Washington eleva la presión sobre Cuba y advierte que el régimen castrista está a punto de venirse abajo

Karoline Leavitt y Miguel Díaz-Canel. Foto: Video de X de RTVE Noticias y video de YouTube de Presidencia Cuba

La Casa Blanca emitió este miércoles una advertencia directa y poco habitual al gobierno cubano, al asegurar que el régimen atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente y que el país se encuentra al borde de un colapso político y económico. El mensaje, lanzado desde Washington, eleva la presión sobre La Habana en un contexto marcado por una profunda crisis interna en la Isla.

Las declaraciones se produjeron durante una comparecencia oficial de la portavoz presidencial Karoline Leavitt, quien afirmó que «el gobierno cubano está en sus últimos momentos… el país está a punto de venirse abajo”. La frase, cargada de simbolismo político, refleja la valoración de la actual Administración estadounidense sobre la gravedad del deterioro económico, social e institucional que enfrenta Cuba.


Un mensaje contundente y sin ambigüedades

Desde Washington, el tono fue claro y directo. La portavoz advirtió que las autoridades cubanas deben medir cuidadosamente sus declaraciones cuando se refieran al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dejando entrever que la Casa Blanca no tolerará discursos hostiles ni provocaciones verbales por parte de la dictadura.

“El hecho de que el gobierno cubano esté en su última etapa y su país esté a punto de colapsar… deberían ser sabios con sus declaraciones dirigidas al presidente de Estados Unidos”, advirtió la funcionaria estadounidense.

Aunque no se anunciaron nuevas sanciones de manera inmediata, la advertencia se interpreta como un mensaje político de alto nivel, destinado a subrayar que Estados Unidos considera insostenible la situación actual en Cuba y que observa con atención cada movimiento del gobierno de La Habana.

Pese al lenguaje firme, la Casa Blanca insistió en que la vía diplomática no está completamente cerrada. Según Leavitt, el presidente Trump mantiene abiertos canales de comunicación con el gobierno cubano y existen contactos en curso, aunque dejó claro que cualquier acercamiento dependerá de cambios concretos en la conducta del régimen.


“Como acabo de reiterar, el presidente siempre está dispuesto a entablar diplomacia, y creo que eso es algo que está ocurriendo, de hecho, con el gobierno cubano”, agregó Leavitt en su discurso.

Este enfoque mezcla presión y diplomacia: por un lado, se refuerza el discurso de agotamiento del modelo cubano; por otro, se preserva la posibilidad de una salida negociada si La Habana modifica su postura política.

La crisis interna cubana como telón de fondo

Las advertencias desde Washington coinciden con un momento particularmente delicado para Cuba. En el día de hoy el propio presidente Miguel Díaz-Canel reconoció públicamente que el país se encamina hacia “tiempos más difíciles”, debido a la grave escasez de combustible y al colapso del sistema energético. “No soy idealista. Sé que vamos a vivir tiempos difíciles”, dijo el gobernante mientras hacía un llamado al pueblo a resistir creativamente.

Los apagones prolongados, el desabastecimiento de productos básicos y las restricciones en el transporte y la producción han golpeado con fuerza a la población, alimentando el malestar social y profundizando la sensación de agotamiento económico. Este escenario interno refuerza, según la Casa Blanca, la percepción de que el régimen enfrenta una crisis estructural y no simplemente coyuntural.

Un país bajo tensión económica y social

La crisis energética ha tenido efectos en cascada sobre toda la economía cubana. La reducción de la actividad industrial, la paralización de servicios esenciales y el deterioro de la calidad de vida han generado un clima de creciente frustración social. A ello se suman las dificultades del Estado para garantizar importaciones básicas y sostener los subsidios tradicionales.

“Para que no nos asfixien hay una estrategia, un programa y habrá nuevas medidas. Algunas son restrictivas, pero hay cosas que tendremos que detener, posponer”, añadió el mandatario y a su vez volvió a lanzar dardos contra la administración Trump por el embargo que provocó al combustible de Venezuela a finales del año pasado lo que impidió que no llegaran cargamentos de este tipo a la isla caribeña para enfrentar la crisis energética.

Pese a sus declaraciones, el mandatario no delineó una hoja de ruta clara para afrontar la crisis inmediata, mientras el país continúa sumido en cortes eléctricos prolongados, carencias persistentes y una evidente erosión del tejido social.

Desde la perspectiva de Washington, este contexto evidencia la incapacidad del sistema para ofrecer respuestas efectivas a la población, lo que incrementa la vulnerabilidad política del gobierno.

Un mensaje con impacto regional

La advertencia final de la Casa Blanca no se limita al escenario bilateral. Estados Unidos envía también una señal a la región sobre su lectura de la situación cubana y sobre la presión que está dispuesto a ejercer frente a un modelo que considera agotado.

En medio de una crisis económica, energética y social cada vez más profunda, el mensaje desde Washington refuerza la idea de que el gobierno cubano enfrenta uno de sus mayores desafíos históricos, mientras la comunidad internacional observa con atención el rumbo de los acontecimientos en la Isla.


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