Una de las voces más simbólicas del béisbol latinoamericano y caribeño, y en los últimos años de los Marlins, continúa en proceso de recuperación tras haber recibido un fuerte golpe en la cabeza a finales de abril en Filadelfia, señalan varios medios de comunicación.

Ramírez se encuentra en un estado de salud delicado, por lo que no podrá regresar a las cabinas de narración, algo que lamenta el mundo del deporte.

En una entrevista que concedió a El Nuevo Herald, Ramírez, nacido en 1923 en Bayamo, dijo que aunque su padre quería que él fuera abogado, el sentía mucha pasión por el deporte.

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“Desde que narré el primer strike sabía que había encontrado el sentido de mi vida”, dijo en aquel entonces.