
El turismo cubano comenzó 2026 con cifras que reflejan un escenario complejo y marcado por múltiples factores económicos y geopolíticos. En enero, poco más de 12.500 cubanos residentes en el exterior viajaron a la Isla, lo que representa una caída del 40,2% en comparación con el mismo mes de 2025, según datos analizados por el economista Pedro Monreal. El descenso no solo confirma la fragilidad del sector, sino que también anticipa un panorama desafiante para los próximos meses.
Cifras que marcan un punto crítico
De acuerdo con Monreal, el volumen registrado en enero constituye el segundo nivel más bajo para ese mes en el período 2020-2026. La contracción resulta especialmente significativa porque los viajes de cubanos residentes en el exterior representan un componente clave dentro del flujo turístico total, tanto por su impacto en el consumo interno como por su efecto en la entrada de divisas.
En cuanto al turismo internacional general, Canadá se mantuvo como el principal país emisor de viajeros hacia la Isla, una posición que ha ocupado de manera tradicional en los últimos años. En segundo lugar, se ubicó Rusia, consolidando su presencia como uno de los mercados estratégicos en el actual escenario turístico cubano.
Sin embargo, el desempeño de estos mercados no ha logrado compensar la fuerte disminución de visitantes provenientes de la comunidad cubana en el exterior, cuyo peso específico en el consumo interno —alojamiento, transporte, gastronomía y remesas indirectas— resulta clave para la economía nacional.
La crisis interna como factor determinante
Una parte importante de esta caída está vinculada a la profunda crisis económica que atraviesa el país. La escasez de combustible, los prolongados apagones, la inflación sostenida y la limitada disponibilidad de productos básicos han deteriorado las condiciones generales para la estancia de visitantes.
Para muchos cubanos residentes fuera de la Isla, viajar implica asumir costos elevados en boletos aéreos y gastos adicionales en un contexto donde la infraestructura de servicios enfrenta dificultades operativas. La reducción de vuelos, las limitaciones energéticas en hoteles y el encarecimiento de bienes y servicios influyen directamente en la decisión de postergar o cancelar viajes.
Además, la crisis impacta en la propia dinámica familiar: quienes viajan suelen llevar recursos para apoyar a sus parientes, pero el aumento del costo de vida y la inestabilidad económica reducen la capacidad de movilizar ayudas con la misma frecuencia que en años anteriores.
El cerco petrolero de EE.UU. y su impacto en el turismo
Pedro Monreal también ha señalado que febrero de 2026 podría convertirse en el peor mes para el turismo internacional en décadas. En su análisis, vincula este escenario al endurecimiento del llamado “cerco petrolero” de Estados Unidos contra Cuba.
El término hace referencia a las sanciones dirigidas a limitar el suministro de combustible a la Isla, incluyendo medidas contra empresas y embarcaciones involucradas en el transporte de crudo y derivados. La reducción en la disponibilidad de combustible tiene efectos directos sobre el funcionamiento de la economía y, particularmente, sobre el sector turístico.
La falta de combustible afecta el transporte aéreo y terrestre, encarece las operaciones hoteleras y limita la generación eléctrica necesaria para sostener servicios básicos en polos turísticos. Esta situación altera las dinámicas habituales del mercado y desplaza la actividad hacia un contexto condicionado por tensiones geopolíticas.
En palabras del economista, la combinación de restricciones energéticas y confrontación política crea un escenario de “anti-turismo en estado puro”, donde la movilidad internacional queda subordinada a factores externos que escapan a la lógica tradicional de oferta y demanda.
Un sector estratégico bajo presión
El turismo continúa siendo uno de los pilares fundamentales para la captación de divisas en Cuba. La caída en los viajes de la diáspora no solo reduce ingresos directos, sino que impacta en cadenas de valor que abarcan transporte, gastronomía, comercio minorista y servicios privados.
El desempeño de los próximos meses será clave para determinar si enero fue un episodio puntual o el inicio de un ciclo de contracción más profundo. Las proyecciones para febrero no son alentadoras, y el contexto energético y económico sugiere que el sector enfrenta uno de sus momentos más complejos en años recientes.
Que se espera
Las cifras de enero de 2026 reflejan más que un descenso estadístico: evidencian la convergencia de crisis internas y presiones externas que condicionan el desempeño del turismo cubano. Mientras Canadá y Rusia sostienen parcialmente el flujo internacional, la caída de visitantes cubanos residentes en el exterior subraya la fragilidad del sector. El rumbo que tome la actividad turística dependerá, en gran medida, de la evolución del entorno económico nacional y de las tensiones geopolíticas que actualmente marcan el escenario regional.





