
Agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) arrestaron en el sur de Florida a cuatro inmigrantes de origen cubano con historiales criminales graves, incluidos homicidios y otros delitos violentos, como parte de un operativo federal realizado entre el 9 y el 12 de enero de 2026. La acción, según informó la agencia, se desarrolló sin incidentes y respondió a las prioridades de cumplimiento migratorio enfocadas en la seguridad pública.
Las detenciones se produjeron en distintas ciudades del área metropolitana de Miami y contaron con la participación de Operaciones de Control y Expulsión (ERO), con apoyo de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI), la Administración para el Control de Drogas (DEA) y otras agencias federales. ICE subrayó que el objetivo fue localizar y poner bajo custodia a personas con condenas penales severas, con el fin de iniciar o continuar procesos migratorios que podrían culminar en la deportación.
Detenciones en varias ciudades del sur de Florida
Uno de los arrestos tuvo lugar en Hialeah, donde fue detenido Nelson Vladimir González Del Pino Rodríguez. De acuerdo con la información oficial, el individuo cuenta con una condena por asesinato en segundo grado, además de antecedentes por agresión a agentes del orden, conducir bajo los efectos del alcohol, resistencia al arresto, un historial que, según ICE, lo convierte en una persona de alto riesgo. Por delitos de esta índole cumplió una sanción de 10 años de cárcel según los registros.
En Miami, agentes federales arrestaron ese mismo día a Camilo Argüelles Mendoza, quien registra una condena por homicidio y otros antecedentes penales relacionados con hurto, fraude y agresión, en el caso del primer delito cumplió 20 años de prisión. Las autoridades señalaron que este tipo de perfiles encaja dentro de las prioridades de arresto por tratarse de delitos violentos y reincidencia criminal.
El operativo también se extendió a Hollywood, donde el 12 de enero capturaron a Yuri Estévez, quien cuenta con antecedentes por asesinato, intento de asesinato premeditado y porte ilegal de armas por los cuales también cumplió sanción penal. ICE indicó que la combinación de delitos violentos y armas de fuego eleva el nivel de riesgo para la comunidad.
El cuarto arrestado fue Iván Hernández-Montes, quien no presenta una condena por homicidio, pero sí un amplio historial delictivo que incluye agresión agravada, robo de vehículo, hurto y uso de identificación falsa. La agencia explicó que, aun sin una condena por asesinato, la acumulación de delitos violentos y fraudulentos justifica su detención bajo las prioridades de cumplimiento.
Enfoque en delitos violentos y seguridad pública
ICE remarcó que el operativo estuvo dirigido específicamente a personas con condenas por delitos violentos, a quienes considera una amenaza significativa para la seguridad de las comunidades. La agencia federal ha reiterado en múltiples ocasiones que homicidios, agresiones graves y delitos relacionados con armas ocupan el nivel más alto dentro de sus criterios de arresto.
Según el comunicado, este tipo de acciones buscan reducir riesgos para la población, retirando de circulación a individuos con antecedentes que evidencian conductas violentas. La coordinación entre agencias federales permite, además, compartir información criminal y migratoria para ejecutar arrestos de forma selectiva.
Procedimientos migratorios y posibles desenlaces
Tras su detención, los cuatro cubanos quedaron bajo custodia federal y sujetos a procedimientos administrativos de inmigración. Estos procesos pueden incluir audiencias ante un juez de inmigración, la evaluación de órdenes finales de deportación y la revisión de cualquier recurso legal disponible.
ICE recordó que las condenas por delitos graves, en particular homicidios y agresiones violentas, limitan severamente las opciones de alivio migratorio, como asilo, cancelación de deportación u otros beneficios. En muchos casos, este tipo de antecedentes acelera el proceso de remoción.
La política de Trump de expulsar del país a inmigrantes con antecedentes criminales
La detención de estos cuatro cubanos en Florida se enmarca dentro de la política migratoria impulsada por el presidente Donald Trump, centrada en priorizar la expulsión del país de inmigrantes con antecedentes criminales, especialmente aquellos condenados por delitos violentos como homicidio, agresión agravada o crímenes relacionados con armas de fuego.
Desde el inicio de su actual mandato, la administración Trump ha reiterado que uno de los ejes de su estrategia migratoria es reforzar la seguridad pública, enfocando los recursos federales en la localización, detención y deportación de personas extranjeras que hayan sido condenadas por delitos graves. Bajo este enfoque, ICE ha recibido directrices claras para dar prioridad absoluta a los llamados “criminal aliens”, incluso por encima de otros casos migratorios pendientes.
La política contempla una mayor coordinación entre agencias federales, como ICE, el Departamento de Seguridad Nacional y cuerpos policiales, para identificar a personas con historiales delictivos que se encuentren en Estados Unidos sin estatus migratorio regular o con órdenes finales de deportación. En este contexto, el gobierno ha defendido que la nacionalidad o el tiempo de residencia no prevalecen cuando existen condenas penales severas.
Funcionarios de la administración Trump han insistido en que estas acciones no constituyen operativos indiscriminados, sino intervenciones dirigidas a perfiles específicos que, según los registros judiciales, representan un riesgo para la comunidad. Este argumento ha sido utilizado para justificar el incremento de arrestos de inmigrantes con antecedentes penales y la aceleración de sus procesos de remoción.
En el caso del sur de Florida, una región con una alta concentración de población inmigrante, esta política se ha traducido en operativos focalizados como el que derivó en la detención de los cuatro cubanos. ICE ha señalado que continuará aplicando estas directrices, en línea con la visión de la Casa Blanca de utilizar la deportación como una herramienta clave de control migratorio y seguridad interna, especialmente frente a delitos violentos.





