
Desde el momento en que cayó en prisión, el disidente se declaró en huelga de hambre y solo la abandonó en el mes de junio, 40 días después, cuando ya estando hospitalizado le hicieron promesas de revisar su caso. Como las autoridades no cumplieron lo prometido, el 9 de octubre retomó la huelga de hambre recluido en el hospital de la prisión de Guamajal en la periferia de la ciudad de Santa Clara. Allí bajó más de 40 kilos de peso, según Arsenio López Roa un recluso que dio la información.
El pasado lunes, el equipo médico le informó a la familia que el huelguista había tenido “al menos ocho vómitos de sangre durante su traslado de la cárcel al hospital”. La misma fuente pronosticó que «en cualquier momento puede tener un sangramiento digestivo».





2 Comentarios