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Según informó el Nuevo Herald, el Departamento de Justicia enviará a más de 500 miembros de su personal a 28 estados el día de las elecciones para que monitoreen las casillas.


La cifra representa una disminución del 35% en comparación con el personal despachado hace cuatro años.

El personal será enviado a 67 jurisdicciones con el fin de que estén pendientes sobre posibles violaciones a los derechos civiles, tales como discriminación con base en la raza.

Los observadores en las elecciones están limitados a un puñado de jurisdicciones en todo el país donde hay órdenes judiciales federales que autorizan su presencia.

Funcionarios del Departamento de Justicia dijeron que esperan que los votantes no noten ninguna diferencia en la presencia federal.


Entre los estados que recibirán monitores federales están los que han modificado sus leyes sobre los derechos al voto desde la última elección general, o que son vistos como más probables de experimentar problemas el martes.

El Departamento de Justicia mencionó cinco condados en North Carolina y otros cinco en Florida a donde enviará personal.

«El departamento está profundamente comprometido con la aplicación justa e imparcial de nuestras leyes de derecho al voto y trabajaremos incansablemente para asegurar que toda persona que cumpla los requisitos para hacerlo y lo desee pueda depositar una boleta», afirmó la secretaria de Justicia Loretta Lynch en un comunicado.