
El encargado de negocios de Estados Unidos en La Habana, Mike Hammer, lanzó una de las declaraciones más directas de los últimos meses sobre la situación política en la isla al calificar al sistema cubano como una “dictadura” y denunciar la persistencia de la represión contra ciudadanos que expresan críticas al gobierno entre ellos los presos políticos.
Las declaraciones se producen en un contexto de profunda crisis económica, apagones prolongados, escasez de combustible y un creciente malestar social que ha derivado en protestas y detenciones en distintos puntos del país.
Libertades restringidas y presos políticos
Hammer sostuvo en una entrevista a ABC que en Cuba no existen garantías plenas para derechos fundamentales como la libertad de expresión, de prensa y de reunión y a pesar de eso existen personas que evitan reconocer que existe una dictadura.
“Si en un país uno no se puede expresar libremente y te encarcelan por sacar un letrerito, que me digan que no es dictadura”, comentó el funcionario del Departamento de Estado y exhortó a quienes están indecisos a caminar las calles de la isla para conocer la realidad del pueblo cubano.
Según su valoración, miles de ciudadanos han sido encarcelados, entre ellos jóvenes, por participar en manifestaciones pacíficas, portar carteles críticos o emitir opiniones contrarias al discurso oficial.
El diplomático insistió en que la liberación de los presos políticos continúa siendo una prioridad para Washington. En su intervención, subrayó que no se trata de casos aislados, sino de una práctica sistemática de control político que afecta a activistas, periodistas independientes y ciudadanos comunes.
Represión en medio de la escasez
Uno de los puntos más sensibles de sus declaraciones fue el contraste entre la precariedad que enfrenta la población y la capacidad operativa del aparato de seguridad del Estado. Mientras amplios sectores sufren cortes eléctricos, dificultades para acceder a alimentos y limitaciones en el transporte por falta de combustible, las fuerzas de seguridad —según indicó— mantienen recursos suficientes para actuar ante cualquier manifestación de disenso.
“Las patrullas sí tienen gasolina para moverse y seguirme a mí, o para ir a detener o encarcelar a cualquier persona que diga algo que no le guste al régimen”, alertó
Este señalamiento conecta con el escenario actual del país, marcado por una crisis energética persistente y por tensiones sociales acumuladas tras años de deterioro económico.
Al mismo tiempo, Hammer dejó claro que la liberación de la totalidad de los presos políticos continúa siendo un objetivo central para Washington. Sus declaraciones se producen en medio de un endurecimiento de la política de la administración de Donald Trump hacia el gobierno cubano, marcado por restricciones en el ámbito energético y advertencias a las naciones que mantienen el suministro de crudo a la isla.
Un cambio en el ánimo social
Más allá de la denuncia institucional, Hammer afirmó percibir una transformación en el clima social. De acuerdo con su apreciación, parte de la ciudadanía ya no debate si habrá cambios políticos, sino cuándo podrían producirse. En ese sentido, sugirió que el temor a expresar inconformidad podría estar disminuyendo en algunos sectores.
Esa valoración, aun cuando responde a una percepción individual, se alinea con un panorama definido por una profunda crisis económica de carácter estructural. En diversas provincias se registran cortes eléctricos que alcanzan entre ocho y diez horas diarias, junto a la persistente escasez de alimentos y combustible, el deterioro del sistema hospitalario y un éxodo sostenido que ha dejado comunidades prácticamente despobladas. En la última década, más de un millón de cubanos han salido del país, en un territorio cuya población total no supera los 11 millones de habitantes.
Sin embargo, reconoció que el aparato de control estatal continúa activo y que el riesgo de represalias sigue siendo un factor determinante para quienes mantienen contacto con actores internacionales o participan en iniciativas independientes.
Contexto diplomático y tensiones bilaterales
Las declaraciones del diplomático se inscriben en un escenario de relaciones complejas entre Washington y La Habana. Aunque existen canales de comunicación abiertos en temas migratorios y consulares, persisten desacuerdos profundos en materia de derechos humanos y gobernanza política.
El pronunciamiento refuerza el tono crítico que mantiene la representación estadounidense respecto a la situación interna en la isla y vuelve a colocar el debate sobre libertades civiles en el centro de la agenda regional.
Cuba ante un momento decisivo
La combinación de crisis económica, migración sostenida y creciente descontento social configura un escenario de alta incertidumbre. En este contexto, las palabras de Hammer adquieren relevancia no solo por su contenido político, sino por el momento en que se producen.
Mientras el gobierno cubano sostiene que enfrenta presiones externas y sanciones que agravan la crisis, desde la representación diplomática estadounidense se insiste en que el foco debe situarse en las libertades internas y en la situación de los presos políticos.
El debate, una vez más, trasciende el ámbito diplomático y se proyecta sobre el futuro inmediato de la isla, en un momento donde las tensiones económicas y sociales siguen marcando el pulso nacional.




