Sexto petrolero incautado: Washington intensifica su ofensiva marítima contra el crudo venezolano y los buques fantasmas en el Caribe

Donald Trump. Foto: Video de YouTube de Negocios TV

Las autoridades de Estados Unidos confirmaron la incautación de un nuevo buque petrolero en aguas del mar Caribe, al que vinculan con operaciones de transporte de crudo procedente de Venezuela, en presunta violación de las sanciones internacionales vigentes. La acción la anunció el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y se suma a una serie de operativos recientes destinados a frenar el comercio petrolero asociado al régimen de Caracas.

De acuerdo con la información oficial, el buque —identificado como Veronica— la Guardia Costera estadounidense lo logró interceptar mientras navegaba por el Caribe. Las autoridades sostienen que la embarcación había operado previamente en aguas venezolanas y formaba parte de un esquema diseñado para evadir las restricciones impuestas por Washington al petróleo venezolano.


Una operación conjunta y de alto perfil

El DHS detalló que la incautación se realizó mediante una operación coordinada con el Departamento de Defensa, el Departamento de Estado y el Departamento de Justicia, lo que refleja el nivel de prioridad que Washington otorga a la vigilancia del tráfico marítimo vinculado a energéticos sancionados. «Nuestros heroicos hombres y mujeres de la Guardia Costera una vez más aseguraron una operación ejecutada impecablemente, de acuerdo con el derecho internacional», dijo en X Kristi Noem, secretaria de Seguridad nacional de EE.UU.

Funcionarios federales señalaron que este tipo de acciones buscan desarticular redes logísticas internacionales que facilitan la exportación de crudo fuera de los canales permitidos.

Según las autoridades, el Veronica habría participado en rutas consideradas “opacas”, utilizadas para ocultar el origen del petróleo mediante transferencias en alta mar, cambios de bandera o documentación irregular, prácticas que han sido señaladas reiteradamente por Estados Unidos en investigaciones previas.

«Como otro buque cisterna de flotas fantasmas sancionadas, el Verónica había transitado previamente por aguas venezolanas y operaba desafiando la cuarentena establecida por el presidente Trump para buques sancionados en el Caribe», añadió Noem.

Incautaciones previas: los buques intervenidos y el avance de la ofensiva marítima

La incautación del Veronica se suma a una cadena de operativos ejecutados por Estados Unidos contra buques vinculados al transporte de petróleo venezolano en presunta violación de las sanciones. Según información divulgada por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y reportes oficiales citados por medios estadounidenses, al menos otros cinco petroleros se intervenieron en los últimos meses.


Entre ellos figura el Aurora II, incautado a finales de noviembre de 2025 en aguas del Caribe oriental, tras detectarse irregularidades en su ruta y en la documentación del cargamento. A este caso se sumó el Pacific Ruby, detenido a mediados de diciembre de 2025, luego de que las autoridades estadounidenses concluyeran que había participado en transferencias de crudo en alta mar para ocultar su origen venezolano.

Ya en el inicio de enero de 2026, fueron confiscados el Ocean Star y el San Martín, ambos interceptados con pocos días de diferencia en rutas consideradas de alto riesgo por los organismos federales. En estos casos, Washington señaló el uso de empresas intermediarias y banderas de conveniencia como parte de un esquema para evadir los controles internacionales.

El quinto buque previo al Veronica fue el Liberty Dawn, incautado a comienzos de enero de 2026, en una operación que las autoridades calificaron como clave para desmantelar una red logística más amplia dedicada al transporte de crudo sancionado, convirtiéndose en el sexto petrolero incautado dentro de esta ofensiva.

Funcionarios estadounidenses han subrayado que estos casos no se analizan de manera aislada, sino como parte de una misma estrategia destinada a cerrar el cerco sobre las rutas marítimas utilizadas para el comercio irregular de petróleo venezolano. También advirtieron que las investigaciones siguen abiertas y que podrían producirse nuevas incautaciones si se detectan operaciones similares en el Caribe u otras regiones estratégicas. “No existe un refugio seguro para quienes intenten violar las sanciones estadounidenses”, advirtieron voceros oficiales.

El Caribe, eje clave de la presión estadounidense

El aumento de incautaciones consolida al Caribe como un punto central de la política de sanciones de Washington. Analistas señalan que la región se utiliza como corredor logístico para el transporte de crudo y derivados, lo que ha llevado a un refuerzo de la presencia y vigilancia naval estadounidense.

«Como hemos demostrado con múltiples abordajes, no hay forma de escapar de la justicia estadounidense, punto. Nuestra determinación es inquebrantable y la coordinación de nuestra misión nunca ha sido mejor», concluyó Noem.

Este escenario también eleva los riesgos para navieras, aseguradoras y operadores portuarios que puedan verse involucrados —directa o indirectamente— en operaciones relacionadas con petróleo de origen venezolano, incluso cuando se utilicen intermediarios o rutas alternativas.

Impacto económico y político para Venezuela

La incautación del Veronica supone un nuevo golpe para el ya debilitado sector petrolero venezolano, que enfrenta restricciones financieras, tecnológicas y comerciales desde hace años. Expertos advierten que la pérdida de buques y cargamentos no solo reduce ingresos, sino que incrementa los costos operativos y limita la capacidad del país para colocar su crudo en mercados internacionales.

En el plano político, estas acciones refuerzan la presión de Washington sobre el gobierno venezolano y envían un mensaje claro a aliados y socios comerciales sobre el alcance de las sanciones y la disposición de Estados Unidos a hacerlas cumplir en el terreno.

Hasta el momento, ni las autoridades venezolanas ni los operadores del buque incautado han ofrecido declaraciones públicas sobre el caso, mientras las investigaciones federales continúan y no se descartan nuevas acciones en la región.


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