Trump advierte sobre el futuro de Cuba tras la caída de Nicolás Maduro: «Parece que está a punto de caer» 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que el Gobierno cubano se encuentra “literalmente lista para caer”, al considerar que la isla enfrenta una crisis estructural agravada por la pérdida del respaldo político y económico de Venezuela, especialmente tras la reciente captura del dictador venezolano Nicolás Maduro en una operación liderada por Estados Unidos.

Las declaraciones de Trump realizadas desde el Air Force One, reavivan el foco sobre Cuba en un momento de alta tensión geopolítica en América Latina, marcado por cambios abruptos en el equilibrio de poder regional y por el deterioro económico sostenido que atraviesa la isla caribeña.


Cuba y su dependencia histórica de Venezuela

Durante años, Venezuela ha sido uno de los principales aliados estratégicos de Cuba, suministrándole petróleo en condiciones preferenciales a cambio de servicios profesionales, asesoría política y cooperación en sectores clave. Ese flujo energético ha sido esencial para el funcionamiento del sistema eléctrico cubano y para la estabilidad de su economía, ya afectada por sanciones internacionales, baja productividad y una profunda escasez de divisas.

Trump afirmó que, sin el apoyo venezolano, Cuba quedaría expuesta a una crisis aún más severa. En su análisis, la caída del régimen de Maduro representaría un golpe directo al sostén económico del Gobierno cubano, acelerando un proceso de desgaste que, según él, ya se encuentra en una fase crítica.

«Cuba parece que está a punto de caer. No sé cómo van a poder mantenerse, no tienen ingresos. Recibían todos sus ingresos de Venezuela, del petróleo venezolano», dijo a un conjunto de periodistas.

Un colapso “sin necesidad de intervención”

El republicano sostuvo que Estados Unidos no necesitaría llevar a cabo una intervención directa contra Cuba, al considerar que el deterioro interno del país podría provocar su propio colapso. “Parece que va a caer por su cuenta”, afirmó, en referencia a la situación económica, social y energética de la isla.


Estas palabras se inscriben en una narrativa que Trump ha utilizado con frecuencia para describir a los gobiernos autoritarios de la región, a los que atribuye su eventual caída a factores internos como la mala gestión económica, la corrupción y la pérdida de aliados estratégicos.

Menciones a la operación en Venezuela

Trump también hizo referencia a la operación que culminó con la captura de Nicolás Maduro, señalando que ciudadanos cubanos habrían participado en tareas de protección del régimen venezolano. Según sus declaraciones, “muchos cubanos” habrían muerto durante ese operativo, de hecho, el régimen cubano este fin de semana aseguró que fallecieron 32 agentes de seguridad cubanos que estaban a cargo de la protección de Nicolás Maduro.

El señalamiento refuerza la percepción de la estrecha relación entre ambos gobiernos y del papel que, según Washington, Cuba ha desempeñado como soporte político y de seguridad del chavismo en Venezuela.

Reacciones y postura oficial en Washington

En paralelo, el secretario de Estado Marco Rubio calificó al Gobierno cubano como “un gran problema”, en una declaración que refuerza la línea crítica de la administración estadounidense hacia La Habana. No obstante, Rubio evitó detallar posibles medidas concretas o cambios inmediatos en la política exterior de Estados Unidos respecto a Cuba.

Hasta el momento, no se han anunciado nuevas sanciones ni acciones diplomáticas específicas, aunque las declaraciones de Trump han vuelto a colocar a la isla en el centro del debate regional y mediático.

Un escenario marcado por la crisis interna cubana

Las palabras del presidente llegan en un contexto especialmente complejo para Cuba, que enfrenta apagones prolongados, escasez de alimentos y medicamentos, inflación persistente y un aumento sostenido de la migración. En los últimos años, cientos de miles de cubanos han abandonado la isla, principalmente hacia Estados Unidos, reflejando el profundo malestar social y económico.

Analistas coinciden en que la combinación de una crisis interna prolongada y la posible pérdida de aliados estratégicos podría profundizar aún más las dificultades del Gobierno cubano, aunque advierten que cualquier escenario de cambio dependerá de múltiples factores internos y externos.

El eje Cuba–Venezuela: una alianza estratégica de más de dos décadas

La relación entre Cuba y Venezuela se consolidó a partir de la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999, marcando el inicio de una alianza política, económica e ideológica que transformó el equilibrio regional en América Latina. Desde entonces, ambos países desarrollaron un modelo de cooperación basado en el intercambio de recursos estratégicos: petróleo venezolano a cambio de servicios profesionales, principalmente en los sectores de salud, educación, inteligencia y asesoría política.

Uno de los pilares de esta relación fue el suministro de crudo venezolano a precios preferenciales para Cuba, un respaldo clave para la isla tras la desaparición de la Unión Soviética y el colapso del bloque socialista europeo, que habían provocado el llamado “Período Especial” en los años noventa. El petróleo proveniente de Venezuela permitió a Cuba sostener su sistema eléctrico, su transporte y parte de su actividad industrial durante años.

Con el tiempo, la alianza se profundizó más allá del ámbito energético. Cuba se convirtió en un actor influyente dentro del aparato estatal venezolano, aportando asesoría en áreas sensibles como seguridad, control institucional y organización política, según denuncias reiteradas de la oposición venezolana y de autoridades estadounidenses. Esta cooperación fue señalada por Washington como un factor clave en la permanencia del chavismo en el poder, incluso tras la muerte de Chávez en 2013 y durante el mandato de Nicolás Maduro.

Sin embargo, el deterioro económico de Venezuela, agravado por sanciones internacionales, mala gestión y la caída de la producción petrolera, redujo de manera progresiva su capacidad de sostener a Cuba. En los últimos años, los envíos de crudo disminuyeron de forma significativa, impactando directamente en la economía cubana y contribuyendo a los apagones, la escasez de combustible y la contracción productiva que enfrenta la isla.

Para analistas regionales, la captura de Nicolás Maduro representa un punto de inflexión en esta relación. La eventual pérdida total del respaldo venezolano podría dejar a Cuba sin uno de sus últimos aliados estratégicos con capacidad real de apoyo económico, obligando al Gobierno cubano a enfrentar su crisis interna sin el sostén externo que durante más de dos décadas ayudó a amortiguar sus efectos.

En este contexto, las declaraciones de Donald Trump se inscriben en una lectura geopolítica que considera inseparables los destinos de ambos regímenes, al entender que el colapso del eje Caracas–La Habana podría redefinir el mapa político del Caribe y de América Latina en su conjunto.

Cuba en el nuevo tablero geopolítico regional

Las declaraciones de Trump se producen en un momento de redefinición del mapa político latinoamericano, tras la captura de Maduro y el impacto que ese hecho podría tener en gobiernos aliados como el cubano. Si bien no existe una confirmación oficial de un cambio inminente en la isla, el discurso del mandatario vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la sostenibilidad del modelo cubano en un entorno regional cada vez más volátil.

Por ahora, La Habana no ha emitido una respuesta oficial a las declaraciones, mientras la comunidad internacional observa con atención los posibles efectos de la crisis venezolana sobre el futuro político y económico de Cuba.


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