
El senador republicano por Florida Rick Scott afirmó que el régimen cubano atraviesa una fase crítica y aseguró que “los días del régimen de Castro y de Miguel Díaz-Canel están contados”. Sus declaraciones, difundidas por Cubanet, llegan en un momento de profundo deterioro económico, creciente descontento social y una presión internacional que vuelve a colocar a Cuba en el centro del debate político regional.
Scott, una de las figuras más influyentes del ala dura republicana en materia de política hacia la isla, sostiene que el sistema cubano muestra signos claros de agotamiento estructural, agravados por la pérdida de apoyos externos y la incapacidad del Estado para responder a las necesidades básicas de la población.
“El presidente Trump tiene razón, los días del régimen de Castro/Díaz-Canel están contados. No va a haber más petróleo que vaya a Cuba. No va a haber más dinero que vaya a Cuba. Tiene (el gobierno cubano) que renunciar y permitir al pueblo de Cuba tener el gobierno que merece, una democracia y la libertad le fueron quitadas por el régimen de Castro hace décadas”, comentó Scott.
Trump llama al régimen cubano a negociar “antes de que sea demasiado tarde”
Las declaraciones de Scott se basan en un mensaje del presidente estadounidense Donald Trump al gobierno de Cuba, al que instó a sentarse a negociar “antes de que sea demasiado tarde”. Trump advirtió que el régimen encabezado por Miguel Díaz-Canel se enfrenta a una ventana de oportunidad cada vez más estrecha para buscar una salida política que evite un colapso mayor.
Según el exmandatario, la combinación de crisis económica, pérdida de aliados estratégicos y creciente descontento social coloca al sistema cubano en una posición de debilidad inédita. Trump sostuvo que, de no producirse cambios sustanciales, el régimen corre el riesgo de enfrentar un escenario aún más adverso, marcado por una mayor presión internacional y un aislamiento económico más profundo.
El llamado a negociar se enmarca dentro de la visión de Trump de ejercer una política de fuerza como mecanismo para forzar concesiones. En ese sentido, el exmandatario dejó claro que cualquier diálogo debería traducirse en transformaciones concretas, especialmente en materia de libertades políticas, derechos humanos y apertura económica, condiciones que, a su juicio, el régimen cubano ha evitado durante décadas.
Las declaraciones de Trump refuerzan la línea dura defendida por aliados como Rick Scott y otros líderes republicanos, quienes consideran que el momento actual representa una coyuntura decisiva. Para estos sectores, el mensaje es claro: o el gobierno cubano acepta negociar desde una posición de debilidad creciente, o se expone a que el deterioro interno y la presión externa terminen por desbordar su capacidad de control.
Este pronunciamiento vuelve a colocar sobre la mesa el debate acerca de si el régimen está dispuesto —o en condiciones— de iniciar un proceso de negociación real, o si optará por prolongar la confrontación, aun cuando los costos económicos y sociales continúan aumentando para la población cubana.
Una crisis económica prolongada que golpea todos los sectores
El senador describió la situación económica cubana como “insostenible”, señalando que la escasez crónica de alimentos, medicamentos y combustible se ha convertido en parte de la vida cotidiana. A esto se suma una inflación elevada que reduce el poder adquisitivo de los salarios, así como un mercado informal cada vez más dominante ante la ineficacia de los canales oficiales de distribución.
Los apagones prolongados, que afectan tanto a hogares como a industrias y servicios esenciales, han paralizado la actividad productiva y deteriorado aún más la calidad de vida. Según Scott, este colapso económico no es coyuntural, sino el resultado de décadas de un modelo centralizado que ya no logra sostenerse ni siquiera con ayudas externas.
Deterioro social y pérdida de legitimidad del discurso oficial
Más allá de las cifras económicas, el senador subrayó el impacto social de la crisis. El descontento ciudadano se manifiesta en protestas esporádicas, críticas abiertas en redes sociales y una creciente desconfianza hacia las promesas del gobierno.
Scott sostuvo que el discurso oficial, centrado en resistir presiones externas y atribuir los problemas a sanciones internacionales, pierde efectividad entre amplios sectores de la población, especialmente jóvenes y profesionales. Para el legislador, el desgaste del relato político del régimen es uno de los signos más claros de su fragilidad actual.
Venezuela y el debilitamiento del principal sostén externo
Uno de los puntos clave de las declaraciones del senador es la relación con Venezuela. Durante años, el suministro de petróleo subsidiado desde Caracas permitió a La Habana mantener su sistema energético y amortiguar los efectos de la crisis interna.
Sin embargo, la crisis venezolana y las presiones internacionales han reducido drásticamente esa ayuda. Scott argumentó que, sin ese respaldo, el gobierno cubano enfrenta enormes dificultades para garantizar electricidad, transporte y producción básica, lo que acelera el deterioro interno y limita su margen de maniobra.
Migración masiva: un indicador clave del colapso interno
El éxodo migratorio fue otro de los elementos destacados por el senador. En los últimos años, cientos de miles de cubanos han abandonado la isla rumbo a Estados Unidos y otros países, protagonizando una de las mayores olas migratorias de la historia reciente del país.
Para Scott, esta migración masiva no solo refleja desesperación económica, sino también una pérdida acelerada de capital humano. Profesionales, técnicos y jóvenes en edad productiva están dejando el país, lo que reduce aún más la capacidad de recuperación económica y profundiza el círculo de crisis y estancamiento.
Coincidencia con la estrategia de máxima presión desde Washington
Las declaraciones del senador se alinean con la postura de sectores republicanos que defienden una política de máxima presión contra el gobierno cubano. Scott ha sido un defensor constante del endurecimiento de sanciones y de un enfoque que, según él, busque acelerar un cambio político en la isla.
En ese sentido, el legislador coincidió con valoraciones expresadas anteriormente por Donald Trump, quien ha sostenido que el régimen cubano se encuentra en una fase terminal debido a su dependencia externa y a su incapacidad para responder a las demandas internas.
¿Cambio inminente o resistencia prolongada?
Pese al tono contundente de las declaraciones, analistas advierten que el futuro de Cuba sigue siendo incierto. El régimen ha demostrado históricamente una notable capacidad de resistencia, apoyándose en el control institucional, reformas parciales y alianzas estratégicas variables.
No obstante, la acumulación de crisis —económica, social, energética y migratoria— plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del modelo a mediano plazo. Las palabras de Rick Scott reavivan así el debate sobre si la combinación de desgaste interno y presión externa será suficiente para provocar un cambio político, o si el gobierno de Miguel Díaz-Canel logrará mantenerse en uno de los momentos más complejos desde el llamado “Período Especial”.





