
En medio de un clima de creciente incertidumbre migratoria, una valla publicitaria instalada en una zona de alto tráfico de Miami ha captado la atención de la comunidad cubana y del público en general. El mensaje, directo y sin matices, resume el reclamo central de la campaña: “No somos criminales, somos familias buscando libertad”. Junto a esa frase, el cartel exige el cese de detenciones y deportaciones consideradas injustas y reclama el respeto a la Ley de Ajuste Cubano, vigente desde hace casi seis décadas.
La valla, colocada en el área de NW 17 Avenue y la calle 50, incluye también consignas en inglés como “Stop detentions and unjust deportations” y “No more violations to the Cuban Adjustment Act”, con el objetivo de llegar tanto a autoridades como a ciudadanos estadounidenses que transitan diariamente por esa vía.
El origen y propósito de la campaña
La iniciativa la dio a conocer por el periodista cubano Daniel Benítez, quien difundió imágenes del cartel en su perfil de Facebook y explicó que la intención de la campaña es visibilizar una realidad que, según denuncian sus promotores, está afectando a numerosos migrantes cubanos en Estados Unidos.
El mensaje no busca confrontación directa, sino llamar la atención sobre el impacto humano de las políticas migratorias actuales. En particular, subraya que muchos de los cubanos detenidos o sometidos a procesos de deportación no tienen antecedentes criminales y llegaron al país amparados en un marco legal históricamente reconocido.
Un momento de tensión para la comunidad cubana en EE. UU.
La colocación de la valla no ocurre en un vacío. En los últimos meses, se ha incrementado la preocupación dentro de la comunidad cubana del sur de Florida ante reportes de detenciones por parte de ICE, incluso de personas que se encuentran en procesos de regularización migratoria y que esperaban acogerse a la Ley de Ajuste Cubano.
Este escenario ha generado temor e incertidumbre, especialmente entre quienes aún no han cumplido el requisito del “año y un día” de presencia física en territorio estadounidense, un plazo clave para poder solicitar la residencia permanente bajo dicha ley.
La Ley de Ajuste Cubano: una pieza central del reclamo
Aprobada en 1966, la Ley de Ajuste Cubano permite a los ciudadanos cubanos que hayan sido admitidos o puestos en libertad condicional en Estados Unidos solicitar la residencia permanente legal tras cumplir un año y un día en el país. Durante décadas, esta normativa ha sido considerada un pilar del trato diferenciado otorgado a los migrantes cubanos, en reconocimiento a su condición de exiliados y refugiados políticos.
La campaña en Miami sostiene que la aplicación de esta ley se ha vuelto más restrictiva y que, en la práctica, se estarían produciendo interpretaciones que contradicen su espíritu original, generando consecuencias legales y humanas para quienes confiaron en ese marco jurídico.
Criterios polémicos y decisiones discrecionales
El artículo original señala que algunos oficiales migratorios estarían recurriendo al criterio de “carga pública” para negar solicitudes de ajuste o justificar detenciones. Este argumento evalúa si una persona pudiera depender de ayudas estatales en el futuro, una interpretación que ha sido motivo de debate y controversia dentro de la comunidad migrante.
A ello se suma el impacto de medidas más amplias, como el Travel Ban, que ha dificultado procesos de reunificación familiar y ha incrementado la presión emocional y legal sobre los migrantes cubanos que esperan regularizar su estatus.
Reacciones en redes sociales: apoyo, indignación y temor
La imagen de la valla comenzó a circular rápidamente en redes sociales, donde numerosos usuarios expresaron respaldo al mensaje y compartieron experiencias personales relacionadas con procesos migratorios recientes.
“No somos criminales, solo queremos vivir tranquilos y trabajar”, escribió una usuaria en Facebook, mientras otro comentario señalaba: “Llegamos legalmente, cumplimos con todo y aun así vivimos con miedo”.
Varios internautas coincidieron en que la campaña refleja un sentimiento extendido dentro de la comunidad cubana en Estados Unidos. “Esa valla dice lo que muchos no se atreven a decir en voz alta”, comentó un usuario, al tiempo que otro añadió: “La Ley de Ajuste Cubano existe, lo único que pedimos es que se respete”.
También surgieron mensajes que enfatizan el impacto familiar de las detenciones. “Detrás de cada caso hay niños, padres y abuelos sufriendo”, escribió una persona, mientras otra advertía: “La incertidumbre está afectando la salud mental de muchas familias cubanas”.
Algunos comentarios reflejaron preocupación por la falta de claridad en los procesos migratorios. “Hoy nadie sabe a qué atenerse, aunque estés haciendo las cosas bien”, señaló un usuario, y otro resumió el sentir general con una frase breve: “No pedimos privilegios, pedimos justicia y coherencia”.
Las reacciones, mayoritariamente favorables a la campaña, muestran cómo el mensaje de la valla ha logrado conectar con una comunidad que sigue de cerca cada cambio en la política migratoria y que observa con inquietud el aumento de detenciones y procesos de deportación.
Más allá de la ley: el impacto humano
Uno de los ejes centrales del mensaje de la valla es la dimensión humana del problema. La frase “We are families seeking freedom” pone el foco en las historias personales detrás de los expedientes migratorios: padres, madres, hijos y abuelos que enfrentan el riesgo de separación familiar, pérdida de estabilidad económica y un clima constante de temor.
La campaña busca contrarrestar narrativas que asocian migración con criminalidad, insistiendo en que la mayoría de los afectados son personas que cumplen la ley y que llegaron a Estados Unidos escapando de una profunda crisis en Cuba.
Una valla que devuelve el tema al espacio público
Al estar ubicada en una zona estratégica y de alto tránsito, la valla convierte el reclamo en un mensaje imposible de ignorar. No se trata solo de una protesta simbólica, sino de una intervención directa en el espacio público que obliga a reabrir el debate sobre el trato a los migrantes cubanos y la vigencia real de la Ley de Ajuste Cubano.
Aunque el debate sobre esta normativa no es nuevo, la campaña ha logrado devolverlo al centro de la conversación, recordando que, para muchos, no se trata de una discusión política abstracta, sino de decisiones que afectan de manera directa el futuro de miles de familias.
Un llamado a respetar la ley vigente
El mensaje final de la campaña es claro: exigir que se respete una ley que sigue vigente y que ha sido, durante décadas, una vía legal para la integración de los cubanos en la sociedad estadounidense. La valla no propone cambios legislativos, sino el cumplimiento de un marco legal existente y una aplicación coherente con su propósito original.
En una ciudad como Miami, donde la historia del exilio cubano está profundamente entrelazada con la identidad local, la campaña busca recordar que detrás de cada caso migratorio hay personas que, según el mensaje del cartel, no son criminales, sino familias que aún esperan protección y estabilidad.





