
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, lanzó este jueves una advertencia contundente al régimen cubano al afirmar que la isla enfrenta una disyuntiva clara: impulsar cambios estructurales profundos o encaminarse hacia un colapso económico y social.
Durante declaraciones públicas junto al presidente estadounidense Donald Trump, Rubio aseguró que el modelo actual de Cuba es insostenible y que el país ha sobrevivido durante décadas únicamente gracias al respaldo de aliados externos. Según explicó, primero fue la Unión Soviética y, más recientemente, Venezuela quienes sostuvieron financieramente al régimen, una ayuda que hoy ya no existe.
“El sistema cubano se mantiene solo mientras alguien más paga la cuenta. Sin ese apoyo externo, lo que queda es una economía debilitada, improductiva y al borde del colapso”, señaló Rubio, subrayando que la crisis actual no es consecuencia de sanciones recientes, sino del propio funcionamiento del modelo impuesto en la isla.
El jefe de la diplomacia estadounidense insistió en que Washington no busca provocar inestabilidad, pero dejó claro que la falta de reformas económicas y políticas reales conducirá inevitablemente a un deterioro mayor de las condiciones de vida del pueblo cubano. “La decisión es del régimen: cambio o colapso”, resumió.
Las declaraciones se producen en un contexto regional marcado por el desplome del apoyo venezolano a La Habana y por un renovado enfoque de la administración Trump hacia América Latina, especialmente frente a gobiernos aliados del chavismo. En ese escenario, Cuba aparece como uno de los países más vulnerables tras la pérdida de su principal sostén energético y financiero.
Rubio también remarcó que Estados Unidos está dispuesto a apoyar al pueblo cubano, pero no a perpetuar un sistema que, según sus palabras, “ha fracasado económica y socialmente durante más de seis décadas”.
Las advertencias del secretario de Estado refuerzan el mensaje de presión política que Washington ha venido enviando a La Habana en las últimas semanas, y anticipan un período de mayor tensión diplomática, en medio de una crisis interna que continúa agravándose para millones de cubanos dentro y fuera de la isla.




