera severamente deteriorada, aumentar la producción de crudo y garantizar que los ingresos derivados del petróleo sean utilizados bajo un esquema de supervisión estricta y transparente.
“El petróleo venezolano volverá a producirse de manera eficiente y responsable”, afirmó el mandatario, al tiempo que subrayó que Estados Unidos tendrá un rol determinante en la gestión, supervisión y comercialización del crudo durante esta fase de transición.
El secretario de Energía, Chris Wright, indicó que los ingresos derivados de la venta de petróleo se canalizarán hacia cuentas sometidas a supervisión estadounidense, como parte de un mecanismo de control y transparencia. Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, explicó que la iniciativa se implementará de manera escalonada en tres fases —estabilización, recuperación y transición— orientadas a reorganizar de forma integral la industria petrolera y a contener los riesgos de un colapso económico y operativo dentro del país.
Infraestructura colapsada y necesidad de reconstrucción
Durante su intervención, Trump hizo referencia al estado crítico de las refinerías, oleoductos, terminales portuarias y sistemas de extracción, muchos de los cuales llevan años operando muy por debajo de su capacidad por falta de mantenimiento, corrupción y mala gestión administrativa.
Expertos energéticos coinciden en que la industria petrolera venezolana requiere inversiones multimillonarias sostenidas para recuperar niveles de producción cercanos a los que tuvo en décadas pasadas. La iniciativa anunciada busca cubrir precisamente ese vacío, con un enfoque que combina capital estadounidense, tecnología avanzada y participación del sector privado internacional.
Las grandes petroleras entran en escena
Trump adelantó que importantes compañías petroleras internacionales participarán en el plan de reconstrucción. Según detalló, la Casa Blanca sostendrá reuniones con ejecutivos del sector energético para definir contratos, esquemas de inversión, cronogramas y estándares operativos.
La participación del sector privado es vista como clave para acelerar la recuperación de la producción y devolver a Venezuela un papel relevante en el mercado petrolero global, especialmente en un contexto de alta demanda energética y volatilidad de precios.

Cancelación de una escalada militar
Uno de los aspectos más llamativos del anuncio fue la revelación de que el presidente canceló una segunda ola de ataques militares que estaba siendo evaluada por su administración. Trump explicó que la decisión responde al nuevo escenario político y a la apertura de una vía de cooperación económica y energética.
No obstante, aclaró que las fuerzas navales estadounidenses permanecerán desplegadas en la región, como parte de un esquema de seguridad y disuasión destinado a proteger intereses estratégicos y garantizar estabilidad.
Estados Unidos y el control del petróleo venezolano
Trump fue enfático al señalar que su gobierno estará “a cargo del petróleo” venezolano, una afirmación que ha generado debate y que apunta a un modelo de administración y supervisión directa de los ingresos petroleros.
Según el mandatario, este mecanismo busca impedir que los recursos vuelvan desviarse por redes de corrupción y asegurar que el dinero se utilice para la recuperación económica, el pago de compromisos internacionales y el fortalecimiento institucional del país.
El 7 de enero, Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) confirmó públicamente que se encuentra en conversaciones con el gobierno de Estados Unidos para concretar la venta de determinados volúmenes de petróleo. La estatal presentó estas gestiones como parte de un proceso que, según afirmó, se rige por criterios de legalidad, transparencia y beneficio mutuo. Además, explicó que las transacciones se están estructurando bajo esquemas operativos comparables a los utilizados con compañías internacionales, como Chevron, de acuerdo con un comunicado oficial difundido desde Caracas.
Escalada militar y bombardeos: inicio de la crisis
A finales de 2025, la tensión entre Estados Unidos y Venezuela se intensificó tras una serie de sanciones, designaciones y despliegues navales en el Caribe impulsados por la administración de Donald Trump, en parte con el argumento de combatir el narcotráfico regional. Esta escalada incluyó interceptaciones de embarcaciones con crudo y sanciones crecientes al régimen de Nicolás Maduro, creando un ambiente de confrontación que desembocó en una operación militar directa en los primeros días de enero de 2026.
La madrugada del 3 de enero de 2026, Estados Unidos lanzó una incursión militar denominada «Operación Determinación Absoluta», que combinó bombardeos sobre instalaciones estratégicas en Caracas y otras zonas del norte de Venezuela con una fuerza de operaciones especiales encargada de capturar al presidente Maduro y a su esposa, Cilia Flores. A ambos los trasladaron a Nueva York para enfrentar cargos federales relacionados con narcoterrorismo y tráfico de drogas, según el gobierno estadounidense.
Vacío de poder y surgimiento de un gobierno interino
La detención de Maduro provocó un vacío institucional inmediato en Venezuela. El Tribunal Supremo de Justicia declaró que existía una falta temporal, por lo que la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió la presidencia interina del país sin la obligación de convocar elecciones en los plazos que normalmente exige la Constitución. Este movimiento se acompañó de medidas de excepción, incluyendo estados de conmoción que permitieron detenciones sin orden judicial y restricciones a la prensa, agravando la incertidumbre política.
Liberación de presos políticos y señales de apertura
En el contexto del anuncio, Trump destacó la liberación de presos políticos en Venezuela como una señal positiva que acompaña esta nueva fase de entendimiento. Aunque no se ofrecieron cifras oficiales, la Casa Blanca considera estos gestos como pasos necesarios para avanzar hacia la normalización política y la reconstrucción de la confianza internacional.
“Están trabajando bien juntos, especialmente en la reconstrucción, de una forma mucho mayor, mejor y moderna, de su infraestructura petrolera y de gas”, señaló Trump.
Impacto económico y geopolítico regional
Analistas internacionales coinciden en que una inversión de esta magnitud podría reconfigurar el mapa energético del hemisferio occidental. La reincorporación de Venezuela como productor relevante, bajo supervisión internacional, tendría efectos directos en los mercados de crudo, en las relaciones comerciales regionales y en los equilibrios geopolíticos.
Además, la iniciativa refuerza la influencia de Estados Unidos en un país que durante años mantuvo alianzas estratégicas con potencias rivales, marcando un reposicionamiento estratégico de Washington en América Latina.
Un anuncio con implicaciones a largo plazo
Aunque muchos detalles técnicos, legales y políticos aún deben definirse, el anuncio de Trump deja claro que la administración estadounidense apuesta por una estrategia de reconstrucción económica basada en el control energético como vía para estabilizar Venezuela y proteger intereses estratégicos.
La inversión de 100 mil millones de dólares se perfila, así como uno de los movimientos más ambiciosos de política exterior y energética de los últimos años, con consecuencias que podrían extenderse mucho más allá de las fronteras venezolanas y redefinir el papel del país en la economía global.





