
La cantante cubana Dianelys Cartaya Alfonso conocida como La Diosa volvió a conmover a su audiencia al revelar, con una franqueza poco habitual, los detalles más íntimos del quiebre con el influencer Ultrack, una relación que durante años fue exhibida como ejemplo de lealtad, apoyo mutuo y hermandad dentro del mundo artístico cubano.
Lejos del escándalo estridente o del enfrentamiento público, la ruptura ocurrió en silencio, marcada por una decepción profunda que, según confesó la artista, aún no termina de sanar, según explicó la artista desde el el reality show de Destino en Miami, en el cual hay participación de disímiles cubanos del mundo artístico y el entretenimiento.
“Ultrack a mí no me habla, ¿y cuántas veces sale a decir que amiga como La Diosa no existe?”, comentó Dianelys y respondió tajante a la pregunta de sus colegas influencers Kenny Robert y Brayan el Joker sobre la causa de la enemistad: “Él me falló a mí”.
Una hermandad nacida en Cuba y reforzada en el exilio
La Diosa recordó que su vínculo con Ultrack se forjó mucho antes de la fama digital y del exilio. Se conocieron en Cuba, en una etapa donde la cercanía humana tenía más peso que la visibilidad mediática. Compartieron dificultades, miedos y aspiraciones, construyendo una relación que ella describió sin titubeos como fraternal.
“Era como un hermano”, afirmó, dejando claro que no se trataba de una amistad circunstancial ni utilitaria. En redes sociales, esa complicidad quedó documentada durante años: risas, transmisiones conjuntas, apoyo público y una narrativa de unión que muchos seguidores asumieron como inquebrantable.
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El momento más oscuro y la ausencia que lo cambió todo
El quiebre llegó, según relató la cantante, en uno de los momentos más frágiles de su vida. Una etapa de desgaste emocional en la que necesitaba comprensión, respaldo y cercanía. No buscaba soluciones ni discursos, sino presencia.
Fue entonces cuando, de acuerdo con su testimonio, sintió que Ultrack no estuvo a la altura de ese momento crítico. La reacción que recibió no solo la decepcionó, sino que la dejó con una sensación de abandono que resultó determinante. “No fue lo que dijo, fue cómo me hizo sentir cuando yo estaba mal”, confesó, visiblemente afectada.
La decepción como herida irreversible
Más que una discusión, lo ocurrido marcó un antes y un después. La Diosa explicó que hay decepciones que no se gritan ni se discuten, pero que se clavan hondo y cambian para siempre la percepción de una persona cercana.
En su relato, la ruptura no nace del rencor, sino de la pérdida de confianza. Para ella, cuando alguien falla en el momento exacto en que más se le necesita, algo esencial se rompe. Y esa fractura, por más disculpas que existan después, no siempre puede repararse.
Perdón pedido a diario, silencio sostenido
Uno de los pasajes más impactantes de sus declaraciones fue la revelación de que Ultrack le pide perdón “todos los días”. “Yo no le hablo a él. Él a mí me pide perdón todos los días de este mundo, me dice ‘te amo’ y me pone superchats. Yo soy la que no le habla”, dijo la intérprete de «Por debajo del Agua».
Sin embargo, La Diosa ha optado por el silencio. No responde, no dialoga y no abre la puerta a una reconciliación. “No le hablo”, dijo con firmeza, dejando claro que el arrepentimiento, aunque constante, no borra la herida ni devuelve lo perdido.
Perdonar no siempre significa volver
La artista fue enfática en marcar una diferencia que muchos seguidores interpretaron como una lección emocional: perdonar no es sinónimo de retomar una relación. “No le deseo el mal, le deseo el bien. Es una persona que quise muchísimo. Para mí era mi hermano. Éramos amigos desde Cuba. Pero lo que él me brinda no es lo que busco en una amistad”,
En su visión, una amistad verdadera se demuestra en los momentos difíciles, no en los gestos posteriores. “Yo entiendo cuando alguien se equivoca como ser humano. Pero no puedes ser insensible con una persona que ha estado para ti 24 por 24. Cuando pasé un momento muy difícil, lo necesité como amigo y no estuvo. Me dijo: ‘Yo no tengo la culpa de que estés deprimida y estés así’, explicó la cantante. “Hay cosas que cuando se rompen no vuelven a ser iguales”, sentenció, dejando entrever que la distancia es, para ella, una forma de autoprotección.
Reacciones de los seguidores: cuando la herida ajena se vuelve propia
Las declaraciones de La Diosa generaron una avalancha de comentarios en redes sociales que trascendieron el caso puntual y se transformaron en un espejo colectivo. Miles de seguidores compartieron experiencias personales, empatizando con el dolor de una amistad rota y la decisión de poner límites. El tono predominante fue emocional, reflexivo y, en muchos casos, profundamente identificable.
“A veces el perdón no alcanza. Cuando alguien te falla en tu peor momento, ya nada vuelve a ser igual”, escribió una usuaria en Facebook. Otro comentario, ampliamente replicado, apuntó: “No se trata de orgullo, se trata de dignidad emocional. Ella está haciendo lo correcto”.
En Instagram, donde el debate fue especialmente intenso, abundaron mensajes de respaldo a la postura de la artista. “La Diosa no está siendo cruel, está siendo honesta consigo misma”, señaló un seguidor. “El que te abandona cuando estás mal, ya decidió por ti”, agregó otro, en una frase que se volvió recurrente en distintas publicaciones.
También hubo quienes pusieron el foco en la constancia del arrepentimiento por parte de Ultrack, aunque sin restarle peso al daño causado. “Pedir perdón todos los días no borra el día que no estuviste”, comentó un usuario en YouTube. “El perdón no obliga a volver, y eso mucha gente no lo entiende”, añadió otro.
No faltaron voces que apelaron a la reconciliación, recordando los años de cercanía entre ambos. “Da tristeza ver cómo una amistad tan linda termina así”, escribió una seguidora. Sin embargo, incluso entre esos mensajes, predominó la comprensión hacia la decisión de la cantante. “Ojalá sanen, juntos o separados”, resumió un comentario que acumuló cientos de reacciones.
El intercambio dejó en evidencia un fenómeno recurrente en la era digital: las figuras públicas no solo cuentan su historia, sino que activan conversaciones colectivas sobre lealtad, abandono, perdón y límites emocionales. En este caso, la experiencia de La Diosa se convirtió en la voz de muchos que, desde el anonimato, reconocieron haber vivido rupturas similares.
Más allá del morbo o la curiosidad mediática, las reacciones revelan que el impacto de sus palabras no radica únicamente en quiénes son los protagonistas, sino en lo universal del conflicto: cuando alguien falla en el momento más oscuro, la herida puede permanecer abierta, incluso si el perdón llega después.
Una historia sin final feliz (por ahora)
Por ahora, La Diosa ha dejado claro que este capítulo permanece cerrado. No por falta de disculpas, sino porque la herida sigue abierta. Su testimonio, cargado de dolor contenido, revela una verdad incómoda en la era de las redes: no todas las historias de amistad sobreviven al paso del tiempo, la fama y las pruebas emocionales más duras.
En medio del ruido digital, la cantante eligió el silencio como respuesta y la distancia como refugio, dejando atrás una relación que alguna vez llamó familia.





