
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amplió esta semana la información sobre el operativo militar ejecutado en Caracas que terminó con la captura de Nicolás Maduro. En sus declaraciones a FOX, el mandatario describió la acción como una operación “audaz, limpia y extremadamente precisa”, concebida para neutralizar al líder venezolano sin provocar un conflicto armado de gran escala en el país sudamericano.
Trump presentó el asalto como un punto de inflexión tanto en la política exterior estadounidense como en la estrategia de seguridad regional, subrayando que la misión fue diseñada para enviar un mensaje claro sobre la capacidad operativa de Estados Unidos.
Un operativo de alta complejidad en el corazón del poder venezolano
Según el relato presidencial, la operación se llevó a cabo en una fortificación clave del aparato de poder en Caracas, protegida por miles de efectivos de seguridad. Las fuerzas estadounidenses habrían logrado penetrar el perímetro defensivo mediante una combinación de inserción aérea y avance terrestre altamente sincronizado para desarticular a miles de soldados y extraer al dictador del régimen venezolano.
«Hubo algunos heridos, pero ningún muerto. Un par de valientes pilotos de helicóptero resultaron heridos de gravedad, pero están bien», aclaró el presidente quien en todo momento supervisó la operación en tiempo real desde su residencia en Florida.
Trump explicó que los helicópteros aterrizaron directamente en puntos estratégicos, permitiendo a las tropas ingresar con rapidez a la estructura. El avance por pasillos y áreas internas se realizó en cuestión de minutos, lo que evitó enfrentamientos prolongados y redujo significativamente el riesgo de daños colaterales en una zona urbana densamente poblada.
«Su casa estaba en medio de un fuerte con miles de soldados y aun así fuimos directo al centro. ¿Quién pensaría que se podría hacer eso sin perder a nadie? Pero todo fue planeado perfectamente. El general Raising Cain y Pete Hegseth fueron fantásticos, Marco ha hecho un gran trabajo, el vicepresidente también… todo el equipo es fantástico», añadió Trump.
Meses de planificación, simulaciones y ajustes estratégicos
Lejos de tratarse de una acción improvisada, Trump insistió en que el asalto fue el resultado de meses de planificación detallada. El operativo, afirmó, fue sometido a múltiples simulaciones y análisis de riesgo, contemplando escenarios de resistencia intensa, fallos logísticos e incluso la necesidad de una segunda fase de intervención.
«Entrar en un fuerte con miles de soldados, aterrizar un helicóptero justo en el medio, derribar una puerta de acero, porque era una casa fortificada, avanzar disparando por los pasillos y salir con el objetivo neutralizado en apenas tres minutos», apuntó resaltando el valor de los efectivos militares estadounidenses.
El republicano reveló que la ejecución tuvo que ser aplazada en varias ocasiones debido a condiciones meteorológicas adversas que podían comprometer la visibilidad aérea y la seguridad de las tropas. Solo cuando todos los factores estuvieron alineados se dio la orden definitiva de avanzar.
El rol decisivo de las fuerzas de élite estadounidenses
Trump destacó de manera especial la participación de la Delta Force, a la que describió como una de las unidades más experimentadas y letales del mundo. Según el presidente, estos efectivos lideraron la intervención directa y fueron claves para que la misión se completara con rapidez.
«Nadie había visto algo así. La casa ‘segura’ no lo era tanto, porque nuestros hombres tenían sopletes capaces de cortar acero como si fuera mantequilla. No tuvieron que usarlos, pero estaban listos», confesó.
De acuerdo con la versión oficial, no se registraron bajas mortales entre las tropas estadounidenses. Algunos soldados resultaron heridos de gravedad durante el asalto, pero Trump aseguró que todos se encuentran estables y fuera de peligro, presentando el balance como una muestra de la eficacia del entrenamiento y el equipamiento militar.
Comparación con el bombardeo en Irán: dos doctrinas, un mismo mensaje estratégico
Trump comparó el asalto relámpago en Caracas con operaciones militares previas de alto impacto, entre ellas el bombardeo en Irán, subrayando que, aunque ambas acciones respondieron a una misma lógica de disuasión estratégica, se ejecutaron bajo doctrinas operativas claramente distintas.
En el caso de Venezuela, el énfasis estuvo puesto en una operación quirúrgica de captura, basada en la sorpresa, la infiltración terrestre y el control directo del objetivo. La prioridad fue extraer a Nicolás Maduro con el menor nivel posible de daños colaterales y sin desencadenar una escalada militar regional inmediata. Según Trump, la rapidez del asalto y la precisión de las fuerzas especiales permitieron neutralizar el núcleo del poder político sin recurrir a una campaña aérea sostenida.
