
México decidió retirar un envío de petróleo que tenía previsto enviar a Cuba durante el mes de enero, una medida que se produce en un contexto de crecientes presiones políticas desde Estados Unidos contra los apoyos energéticos que recibe la isla. Según Bloomberg el cargamento fue eliminado del calendario de exportaciones de Petróleos Mexicanos (Pemex) sin que hasta el momento se haya ofrecido una explicación pública por parte de las autoridades mexicanas.
La ausencia de un anuncio oficial ha generado interrogantes sobre si se trata de una decisión puntual o de una posible revisión más amplia de la política energética de México hacia La Habana, especialmente en un momento de alta sensibilidad diplomática en la región.
El papel de México en el suministro energético cubano
Desde 2023, México se convirtió en uno de los principales proveedores de petróleo para Cuba, especialmente tras la reducción de los envíos desde Venezuela, afectada por dificultades en su propia industria energética. El crudo mexicano ha sido un componente clave para mitigar la crisis de combustible que atraviesa la isla, marcada por apagones prolongados, problemas en el transporte público y afectaciones a sectores productivos esenciales.
En este contexto, la retirada de un envío programado adquiere relevancia, ya que cualquier alteración en el flujo de petróleo impacta directamente en la ya frágil situación energética cubana.
Impacto potencial dentro de la isla
La crisis energética continúa siendo uno de los principales desafíos para la población cubana. La escasez de combustible ha provocado interrupciones frecuentes del servicio eléctrico y ha limitado el funcionamiento de industrias, servicios básicos y actividades cotidianas. Aunque el artículo no confirma consecuencias inmediatas derivadas de esta cancelación específica, el movimiento refuerza la incertidumbre sobre la estabilidad del suministro.
La dependencia de Cuba de proveedores externos hace que decisiones de este tipo tengan un peso significativo, incluso cuando se trate de un solo cargamento.
En octubre, una investigación de la organización Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad expuso que México realizó envíos de combustible a Cuba entre mayo y agosto, cuyo valor económico se estimó en aproximadamente 3.000 millones de dólares.
El reporte detalló que estas operaciones no fueron casuales, ya que posteriormente se concretaron cuatro despachos adicionales entre septiembre y noviembre, los cuales incluyeron casi 900.000 barriles de petróleo crudo y alrededor de 25 millones de litros de diésel, evidenciando la magnitud y continuidad del suministro energético hacia La Habana.
Según explicó la periodista de investigación Verónica Ayala, el uso de tecnologías de seguimiento satelital permitió reconstruir las rutas de un buque clave en la operación. Se trata del Ocean Mariner, una embarcación que habría estado operando de forma sostenida desde mayo de 2025, realizando traslados de combustible desde el puerto de Coatzacoalcos, en México, hacia terminales portuarias cubanas, lo que aportó evidencia concreta sobre la logística del suministro energético.
Un movimiento observado desde Washington
La información sobre la retirada del cargamento de petróleo mexicano con destino a Cuba los congresistas cubanoamericanos en Estados Unidos la reciben con atención, quienes en los últimos meses habían criticado abiertamente este tipo de envíos. Para varios legisladores, la eliminación del cargamento del calendario de exportaciones de Petróleos Mexicanos representa una señal de que la presión política ejercida desde Washington podría estar teniendo efecto, aunque subrayaron que no existe confirmación oficial de un cambio permanente en la postura de México.
El congresista Carlos A. Giménez es uno de los críticos más visibles de los envíos de crudo a Cuba, al considerar que estos contribuyen a sostener económicamente al gobierno cubano. En declaraciones previas, Giménez había pedido a México suspender cualquier suministro energético a la isla y había advertido que ese respaldo podría tener consecuencias en la relación bilateral con Estados Unidos.
En la misma línea, la congresista María Elvira Salazar ha señalado que el petróleo enviado desde México no beneficia directamente a la población cubana, sino que fortalece al aparato estatal. Tras conocerse la supuesta cancelación del cargamento, sectores afines a estas posiciones interpretaron el movimiento como un paso en la dirección correcta, aunque insistieron en la necesidad de confirmar si se trata de una decisión definitiva o de una suspensión puntual.
Los legisladores coincidieron en que, mientras no exista un anuncio formal por parte del gobierno mexicano, la retirada del envío se interpreta con cautela. No obstante, remarcaron que cualquier reducción en el suministro energético a Cuba tiene un impacto directo en el contexto político y económico de la isla y vuelve a poner en el centro del debate el papel de México en el apoyo energético al gobierno cubano.
Recientemente el presidente Donald Trump publicó un mensaje en su red social Truth Social dirigido al gobierno de Cuba, en el que afirmó que ya no habrá más petróleo ni dinero provenientes de Venezuela para la isla, en un tono de ultimátum para que La Habana alcance “un acuerdo” con Washington antes de que sea “demasiado tarde”.
“¡NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO PARA CUBA: CERO!”, escribió Trump, sugiriendo que el flujo de recursos que históricamente recibía Cuba desde Caracas se ha detenido y que la isla debe negociar con Estados Unidos.
Este mensaje no mencionó específicamente a México ni a los envíos de petróleo mexicano, pero ha sido utilizado por analistas y actores políticos en Washington para justificar la presión sobre terceros países que aún suministran crudo a Cuba, dado que el flujo desde Venezuela se ha interrumpido por las acciones estadounidenses contra el gobierno de Nicolás Maduro.
Silencio oficial y falta de claridad
Hasta ahora, ni Pemex ni la Secretaría de Energía de México han explicado los motivos detrás de la eliminación del envío del calendario de exportaciones. Tampoco se ha informado si la medida será permanente o si se trata de un ajuste temporal. Por su parte, el gobierno cubano no ha emitido comentarios públicos sobre el asunto.
Esta falta de pronunciamientos oficiales mantiene abiertas múltiples interpretaciones sobre el alcance real de la decisión y sobre el futuro de la cooperación energética entre ambos países.
Un episodio con implicaciones regionales
El retiro del envío de petróleo vuelve a colocar bajo escrutinio las relaciones entre México, Cuba y Estados Unidos, en un escenario marcado por tensiones diplomáticas, sanciones económicas y crisis internas. Aunque no se ha anunciado un cambio formal de política, el movimiento refleja cómo las dinámicas regionales y las presiones externas pueden influir en decisiones energéticas con impacto directo en la estabilidad de la isla.
A la espera de una aclaración oficial, el episodio se suma a una serie de señales que mantienen en el centro del debate el papel de México como proveedor energético de Cuba y el futuro de esa relación en el actual contexto geopolítico.





