Trump afirma que EE.UU. iniciará una “toma amistosa y controlada” de Cuba

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró este jueves desde la Casa Blanca que su administración iniciará una “toma amistosa y controlada” de Cuba, en lo que describió como una nueva fase de la política estadounidense hacia la isla.

Las declaraciones fueron realizadas ante periodistas en Washington y rápidamente generaron reacciones tanto en el sur de Florida como en círculos diplomáticos internacionales, debido a la ambigüedad del término utilizado por el mandatario.


¿Qué quiso decir Trump?

Durante su intervención, Trump calificó a Cuba como una “nación fallida” y aseguró que el país atraviesa una grave crisis económica. Según el presidente, La Habana “no tiene dinero ni petróleo” y necesitaría apoyo externo para estabilizarse.

Sin embargo, el mandatario no ofreció detalles concretos sobre qué implicaría exactamente esa “toma amistosa y controlada”. Tampoco se anunció ninguna orden ejecutiva, acuerdo bilateral ni acción específica que respalde formalmente esa expresión.

Conversaciones de alto nivel

Trump también afirmó que el secretario de Estado, Marco Rubio, sostiene conversaciones de alto nivel relacionadas con la situación en Cuba. No se precisó con quiénes se estarían llevando a cabo estos contactos ni cuál sería su alcance.

En las últimas semanas han surgido reportes sobre intercambios informales vinculados al futuro político y económico de la isla, aunque no existe confirmación pública de negociaciones oficiales entre ambos gobiernos.

Reacciones e interrogantes

Las declaraciones del presidente generan varias interrogantes clave:

  • ¿Se trata de una estrategia diplomática de transición?
  • ¿Es un mensaje político dirigido al electorado cubanoamericano en Florida?
  • ¿Podría implicar cambios en sanciones, comercio o cooperación humanitaria?

Hasta el momento, la Casa Blanca no ha publicado un comunicado ampliando el significado de la frase utilizada por Trump.

Contexto

Cuba enfrenta actualmente una profunda crisis económica marcada por escasez de alimentos, combustible y medicamentos, además de un creciente flujo migratorio hacia Estados Unidos y otros países de la región.

La administración Trump ha mantenido una postura firme hacia el gobierno cubano, combinando presión económica con mensajes que apuntan a posibles escenarios de cambio político.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *