Quivicán y Mayabeque actualmente son centro de atención para la policía cubana, que monitorea la siembra de papas con el objetivo de prevenir el robo de semillas.


Desde la siembra 2014-2015 el rendimiento de la cosecha no fue el previsto. Fue entonces cuando Las autoridades sospecharon que los agricultores podrían estar comercializando paralelamente a la producción estatal.

Esta situación se cree está motivada entre otros motivos por la escasez de alimentos, el elevado precio del producto final en los mercados.

«Las semillas las troceamos en dos o tres partes para luego plantarlas en la tierra, pero afuera del surco siempre hay supervisión y nos vigilan». Comentó un obrero campesino.

«La gente llegaba y trataba de comprar la semilla a los trabajadores para comer. Encima de eso, por la noche venían otros y se la llevaban en sacos para vender. Ahora la policía está vigilando a todos», añadió.