
Mientras el aparato propagandístico del Estado cubano despliega homenajes, comunicados oficiales y ceremonias de duelo por los militares fallecidos en Venezuela, una investigación periodística independiente ha puesto en evidencia una contradicción profunda entre el discurso oficial y la realidad privada de uno de esos oficiales. El caso ha abierto un debate que trasciende lo personal y se instala en el centro de la discusión política, migratoria y ética sobre el poder en Cuba.
La revelación periodística
La información fue divulgada por el periodista cubano Mario J. Pentón, a través de su canal de YouTube y de reportes vinculados a Martí Noticias. En su investigación, Pentón expone un elemento ausente en la cobertura de los medios estatales cubanos: la situación migratoria de las hijas de uno de los oficiales caídos en Venezuela.
El reportaje no se centra únicamente en un dato personal, sino que lo contextualiza dentro del relato oficial construido por el régimen, que presenta a los militares fallecidos como símbolos de sacrificio, lealtad ideológica y compromiso internacionalista. La omisión deliberada de información clave sobre el entorno familiar del oficial refuerza, según el periodista, la distancia entre la narrativa pública y la realidad privada de las élites del poder.
Quién era el coronel Humberto Alfonso Roca Sánchez
El coronel Humberto Alfonso Roca Sánchez no ocupaba un puesto menor dentro de la estructura estatal cubana. Era un alto oficial del Ministerio del Interior (MININT), organismo clave en el control interno, la inteligencia y la seguridad del régimen. Su carrera estuvo vinculada durante años a las estructuras más sensibles del poder.
De acuerdo con la investigación, Roca Sánchez formó parte del círculo de seguridad del líder histórico Fidel Castro, una posición reservada a oficiales de máxima confianza política e ideológica. Posteriormente, su experiencia habría sido utilizada en tareas de protección y seguridad relacionadas con el gobierno venezolano, específicamente en el anillo de seguridad del presidente Nicolás Maduro.
Su muerte en Venezuela se produce en un contexto de alta tensión regional y confirma la participación directa de cuadros cubanos de alto rango en operaciones fuera del territorio nacional, un hecho que durante años fue minimizado o presentado como simple “cooperación técnica”.
Las hijas del coronel y su vida en Estados Unidos: el privilegio que el régimen calla
La situación migratoria de las hijas del coronel Humberto Alfonso Roca Sánchez no es un dato menor ni anecdótico: es el núcleo de una denuncia política y moral que deja al descubierto una práctica recurrente del poder en Cuba. Mientras el régimen exige sacrificio, disciplina y lealtad absoluta a sus cuadros militares —incluso hasta la muerte en escenarios extranjeros—, los familiares directos de esos mismos oficiales construyen sus vidas bajo la protección del sistema que La Habana define como su enemigo histórico.
De acuerdo con la investigación difundida por Martí Noticias, ambas hijas del coronel residen legalmente en Estados Unidos. Una de ellas es ciudadana estadounidense, lo que implica acceso pleno a derechos civiles, libertades políticas, protección constitucional y oportunidades económicas vedadas a la inmensa mayoría de los cubanos dentro de la Isla. La otra solicitó asilo político, alegando falta de garantías en Cuba, y posteriormente obtuvo la residencia permanente, un estatus que reconoce explícitamente que el país del que procede no ofrece condiciones mínimas de protección o libertad.
Este hecho encierra una contradicción difícil de justificar desde cualquier narrativa oficial. El asilo político en Estados Unidos no es un trámite administrativo neutro: es una figura jurídica que reconoce persecución, riesgo o ausencia de derechos fundamentales. Que la hija de un alto oficial del Ministerio del Interior, pilar del aparato represivo del régimen, haya accedido a ese beneficio desmonta el discurso de estabilidad, legitimidad y respaldo popular que La Habana intenta proyectar hacia dentro y hacia fuera.
Más grave aún es que ambas hijas han podido viajar de regreso a Cuba sin consecuencias visibles. Mientras miles de cubanos enfrentan interrogatorios, restricciones de entrada, negativas arbitrarias de pasaporte o temores fundados de represalias, los familiares de un coronel del MININT cruzan fronteras con una normalidad que revela la existencia de dos Cubas distintas: una sometida al control y otra blindada por los privilegios del poder.
