“Los detenidos en la lancha no son terroristas”: opositora Maritza Lugo rompe el silencio tras acusaciones del régimen cubano

Maritza Lugo y embarcación de Florida. Foto: Video de YouTube de N+ Univision Miami

La activista cubana Maritza Lugo Fernández, radicada en el sur de Florida y conocida por su activismo contra el gobierno de La Habana, respondió públicamente a las acusaciones del régimen cubano que la vinculan con un presunto intento de infiltración armada en la isla. El señalamiento surge tras la detención de varios cubanos que viajaban en una lancha interceptada por autoridades cubanas, un incidente que ha despertado un intenso debate político tanto dentro como fuera de Cuba.

Según la narrativa difundida por medios estatales en la isla, la embarcación estaría relacionada con una operación organizada desde el exterior. En ese contexto, las autoridades mencionaron a Lugo como una figura presuntamente vinculada con la planificación de la incursión, lo que provocó una rápida reacción de la activista, quien negó cualquier implicación.


El caso ha vuelto a colocar en el centro del debate la relación conflictiva entre el régimen cubano y sectores del exilio, particularmente en Estados Unidos, donde numerosas voces han cuestionado la versión oficial difundida por el gobierno de La Habana.

Maritza Lugo rechaza las acusaciones del régimen

Tras aparecer mencionada en la versión oficial del gobierno cubano, Maritza Lugo respondió públicamente para negar de manera categórica cualquier participación en los hechos. La activista aseguró que no tiene relación con la embarcación ni con las personas que fueron detenidas tras el operativo realizado por las autoridades cubanas. En su respuesta, explicó que su labor pública se ha centrado en denunciar la situación política y social que vive Cuba y en apoyar iniciativas de solidaridad con los ciudadanos dentro de la isla.

Lugo también cuestionó la forma en que el régimen ha presentado el caso, sugiriendo que las autoridades suelen responsabilizar a figuras del exilio cuando ocurren incidentes que pueden ser utilizados como parte de su discurso político.

En sus declaraciones, insistió en que nunca ha participado en acciones armadas ni en actividades clandestinas contra el gobierno cubano, y calificó las acusaciones como parte de una narrativa destinada a desacreditar a opositores y activistas que critican al régimen desde el exterior.

“No son terroristas”: defensa de los cubanos detenidos

Uno de los aspectos más destacados de su reacción fue la defensa pública de los cubanos arrestados tras el incidente con la lancha. Lugo afirmó que, según su conocimiento del caso, los detenidos no deberían presentarlos como delincuentes ni como mercenarios, como ha insinuado el discurso oficial del régimen. Desde su perspectiva, la narrativa gubernamental busca presentar cualquier acción vinculada al exilio cubano como parte de una conspiración contra el Estado.


“No son terroristas. Son hombres extraordinarios, buenos y padres de familia (…) “A cualquiera que enfrente al régimen, lo acusan de ser terrorista”, explica Lugo. “Dios mediante, y muy pronto, podremos abrazar a nuestros hermanos en una Cuba libre. Tenemos mucha esperanza ahora, más que nunca. Este es el momento”, agregó la opositora sobre un posible cambio político en la isla con la administración de Donald Trump.

La activista también expresó preocupación por la situación de las personas arrestadas, señalando que en Cuba los procesos judiciales relacionados con casos de seguridad del Estado suelen desarrollarse con escasa transparencia.

En ese sentido, pidió que se respete el debido proceso y que se ofrezca información clara sobre las circunstancias de la detención, así como sobre los cargos que podrían enfrentar los implicados.

La versión del gobierno cubano sobre el incidente

De acuerdo con la información difundida por medios oficiales del régimen, la embarcación fue interceptada durante una operación de vigilancia en aguas cercanas al territorio cubano.

Las autoridades sostienen que los ocupantes de la lancha estaban involucrados en una presunta infiltración armada procedente del exterior. Según la versión oficial, en la embarcación se habrían encontrado armas y otros recursos que supuestamente evidenciarían la intención de llevar a cabo acciones ilegales dentro de la isla. El régimen ha presentado el operativo como una acción preventiva destinada a neutralizar una amenaza contra la seguridad nacional.

Sin embargo, hasta el momento no se han difundido detalles completos sobre el caso. Las autoridades no han revelado públicamente el número exacto de detenidos, sus identidades ni información detallada sobre las pruebas que sustentarían las acusaciones. Esta falta de información ha generado dudas y cuestionamientos entre observadores y miembros del exilio cubano.

