¿Se prepara un relevo estratégico dentro del régimen cubano?: José Daniel Ferrer apunta a dos nombres dentro del sistema

José Daniel Ferrer y Óscar Pérez-Oliva Fraga. Foto: Video de YouTube de Telemundo 51 y Canal Caribe

El opositor cubano José Daniel Ferrer volvió a colocar el foco sobre la estructura del poder en la Isla tras aventurar públicamente quién podría desempeñar en Cuba un papel similar al que ocupa Delcy Rodríguez en Venezuela. La comparación no es menor: se trata de una analogía que sugiere la posibilidad de que una figura del propio aparato estatal asuma protagonismo en un escenario de reajuste político interno, sin que ello implique necesariamente una ruptura con el modelo vigente.

Las declaraciones del líder de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) en el programa «Encuentro Virtual» de Telemundo 51 surgen en un contexto marcado por presiones económicas, sanciones internacionales y crecientes tensiones regionales, factores que han intensificado el escrutinio sobre la estabilidad institucional en Cuba.


Óscar Pérez-Oliva Fraga: perfil económico y vínculo histórico

Uno de los nombres mencionados por Ferrer fue el de Óscar Pérez-Oliva Fraga, actual viceprimer ministro de Cuba y sobrino-nieto de Fidel y Raúl Castro. “Podría estar ganando relevancia dentro de la estructura de poder del régimen cubano”, comenta el santiaguero.

Pérez-Oliva Fraga ha tenido responsabilidades vinculadas al área económica, particularmente en comercio exterior, inversiones y sectores estratégicos proporcionándole de cierta forma un peso dentro del aparato estatal castrista. En un contexto donde la economía cubana enfrenta escasez de divisas, contracción productiva y dificultades energéticas, el peso de los cuadros con perfil técnico cobra mayor relevancia.

Según la hipótesis planteada, su cercanía al núcleo tradicional del poder y su experiencia en áreas económicas sensibles podrían convertirlo en una figura funcional en un escenario de reordenamiento interno motivado por presiones políticas.

Ana María Mari Machado: trayectoria institucional y perfil jurídico

El segundo nombre citado fue el de Ana María Mari Machado, actual vicepresidenta de la Asamblea Nacional del Poder Popular y del Consejo de Estado.

Abogada de formación, Mari Machado ha desarrollado una carrera dentro del sistema judicial y legislativo cubano. Además, forma parte del Comité Central del Partido Comunista. Su perfil ha estado más asociado al trabajo institucional que a la exposición mediática o al liderazgo político de masas.


Ferrer la describió como una figura de segundo nivel dentro del engranaje político, aunque con suficiente visibilidad y respaldo institucional como para ser considerada en eventuales escenarios estratégicos.

https://youtu.be/ChPlLDy4L38

De Ana María se conoce que es originaria de Calabazar de Sagua, en el municipio de Encrucijada —territorio que en 1963 formaba parte de la provincia de Las Villas—, Ana María Mari Machado nació el 22 de mayo de ese año. Su formación académica se desarrolló en el campo del Derecho, disciplina en la que posteriormente profundizó con una especialización en materia penal, área que ha marcado el eje central de su desempeño profesional.

Su trayectoria dentro de las estructuras institucionales se inició en el sistema judicial, desempeñándose primero como asesora jurídica y posteriormente como jueza, hasta asumir la presidencia del Tribunal Municipal Popular de Encrucijada. Más adelante, la designaron al frente del Tribunal Provincial Popular de Villa Clara, consolidando su proyección dentro del aparato judicial del territorio.

El recorrido ascendente continuó hasta alcanzar la vicepresidencia del Tribunal Supremo Popular, posición de alto nivel desde la cual amplió su influencia y dio paso a responsabilidades en el ámbito político-institucional.

En paralelo, ejerció como delegada a la Asamblea Provincial del Poder Popular, presidió la Comisión Electoral Nacional en 2010 y la eligieron diputada por el municipio de Quemado de Güines, en Villa Clara, integrándose así de manera formal a la estructura legislativa del país.

Desde 2012 se desempeña como vicepresidenta de la Asamblea Nacional del Poder Popular, responsabilidad en la que ha sido ratificada en sucesivos procesos de elección y renovación parlamentaria en 2018, 2019 y 2023, lo que evidencia continuidad dentro de la estructura legislativa. Asimismo, integra el Comité Central del Partido Comunista de Cuba, órgano de dirección partidista de alcance nacional.

Contexto regional y presión internacional

La comparación con Venezuela también se inscribe en un entorno regional donde los paralelismos entre ambos gobiernos son frecuentes en el discurso político y mediático. Las sanciones, el aislamiento diplomático en determinados foros y las dificultades económicas internas han alimentado análisis sobre la sostenibilidad de los modelos vigentes.

En Cuba, la crisis energética, la escasez de combustible, la inflación y la migración masiva han añadido presión al sistema. En ese marco, las declaraciones de Ferrer se insertan dentro de un debate más amplio sobre estabilidad, continuidad y posibles ajustes estratégicos.

¿Por qué la referencia a Delcy Rodríguez?

En el caso venezolano, Delcy Rodríguez ha sido una de las figuras más visibles del Ejecutivo en momentos de sanciones, crisis económica y presión diplomática. Su papel ha estado asociado tanto a la defensa del discurso oficial como a la gestión política en escenarios complejos.

Al trasladar esa figura al contexto cubano, Ferrer plantea una hipótesis: que en determinadas circunstancias, el sistema pueda recurrir a cuadros con trayectoria consolidada para proyectar continuidad, control y capacidad de gestión ante eventuales reconfiguraciones del liderazgo.

La analogía apunta más a una estrategia de administración interna del poder que a un proceso de apertura democrática, según la lectura expuesta por el opositor.

Un sistema sin competencia electoral abierta

Más allá de los nombres propios, el eje central del planteamiento gira en torno a la naturaleza del sistema político cubano. Ferrer subrayó que en la Isla no existen mecanismos competitivos de elección de liderazgo en términos pluripartidistas, por lo que cualquier cambio en la cúspide respondería a decisiones internas y no a procesos electorales abiertos.

En ese sentido, la hipótesis no apunta a una transición clásica entendida como alternancia política, sino a una posible reconfiguración dentro del propio aparato estatal.

Un debate abierto sobre el futuro político de la Isla

Las palabras del líder opositor no constituyen anuncios oficiales ni movimientos confirmados, sino interpretaciones y proyecciones políticas. Sin embargo, reactivan la discusión sobre cómo podrían gestionarse eventuales cambios en la cúpula del Estado cubano.

La interrogante planteada —quién podría asumir un rol similar al de Delcy Rodríguez en un escenario cubano— funciona como punto de partida para analizar la correlación de fuerzas internas, los perfiles técnicos con peso institucional y la capacidad del sistema para adaptarse a contextos de presión sin alterar su estructura fundamental.

En el plano digital, el tema ha generado interés por su carga comparativa y por el simbolismo que implica proyectar escenarios de sucesión o reconfiguración en un entorno político tradicionalmente hermético.

Por ahora, se trata de especulaciones y lecturas estratégicas. No obstante, el debate evidencia que la atención sobre la composición del liderazgo cubano y sus posibles movimientos continúa siendo un tema de alto interés tanto dentro como fuera de la Isla.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *