
La secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, confirmó en Miami que la administración del presidente Donald Trump trabaja en protocolos específicos ante un posible éxodo masivo de cubanos, en un escenario de colapso del régimen en la isla.
Según reveló la funcionaria, Washington no improvisará frente a una crisis migratoria de gran escala y ya evalúa medidas legales y logísticas para responder a un eventual aumento de salidas desde Cuba.
Noem reconoció que, históricamente, el Gobierno cubano ha utilizado la migración como instrumento de presión política, incluyendo amenazas de permitir salidas masivas por vía marítima. Sin embargo, subrayó que el contexto actual es distinto reportó el periodista Yusnaby Pérez.
“Hoy las fronteras están cerradas y lanzarse al mar no garantiza la entrada a Estados Unidos”, habría indicado la secretaria durante su intercambio con periodistas.
La funcionaria recordó que la política de “pies secos, pies mojados”, eliminada en 2017, ya no existe, por lo que cualquier intento de ingreso irregular enfrenta consecuencias migratorias inmediatas.
Deportaciones y marco legal
Al ser consultada sobre posibles deportaciones en caso de una nueva ola migratoria, Noem evitó ofrecer una respuesta categórica. No confirmó ni descartó medidas inmediatas, pero sí aseguró que su equipo afina los detalles legales y operativos para distintos escenarios.
“La administración está preparada”, señaló, insistiendo en que existe un plan en desarrollo y que la situación en Cuba es observada de manera constante por las autoridades federales.
Las declaraciones se producen en medio de un aumento de la tensión política en la isla y crecientes especulaciones sobre el fin de una etapa del régimen cubano, un escenario que, según Washington, podría tener repercusiones directas en la región y en el sur de Florida.