Amijail Sánchez González, Leonardo Enrique Cruz Gómez, Conrado Galindo Sariol, José Manuel Rodríguez Castelló y Cristian Ernesto Acosta Guevara fueron capturados y posteriormente imputados por presuntos delitos de terrorismo, luego de un tiroteo registrado entre una embarcación civil proveniente de Estados Unidos y efectivos de las tropas guardafronteras cubanas. Como resultado del enfrentamiento, fallecieron Pavel Alling Peña, Michael Ortega Casanova, Ledián Padrón Guevara, Héctor Duani Cruz Correa y Roberto Álvarez Ávila.

Las autoridades del Ministerio del Interior de Cuba señalaron a Lugo como vinculada al caso al exhibir sellos pertenecientes al Movimiento 30 de Noviembre, organización que ella dirige. Según la narrativa oficial, la embarcación habría entrado en aguas cubanas con presuntas intenciones desestabilizadoras y sus ocupantes habrían recibido asistencia logística desde el exterior.

No obstante, ella no muestra temor por una posible investigación en su contra alegando que no financió a ningún grupo de personas. “Que me investiguen todo lo que quieran. Yo estoy tranquila… Quien los acusa a ellos soy yo, por tantos asesinatos y muertes dentro de nuestro pueblo”.

Lugo admitió que tenía relación con algunos de los ocupantes de la embarcación, aunque rechazó las acusaciones de que en su vivienda se llevaran a cabo entrenamientos o de haber financiado la operación. “De ninguna manera hemos entregado dinero, aunque ojalá tuviera mucho”, afirmó.

Reacciones en el exilio cubano

El caso ha provocado diversas reacciones dentro de la comunidad cubana en el exterior, particularmente en el sur de Florida, donde el tema ha comenzado a circular ampliamente en redes sociales y medios vinculados al exilio.

Algunos activistas han cuestionado la narrativa oficial del gobierno cubano y han señalado que, en el pasado, el régimen ha utilizado incidentes similares para reforzar su discurso sobre amenazas externas y justificar medidas de seguridad.

Otros miembros de la comunidad han pedido cautela y han sugerido esperar a que se conozcan más detalles antes de emitir conclusiones definitivas sobre lo ocurrido. En cualquier caso, el episodio ha reavivado el debate sobre el papel del exilio cubano en la política de la isla y sobre la forma en que el gobierno cubano maneja públicamente este tipo de incidentes.

Una trayectoria marcada por la oposición al régimen

La figura de Maritza Lugo no es desconocida dentro del activismo político cubano. Antes de salir de la isla, Lugo se identificó como opositora al gobierno y participó en diferentes iniciativas críticas contra el régimen, lo que —según su propio testimonio— la llevó a enfrentar presiones y dificultades dentro del país en el período de 1996 hasta el 2001 junto con su esposo Rafael Ibarra Roque quien también es fundador del Partido Democrático 30 de Noviembre.

Durante su tiempo en Cuba, Lugo denunció en varias ocasiones las restricciones a las libertades políticas y la situación de los derechos humanos en la isla. Estas posturas la colocaron en una posición de confrontación directa con las autoridades, algo que, de acuerdo con relatos difundidos por activistas del exilio, derivó en vigilancia y hostigamiento por parte de las fuerzas de seguridad del Estado.

Tras abandonar Cuba, Lugo se estableció en Estados Unidos, donde continuó desarrollando su activismo político. Desde el sur de Florida ha participado en campañas de denuncia contra el gobierno cubano y ha mantenido presencia en redes sociales y espacios mediáticos vinculados al exilio. En ese contexto, su nombre ha aparecido con frecuencia en debates relacionados con la oposición al régimen y con iniciativas de solidaridad con ciudadanos dentro de la isla.

Un caso que revive la confrontación entre La Habana y el exilio

La polémica generada por la lancha interceptada y las acusaciones contra Maritza Lugo refleja nuevamente el clima de confrontación política que ha marcado durante décadas la relación entre el gobierno cubano y sectores opositores radicados fuera del país.

Mientras el régimen sostiene que enfrenta constantes intentos de desestabilización promovidos desde el exterior, activistas del exilio argumentan que estas acusaciones forman parte de una estrategia destinada a desacreditar a sus críticos y a reforzar la narrativa de amenaza externa. El desarrollo de este caso podría aportar nuevos elementos a un conflicto político que continúa influyendo en la relación entre Cuba y su diáspora.

Por ahora, la situación de los cubanos detenidos y el avance de las investigaciones siguen siendo inciertos, mientras el incidente continúa generando atención y debate en ambos lados del estrecho de Florida.


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