El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) ha ejecutado casi 200 mil deportaciones desde enero de 2025, cuando Donald Trump retomó la presidencia de Estados Unidos. Las cifras, divulgadas por un alto funcionario del Departamento de Seguridad Nacional, colocan a su administración en camino a registrar el nivel más alto de expulsiones en diez años, un giro drástico respecto a la política migratoria de la era Biden.
La última cifra es una porción de las deportaciones generales que han ocurrido bajo Trump. La administración ha registrado casi 350.000 deportaciones desde que el presidente regresó al cargo en enero. Las otras deportaciones de este año incluyeron repatriaciones por parte de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos y la Guardia Costera, así como personas que optaron por autodeportarse.
Un regreso marcado por la “mano dura”
El presidente Trump ha convertido nuevamente la inmigración en el eje central de su gestión. Tras prometer durante su campaña un “plan de deportación masiva”, el mandatario republicano ha fortalecido la cooperación entre ICE, la Patrulla Fronteriza y agencias locales para incrementar las detenciones y agilizar las expulsiones.
Según analistas, el ritmo actual recuerda a las políticas de “tolerancia cero” de su primer mandato, cuando las redadas en comunidades inmigrantes y la separación de familias en la frontera marcaron la agenda nacional.
Antes de que Donald Trump regresara a la Casa Blanca, las cifras de deportaciones ya venían en aumento. Entre octubre de 2024 y finales de diciembre, ICE contabilizó alrededor de 71,400 expulsiones. Ahora, con el ritmo actual, la agencia podría cerrar el año fiscal 2025 —que concluye el 30 de septiembre— superando la barrera de las 300,000 deportaciones. Se trataría del nivel más alto en más de una década, un registro que no se veía desde la administración de Barack Obama, cuando en 2014 se alcanzaron cerca de 316,000 casos.
“Estamos recuperando el control de nuestras fronteras y devolviendo a quienes no tienen derecho a estar en este país”, declaró un vocero de ICE al justificar la intensificación de las operaciones.
Impacto en comunidades y familias
El incremento en deportaciones ya se hace sentir en ciudades con gran presencia de inmigrantes como Miami, Los Ángeles, Nueva York, Chicago y Houston. Organizaciones comunitarias reportan un clima de temor generalizado, con familias que evitan acudir a escuelas, hospitales o instituciones públicas por miedo a ser detectadas.
“Estamos viendo padres detenidos cuando llevan a sus hijos al colegio, o trabajadores arrestados en sus centros de empleo. Esto no solo separa familias, también golpea la economía local”, señaló María Hernández, activista de la Coalición por los Derechos de los Inmigrantes en Florida.
Comparación histórica de deportaciones
Las cifras actuales adquieren mayor relevancia al contrastarlas con periodos previos:
Año Fiscal | Presidente | Deportaciones aproximadas |
---|---|---|
2012 | Barack Obama | 409,000 (récord histórico) |
2016 | Barack Obama | 240,000 |
2019 | Donald Trump | 267,000 |
2021 | Joe Biden (inicio) | 59,000 |
2024 | Joe Biden | 142,000 |
2025 | Donald Trump (retorno) | ~200,000 (en 8 meses) |
Los datos muestran cómo las deportaciones, que habían disminuido bajo la administración Biden, volvieron a dispararse con el regreso de Trump. Si la tendencia se mantiene, el año fiscal 2025 podría cerrar con cifras cercanas a las de la era Obama, cuando se alcanzaron niveles récord.
La actual administración ha sumado a distintas agencias federales para intensificar las operaciones de control migratorio en todo el territorio estadounidense, lo que ha permitido ampliar de manera visible la presencia de agentes en urbes clave como Los Ángeles y Washington, D.C.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), encargada de la seguridad en las fronteras, reporta más de 132,000 deportaciones en lo que va del año. A esa cifra se suman unas 17,500 llamadas “autodeportaciones”, es decir, retornos voluntarios registrados por la propia agencia. Combinadas con las operaciones de ICE, el total asciende a casi 350,000 expulsiones durante los primeros siete meses del segundo mandato de Donald Trump.
Ante un número histórico de órdenes judiciales de jueces activistas, ICE, CBP y la Guardia Costera de EE. UU. han logrado un progreso histórico para llevar a cabo la promesa del presidente Trump de arrestar y deportar a los extranjeros ilegales que han invadido nuestro país», dijo un funcionario del DHS.
En los pasillos de la Casa Blanca, no obstante, persiste la frustración de los altos funcionarios de Donald Trump hacia ICE, debido al rezago en los arrestos migratorios. Aunque las detenciones prácticamente duplican las registradas bajo el gobierno de Joe Biden, las operaciones en el interior del país se han mantenido en un rango de entre 1,000 y 2,000 arrestos diarios, de acuerdo con datos internos. Esa cifra sigue estando por debajo de la meta fijada por la administración, que apunta a alcanzar los 3,000 arrestos diarios.
Debate político y reacciones
El incremento ha reavivado la polarización en Washington, por un lado, los políticos republicanos respaldan las medidas como parte de un esfuerzo por “proteger la seguridad nacional y reducir la carga en servicios públicos”. Mientras, por otro lado, los demócratas acusan al gobierno de violar derechos humanos y criminalizar a trabajadores y familias que llevan años residiendo en Estados Unidos.
“Estas políticas nos regresan a los momentos más oscuros de la inmigración en este país”, advirtió la senadora demócrata por California, Alex Padilla. En contraste, el senador republicano Ted Cruz celebró que “por fin un presidente cumple con las leyes de inmigración sin titubeos”.
Consecuencias económicas y sociales
Economistas advierten que la intensificación de las deportaciones puede afectar sectores clave como la agricultura, la construcción y los servicios, donde gran parte de la mano de obra es inmigrante. En Florida, empresarios del sector hotelero y gastronómico ya han expresado su preocupación por la pérdida de trabajadores.
Al mismo tiempo, estudios señalan que las redadas y deportaciones generan un efecto de retraimiento económico: las familias inmigrantes reducen su consumo, evitan abrir cuentas bancarias y restringen su movilidad, lo que impacta en la economía local.
Un tema que marcará el futuro político
La inmigración promete ser uno de los principales temas de debate en los próximos años. Con elecciones legislativas en 2026 y presidenciales en 2028, el rumbo de la política migratoria estadounidense dependerá de la correlación de fuerzas en el Congreso y de la presión social que estas medidas generen.
Mientras tanto, ICE sigue ampliando operaciones en aeropuertos, cárceles locales y comunidades, lo que anticipa que las cifras de deportación continuarán en ascenso durante los próximos meses.