Vuelos secretos desde Venezuela a La Habana: Il-96 de cubana de aviación estaría repatriando personal militar y civil tras la caída del dictador Nicolás Maduro

Cubana de Aviación. Foto: Wirestock Creators / Shutterstock.com

Un avión de Cubana de Aviación, modelo Ilyushin Il-96-300, realizó seis vuelos de repatriación desde Venezuela hacia Cuba en un corto periodo de tiempo, según reveló el medio independiente 14ymedio. Las operaciones se llevaron a cabo con alto nivel de discreción, sin anuncios oficiales ni confirmación pública por parte del Gobierno cubano, y tuvieron como punto de llegada el Aeropuerto Internacional José Martí, en La Habana.

Fuentes citadas por el medio señalan que entre los repatriados no solo había civiles, sino también médicos, otros trabajadores estatales y personal militar cubano que se encontraban desplegados en Venezuela. La magnitud y el perfil de los pasajeros apuntan a un movimiento organizado de repliegue, desarrollado fuera del foco público y en un contexto regional marcado por la incertidumbre política.


“Sobre todo vienen médicos, pero también otros trabajadores e incluso militares. Siempre lo dejan en una pista apartada de la vista, y normalmente no dejan a los empleados civiles que se acerquen, solo a militares”, dijo la fuente evidenciando el secretismo de las autoridades de la isla caribeña.

Desarrollo de los vuelos, uno a uno

El primer vuelo se habría realizado el 5 de enero, apenas dos días después de un punto de inflexión político en Venezuela. Según 14ymedio, el Il-96 despegó de La Habana rumbo a Caracas sin aparecer en los sistemas públicos de rastreo aéreo, lo que sugiere que voló con el radar apagado. Una fuente en el aeropuerto indicó que el avión viajaba “lleno de militares”. En ese momento circularon rumores sobre la posible repatriación de cuerpos de cubanos fallecidos, aunque esa versión no llegó a confirmarse.

El segundo vuelo, efectuado el 7 de enero, no logró completar la ruta prevista. Datos de rastreo indican que la aeronave no aterrizó en Venezuela y permaneció orbitando frente a la costa de Colombia antes de regresar a Cuba. Este tipo de maniobra suele interpretarse como la espera de una autorización para ingresar al espacio aéreo o para aterrizar, lo que alimentó las especulaciones sobre posibles restricciones regionales.

Tras ese intento fallido, el tercer vuelo, el 9 de enero, sí habría logrado aterrizar en Caracas y regresar a La Habana. A diferencia del primero, este trayecto fue parcialmente visible en plataformas de seguimiento, aunque sin información detallada sobre pasajeros o carga, manteniendo el carácter reservado de la operación.

El cuarto vuelo, realizado el 13 de enero, repitió el patrón de ida y vuelta entre La Habana y Caracas sin incidentes reportados. Para entonces, el movimiento del Il-96 ya mostraba una frecuencia inusual, poco común para una aeronave que no opera rutas comerciales regulares.


El quinto vuelo, el 17 de enero, confirmó la continuidad del operativo. El avión volvió a cubrir la ruta Venezuela–Cuba, reforzando la impresión de que se trataba de una serie planificada de repatriaciones y no de traslados aislados.

Finalmente, el sexto vuelo se habría producido entre el 19 y el 20 de enero, completando así seis operaciones internacionales en aproximadamente dos semanas. 14ymedio señala además que, entre estas fechas, el Il-96 realizó trayectos internos dentro de Cuba, desplazándose hacia el oriente del país y regresando a La Habana, en algunos casos con militares heridos procedentes de Venezuela, según fuentes citadas por el medio.

Un avión clave y vuelos fuera del radar

El Ilyushin Il-96 utilizado en estas operaciones es el único cuatrimotor de largo alcance operativo en la flota cubana. Con una capacidad estándar cercana a los 300 pasajeros, ampliable a más de 400, los seis vuelos podrían haber trasladado 2.500 personas que representa aproximadamente el 10% de los cubanos que cumplen diferentes misiones en el país sudamericano. El hecho de que varios trayectos no aparecieran en los radares públicos refuerza la idea de que se trató de vuelos especiales, gestionados bajo criterios de confidencialidad y seguridad.

Vínculo entre los vuelos de repatriación y la presencia del director de la CIA en Venezuela

Los seis vuelos de repatriación operados por el Ilyushin Il-96 de Cubana de Aviación se produjeron en medio de una reconfiguración geopolítica significativa en Venezuela y en la relación entre Washington y Caracas. En paralelo con estos movimientos aéreos discretos, el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, John Ratcliffe, visitó Caracas a mediados de enero, marcando uno de los gestos diplomáticos de más alto nivel desde la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, por fuerzas estadounidenses.

Ratcliffe, enviado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, en un encuentro de al menos dos horas centrado en inteligencia, cooperación en materia de seguridad y oportunidades económicas, así como en la voluntad de evitar que Venezuela vuelva a ser un “refugio seguro” para actores hostiles o narcotraficantes.

La visita fue descrita por analistas como una señal de que, tras la operación militar que culminó con la captura de Maduro, Washington busca anclar una relación estratégica con el nuevo gobierno venezolano, recomponiendo la presencia de servicios de inteligencia estadounidenses en la región.

Este contexto regional, donde la CIA ha sido reconocida públicamente como parte de las operaciones en Venezuela tras meses de planificación —según reportes internacionales—, coincide cronológicamente con los vuelos de repatriación desde Caracas. La confluencia de estos hechos arroja preguntas sobre si el movimiento de personal cubano desde Venezuela y la presencia visible de altos funcionarios de inteligencia estadounidenses son parte de dinámicas más amplias de reorganización de influencias, alianzas y estrategias de seguridad en el país sudamericano tras un episodio de extrema volatilidad política.

Mientras las autoridades cubanas permanecen en silencio sobre los vuelos del Il-96, la visita de Ratcliffe ha sido ampliamente cubierta por medios internacionales como un indicador de que Estados Unidos está intensificando su papel en Venezuela, no solo en términos diplomáticos y de seguridad, sino también en la gestión de los efectos colaterales de la repatriación de personal cubano y el reajuste estratégico en el escenario político venezolano.

Silencio oficial y preguntas abiertas

Hasta ahora, las autoridades cubanas no han ofrecido explicaciones públicas sobre estos vuelos ni han confirmado la repatriación de personal desde Venezuela. El silencio contrasta con la escala de la operación y con la histórica relevancia de la cooperación entre Cuba y Venezuela. Para observadores independientes, estos movimientos aéreos discretos sugieren ajustes internos sensibles, cuyos alcances reales aún no han sido aclarados y continúan generando interrogantes dentro y fuera de la Isla.


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