Si viste los dos primeros juegos de esta final de la 57 Serie Nacional de Béisbol de Cuba, es posible que no creas lo que ha sucedido después del Juego 4: Los Alazanes de Granma han empatado 2-2 la serie final en casa, con par de juegos emocionantes donde han demostrado ser los aún actuales campeones nacionales.

Después de un duelo que llegó igualado a una carrera al lucky seven, los Alazanes resurgieron en el octavo con tres anotaciones que aseguraron el partido 4-2. Para este jueves, el zurdo Ulfrido García lanzará por el equipo de casa, mientras el abridor de los tuneros todavía no ha sido oficializado por el manager Pablo Civil.

Era, quizás, el duelo que decidiría un alto por ciento del camino al trono, pues: Si Las Tunas ganaba, ponía la serie 3-1, a punto de adueñarse de su primer título en Series Nacionales. Pero, una victoria de Granma, obligaría al empate 2-2, lo que hace que esta final se decida en al menos seis encuentros. El derecho de Yara, Lázaro Blanco, as de los Alazanes, subía al box cuatro días después de su terrible apertura de apenas 2.1 inning y seis limpias permitidas en el Juego 1. Mientras, del lado de los Leñadores, el zurdo Luis Ángel Gómez estaba dispuesto a repetir la hazaña de haberle colgado una blanqueada a Industriales en el Juego 7 de la pasada semifinal.

Desde el mismo inicio fue un duelo de pitcheo: Blanco hizo honor a su apellido dejando en cero carreras a Las Tunas en el primer episodio, ayudado por una buena jugada de doble play en un rodado de Jorge Yhonson. Del otro lado del montículo, Gómez superó sus inconformidades con el árbitro principal Luis Felipe Casañas, y ponchó a Alfredo Despaigne con el veloz Roel Santos en tercera. Ahí también vale destacar una gran atrapada de Rafael Viñales en la inicial, que no temió al cohetazo que soltó Guillermo Avilés, halando una recta adentro.

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Un tercio se fue al olvido y, aunque el pitcheo superó varias situaciones peligrosas, la sangre llegó al río en solo dos ocasiones, una por cada bando. En ambas la velocidad jugó un papel fundamental. Yuniesky Larduet entró en base por un hit al left field, que hizo doble aprovechando la lentitud de Alfredo Despaigne. Se robó tercera, y desde ahí anotó por un cepillazo de Yhonson al right en cuenta de 3-2. No obstante, Granma marcó rápidamente en la parte baja del tercero: Roel Santos descorchó el round con largo triple por el center —después de caer en dos strikes sin bolas— y Yordan Manduley lo empujó con un roletacito al infield. La historia estaba 1-1.

Entre un amago y otro, el duelo se mantuvo así hasta el lucky seven, donde los visitantes atacaron a Blanco anotándole una rayita por hit de Rafael Viñales, sacrificio de Yordanis Alarcón y wild pitch en la cuarta bola a Yuniesky Larduet. En ese capítulo una jugada de Raúl González en la antesala fue clave, tras recoger un bounce suave de Andrés Quiala. Blanco tenía 107 pitches antes de lanzarle al noveno bate tunero y, quizás, luego se enfrió un tanto al esperar que se revisara la jugada en el video. Al final, Carlos Martí envió al box de relevo al zurdo Leandro Martínez, quien no tuvo que dominar a Yhonson, pues Larduet fue cogido robando en segunda.

La decisión del juego llegó en el octavo, con el ahora o nunca para los Alazanes… ¿Y por qué era el momento clave? Simplemente: Roel Santos, el hombre inspiración del line up, abría la tanda, y eso fue vital para un rally de tres carreras. En una bola, Roel fue osado, tocó la pelota y salió un bounce cerca del montículo, que Gómez atrapó rápidamente, pero tiró en una posición incómoda a la inicial y metió la pelota en la zona corta del right field. El empate estaba en segunda sin outs y la tanda de 2-3-4 estaba afilándose los dientes. Para enfrentar el vendaval del momento, el manager tunero Pablo Civil envió a la lomita de los martirios a José Ángel García, un Mario Conde resolviendo situaciones difíciles en las postrimerías del partido… Sin embargo, esta vez el “Barbero de Guanajay” no estaba con la tijera afilada: Yordan Manduley le pegó el sencillo que empató el juego y, luego de ponchar a Avilés y pasar intencionalmente a Despaigne, Carlos Benítez envió un lineazo que picó delante de Quiala en el right field y un error en tiro a tercera ayudó a que los Alazanes levantaron el polvo sobre el home plate, 4-2. Los errores, esa “oreja peluda” que aparece casi siempre de alguna manera en cada rally de un juego de playoff, hizo presencia y favoreció esta vez a los de casa.

Martínez dibujó los outs 25 y 26 para los campeones nacionales, pero Yordanis Alarcón le pegó un hit de línea con dos outs y metió el empate en circulación. Ese fue el preciso momento de llamar a Raidel Martínez para controlar la situación frente a Quiala. Cinco pitcheos después, en cuenta de 2-2, la curva del joven pinareño hacía un estresante arco de 12 a seis y Quiala abanicó al aire: ¡Los Alazanes empataron la serie final 2-2! Y, bueno, quizás usted lo vio: ¡Granma ardía de emoción!