
Los dos hermanos facturaron $238 millones obtenidos mediante estafas al Medicare a través de compañías falsas en Canadá y luego mandarlos al secreto sistema bancario de Cuba. El gobierno de Estados Unidos describió la operación de los dos hermanos como un enorme y complejo sistema de estafa y lavado de dinero donde por primera vez se conecta a estafadores al sistema Medicare con el sistema bancario cubano.
“Estamos hablando de $238 millones en transferencias fraudulentas, es decir una asombrosa cantidad de dinero. Este acusado ha viajado con frecuencia al extranjero, tiene lazos muy estrechos con Cuba, y tiene todos los motivos para intentar escapar dado la magnitud de la estafa. Es posible que el acusado pueda unirse a su hermano» dijo el juez Lurana Snow en una audiencia de fianza.
El dinero era lavado a través de la compañía Caribbean Transfers que se dedicaba a hacer envíos de dinero a Cuba desde el extranjero con base en Canadá.





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