El contraste se vuelve todavía más crudo si se observa el contexto en el que muere el coronel Roca Sánchez. El Estado cubano lo glorifica como símbolo de entrega revolucionaria, caído en defensa de una alianza política internacional, mientras sus propias hijas eligieron —y lograron— escapar del modelo que él defendía con las armas y la obediencia. No se trata de juzgar decisiones personales, sino de señalar una hipocresía estructural: el sistema que se presenta como moralmente superior es el mismo del que sus élites huyen cuando se trata de asegurar el futuro de sus familias.
Este caso no solo expone una doble moral; denuncia un patrón. El régimen condena públicamente la emigración, criminaliza el exilio y acusa a Estados Unidos de “robarse” a los cubanos, pero tolera, facilita o encubre que los hijos y familiares de sus altos mandos se establezcan precisamente en ese país. El mensaje implícito es devastador: el sacrificio es para otros, mientras la salida, la seguridad y las libertades quedan reservadas para quienes están cerca del poder.
En ese sentido, la historia de las hijas del coronel Roca Sánchez no es un detalle colateral del conflicto en Venezuela. Es una prueba incómoda de cómo el discurso oficial se derrumba cuando se confronta con la realidad privada de quienes sostienen el sistema desde arriba. Una denuncia que pone nombre y contexto a una verdad que el régimen intenta silenciar, pero que cada vez resulta más difícil de ocultar.
El contraste con el discurso oficial
El régimen cubano construyó históricamente una narrativa en la que Estados Unidos se presenta como un enemigo permanente, responsable de los principales males económicos y políticos de la Isla. En ese contexto, la emigración hacia territorio estadounidense se describe como una consecuencia forzada o incluso como una traición ideológica.
Sin embargo, el caso del coronel Roca Sánchez evidencia una disonancia difícil de ignorar: mientras el Estado exalta la muerte de sus oficiales como un acto de heroísmo revolucionario, sus familiares más cercanos viven, trabajan y se benefician del sistema político y social del país señalado como adversario.
Para críticos del régimen, este contraste refuerza la percepción de una doble moral estructural, en la que le exigen sacrificio a unos mientras las salidas y las oportunidades quedan reservadas para otros, especialmente para quienes están vinculados a los círculos de poder.
Presencia cubana en Venezuela: un secreto cada vez menos oculto
La muerte de Roca Sánchez y de otros militares cubanos ha vuelto a colocar bajo los reflectores la profunda cooperación entre Cuba y Venezuela en materia de seguridad, inteligencia y control político. Durante años, La Habana sostuvo que su presencia en el país sudamericano se limitaba a misiones civiles y de asesoría.
No obstante, la divulgación de nombres, rangos y trayectorias confirma que oficiales del MININT y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias han desempeñado funciones estratégicas en la protección del chavismo. Analistas regionales señalan que esta alianza es fundamental para la supervivencia política del gobierno venezolano y, al mismo tiempo, una fuente de recursos y respaldo internacional para Cuba.
Los recientes acontecimientos han hecho cada vez más difícil sostener el discurso de una cooperación limitada o meramente simbólica.
Silencio oficial y reacción en el exilio
Hasta ahora, las autoridades cubanas no han respondido públicamente a las revelaciones sobre la familia del coronel Roca Sánchez. Los medios estatales han mantenido un silencio absoluto sobre este aspecto, centrando su cobertura en homenajes, consignas y declaraciones de condena contra Estados Unidos.
En contraste, en redes sociales y en comunidades del exilio cubano, el caso ha generado reacciones intensas. Para muchos, no se trata de un hecho aislado, sino de un ejemplo más de cómo las élites políticas y militares disfrutan de privilegios que contradicen el discurso que defienden públicamente.
Una historia que trasciende un solo caso
Más allá del impacto inmediato, el caso del coronel Humberto Alfonso Roca Sánchez se ha convertido en un símbolo de una problemática más amplia. La investigación no solo cuestiona una situación familiar concreta, sino que expone las grietas de un sistema donde la retórica del sacrificio convive con prácticas privadas que apuntan en dirección opuesta.
En un contexto marcado por crisis económica, migración masiva y creciente inconformidad social, este tipo de revelaciones erosiona la credibilidad del discurso oficial y alimenta un debate profundo sobre coherencia, legitimidad y el verdadero costo humano de las alianzas políticas que Cuba mantiene en el exterior.
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