
La expulsión inmediata de agentes cubanos del territorio venezolano se ha convertido en una de las condiciones centrales impuestas por Estados Unidos al gobierno de facto que encabeza Delcy Rodríguez, en medio de un escenario de alta tensión política tras la captura de Nicolás Maduro.
La exigencia forma parte de un paquete más amplio de medidas que Washington considera indispensables para evitar un endurecimiento adicional de sanciones económicas, diplomáticas y personales contra la actual dirigencia venezolana.
Según información difundida por Cubanos por el Mundo, la administración estadounidense interpreta la presencia de personal cubano en Venezuela como uno de los principales obstáculos para cualquier proceso de transición política real y como una amenaza directa a la estabilidad regional.
Una exigencia que va más allá de la seguridad
La demanda de expulsar a agentes cubanos no se limita a un asunto operativo o de seguridad interna. Para Washington, se trata de un punto estructural que simboliza la ruptura con el modelo de control político y social que, a su juicio, se importó desde Cuba y replicado en Venezuela durante más de dos décadas de chavismo.
El informe, que recoge testimonios de funcionarios estadounidenses al tanto de las negociaciones, señala que la Casa Blanca ve con creciente preocupación la inserción de agentes cubanos en áreas estratégicas del aparato estatal venezolano. En particular, su presencia en sectores como la inteligencia, la seguridad, los sistemas de identificación civil y los mecanismos de control social es considerada por Washington como una amenaza directa a los intereses de Estados Unidos en el hemisferio occidental.
Desde la perspectiva de la Casa Blanca, la relación entre Cuba y Venezuela ha trascendido lo político para convertirse en un esquema de control estratégico sostenido en el tiempo. Aun después de la detención del exmandatario, Washington sostiene que esa estructura de influencia permanece intacta, razón por la cual la retirada de agentes cubanos es vista como un elemento central para cualquier escenario de transición y para redefinir el equilibrio de poder en el hemisferio.
De acuerdo con las fuentes citadas, la advertencia lanzada por Trump se concibe como una señal de endurecimiento estratégico más que como una simple presión diplomática. La ausencia de avances verificables en la expulsión de estos agentes colocaría a Delcy Rodríguez en una posición de mayor vulnerabilidad que la del propio Maduro, abriéndole el camino a sanciones personales adicionales, a un aislamiento diplomático más profundo y, potencialmente, a la activación de acciones judiciales como parte de una escalada calculada por Washington.
El rol de Cuba en el sostenimiento del chavismo
Desde comienzos de los años 2000, la relación entre La Habana y Caracas se consolidó como una alianza estratégica. A cambio de petróleo subsidiado y apoyo económico, Cuba habría desplegado asesores en áreas sensibles del Estado venezolano, incluyendo inteligencia, contrainteligencia, fuerzas armadas, identificación civil y sistemas de control social.
Diversos informes de organismos internacionales y testimonios de exfuncionarios venezolanos han señalado que estos asesores no solo cumplen funciones técnicas, sino que participan activamente en la toma de decisiones relacionadas con la represión de protestas, el seguimiento a opositores y el control de las estructuras militares.
Washington busca desmantelar redes de influencia extranjera
Para Estados Unidos, la salida de agentes cubanos forma parte de una estrategia más amplia orientada a desmontar las redes de influencia extranjera que han operado en Venezuela en los últimos años. En ese contexto, también se menciona la presencia de personal vinculado a Irán y a otros actores considerados hostiles a los intereses estadounidenses.
La Casa Blanca considera que la permanencia de estos actores extranjeros dificulta cualquier proceso de estabilización política y perpetúa dinámicas de confrontación que afectan no solo a Venezuela, sino a toda la región.
Otras condiciones incluidas en el paquete de exigencias
Además de la expulsión de agentes cubanos, Estados Unidos ha planteado otras condiciones clave. Entre ellas figuran acciones verificables contra el narcotráfico y el crimen organizado, el desmantelamiento de redes financieras ilícitas vinculadas al poder político y la interrupción de acuerdos estratégicos en el sector energético con países considerados adversarios de Washington.
Asimismo, se insiste en la necesidad de establecer un camino claro hacia elecciones libres, competitivas y supervisadas por organismos internacionales independientes, como requisito indispensable para cualquier flexibilización de sanciones.
Según un informe del medio Político, Trump también instó a Venezuela a detener los envíos de petróleo hacia rivales geopolíticos, como parte de una estrategia orientada a limitar la presencia e influencia de potencias externas al hemisferio occidental.
Advertencias de sanciones personales y aislamiento diplomático
Fuentes citadas por el medio señalan que el incumplimiento de estas exigencias podría derivar en nuevas sanciones individuales contra altos funcionarios del régimen venezolano, incluyendo restricciones financieras, congelación de activos y limitaciones de movilidad internacional.
Estados Unidos ha dejado claro que no habrá alivio de presión basado únicamente en promesas o declaraciones públicas, y que cualquier cambio en su política dependerá de resultados concretos y verificables.
El impacto humano y el trasfondo reciente
El endurecimiento de las exigencias se produce en un contexto marcado por los acontecimientos derivados de la operación que culminó con la captura de Nicolás Maduro. Según versiones divulgadas por medios independientes, al menos 32 ciudadanos cubanos murieron durante esa operación, presuntamente mientras cumplían funciones relacionadas con la seguridad del régimen venezolano.
Este hecho ha reforzado el argumento estadounidense sobre la magnitud de la presencia cubana en Venezuela y ha generado un fuerte impacto tanto en sectores del exilio cubano como entre analistas internacionales.
Consecuencias potenciales para Cuba
La posible expulsión de agentes cubanos de Venezuela tendría implicaciones profundas para La Habana. Venezuela ha sido durante años uno de los principales aliados políticos y económicos de Cuba, especialmente como proveedor energético en condiciones preferenciales.
Analistas advierten que una ruptura de este esquema podría agravar aún más la ya delicada situación económica de la isla y debilitar su capacidad de influencia regional, en un momento de crecientes tensiones internas y presión internacional.
Repercusiones regionales y escenario geopolítico
Más allá de Cuba y Venezuela, estas exigencias podrían redefinir el equilibrio geopolítico en el Caribe y América Latina. La salida de agentes cubanos marcaría un cambio significativo en las dinámicas de poder regional y podría influir en la relación de otros países con Estados Unidos.
Gobiernos aliados de Washington observan con atención la evolución de los acontecimientos, conscientes de que un cambio estructural en Venezuela podría tener efectos en cadena sobre la política regional.
Un futuro incierto y decisiones clave
Hasta el momento, ni Delcy Rodríguez ni el gobierno cubano han emitido pronunciamientos oficiales detallados sobre estas exigencias. El silencio oficial contrasta con la creciente presión diplomática y mediática que rodea al caso.
Las decisiones que se tomen en las próximas semanas podrían marcar un punto de inflexión histórico en la relación Cuba–Venezuela y redefinir el papel de Estados Unidos en la reconfiguración del poder político en la región.