Por contraste, el bombardeo en Irán respondió a una estrategia de castigo y disuasión aérea, orientada a destruir infraestructura clave y degradar capacidades militares consideradas una amenaza directa. A diferencia del operativo en Caracas, aquella acción priorizó el uso de poder aéreo de largo alcance, municiones de alta precisión y demostración explícita de superioridad tecnológica, sin presencia prolongada de tropas en tierra.
«Esta operación fue similar. Ha capturado la imaginación de la gente, tal vez incluso más que las anteriores. Pero creo que todas son igual de importantes. Tal vez eliminar la amenaza nuclear de Irán sea lo más relevante, pero en términos de atención pública, esta ha sido algo que va más allá de todo lo visto», agregó.
Trump sostuvo que ambos casos ilustran la flexibilidad del aparato militar estadounidense: mientras en Venezuela se optó por una intervención silenciosa y focalizada, en Irán se buscó un impacto inmediato y visible. En su visión, las dos operaciones comparten un objetivo central: enviar un mensaje inequívoco a adversarios y aliados sobre la capacidad de Estados Unidos para actuar con rapidez, contundencia y bajo sus propios términos.
El mandatario remarcó que la elección del tipo de operación depende del contexto político, del entorno urbano o estratégico y de los riesgos de escalada regional. En ese sentido, afirmó que el asalto en Caracas representó “la opción más limpia y controlada”, mientras que el bombardeo en Irán fue concebido como una advertencia directa de alto impacto. Ambos episodios, concluyó, forman parte de una misma doctrina de seguridad orientada a la disuasión preventiva y al uso selectivo del poder militar.
Supervisión en tiempo real y control desde Estados Unidos
Trump confirmó que siguió el desarrollo del operativo en tiempo real desde Mar-a-Lago, donde recibió reportes constantes de los mandos militares. Desde ese centro de supervisión, se evaluaba cada fase de la misión y se autorizaban los movimientos clave conforme avanzaba la operación.
El presidente afirmó que la decisión final de ejecutar el asalto contó con respaldo político interno y se consideró la opción menos riesgosa frente a otras alternativas, como un ataque prolongado o sanciones adicionales sin intervención directa.
Justificación oficial y mensaje geopolítico
En su explicación pública, Trump defendió la operación como una acción necesaria para enfrentar lo que calificó como amenazas transnacionales vinculadas al régimen venezolano. Aseguró que la captura de Maduro tenía como objetivo frenar actividades ilícitas y desarticular redes que, según su administración, operaban con alcance regional e internacional.
Asimismo, el mandatario subrayó que el asalto envía un mensaje directo a potencias como Rusia, China e Irán, dejando claro que Washington mantiene la capacidad de actuar con rapidez y precisión cuando considera que sus intereses de seguridad están en juego.
Repercusiones políticas y diplomáticas inmediatas
La revelación de nuevos detalles del operativo generó un intenso debate internacional. Analistas señalan que la captura de Maduro representa un punto de quiebre en la relación entre Estados Unidos y Venezuela, con posibles efectos en la estabilidad interna venezolana y en el equilibrio geopolítico de América Latina.
Gobiernos y organismos internacionales observan con atención las consecuencias diplomáticas del episodio, mientras se multiplican las discusiones sobre los límites de la intervención militar y su impacto en la soberanía de los Estados.
El anuncio de Trump sobre el aumento del presupuesto de defensa
En paralelo a la divulgación de los detalles del asalto, Trump anunció un incremento sustancial del presupuesto estadounidense en materia de defensa para los próximos años. El presidente justificó la medida señalando que existen “amenazas reales y crecientes” que requieren una modernización constante de las fuerzas armadas.
Según explicó, el aumento estará destinado a mejorar el equipamiento militar, reforzar la capacidad de respuesta rápida y ampliar los recursos destinados a operaciones especiales y sistemas de inteligencia. Trump presentó esta decisión como una consecuencia directa de escenarios como el operativo en Caracas, que, a su juicio, demuestran la necesidad de mantener a las fuerzas armadas “un paso adelante” frente a cualquier adversario.
Un episodio que redefine el escenario regional
Más allá de los aspectos tácticos y presupuestarios, el asalto relámpago en Caracas se perfila como un acontecimiento de alto impacto en la política internacional. La operación no solo altera el panorama interno venezolano, sino que también redefine el papel de Estados Unidos en la región, abriendo una nueva etapa marcada por tensiones diplomáticas, reacomodos estratégicos y un debate renovado sobre el uso del poder militar en el siglo XXI.





