“Horroroso y cutre”: Alexander Otaola arremete contra el espectáculo de Bad Bunny durante el medio tiempo del Super Bowl 2026

Otaola-Super Bowl-Bad Bunny. Foto: Video de Facebook de Cubanos por el Mundo

La presentación de Bad Bunny en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX no solo marcó un hito por su carga simbólica y cultural, sino que también desató una ola de reacciones encontradas. Entre las críticas más contundentes estuvo la del influencer cubano Alexander Otaola, quien dedicó varios minutos de su programa El Mañanero a cuestionar duramente la propuesta artística del cantante puertorriqueño.

El comentarista calificó el show celebrado en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California como “horroroso”, “cutre” y visualmente desorganizado, asegurando que no cumplió con los estándares de producción que históricamente han definido el halftime show. Para Otaola, la puesta en escena careció de cohesión narrativa y resultó, en su criterio, impropia del escenario deportivo más visto del año en Estados Unidos.


Críticas a la estética y la narrativa del espectáculo

Uno de los ejes centrales de su análisis fue la escenografía inspirada en elementos rurales y caribeños. El influencer sostuvo que ese tipo de representación no refleja la diversidad ni la realidad contemporánea de los latinos en Estados Unidos.

“De las gradas no se veía nada, era un corre-corre, una cosa entre la hierba, una cosa ridiculísima, horrible”, expresó el influencer en referencia a las personas disfrazadas de vegetación. “¿Cómo tú vas a llevar a un evento americano que ve el público americano, un cliché del latino, el que corta caña, el trabajador? Ay, cosa más cutre”, agregó.

Entre los planteamientos que enfatizó con mayor fuerza estuvo la sensación de no verse reflejado en la narrativa identitaria que el espectáculo intentó construir sobre la comunidad latina. “Yo soy orgullosamente latino y esto no me representa”, expresó, subrayando que la imagen proyectada podría reforzar estereotipos en un contexto global. Desde su perspectiva, la producción no exaltó el avance cultural, económico y profesional de la comunidad hispana en el país.

Otro elemento que avivó la molestia del conductor fue la presencia de símbolos nacionales, alusiones a Puerto Rico y señalamientos de carácter local, como la crítica directa a LUMA Energy, la empresa responsable de la gestión del sistema eléctrico en la isla y objeto de controversia pública. “A mí qué carajo me importa la bandera, la bandera cubana está en todas partes”, criticó.  “Hace la denuncia en el Super Bowl americano de que LUMA es una mala compañía energética… ¿para qué?”, agregó.

Comparaciones con shows históricos

En su intervención, Otaola comparó el espectáculo con presentaciones anteriores de artistas como Madonna, Katy Perry y Justin Timberlake, señalando que esos shows se caracterizaron por un despliegue técnico más ambicioso y una ejecución visual de mayor impacto. “¿Cómo pasamos de grandes producciones que se veían de cualquier asiento a un ‘matorral’ sin ningún tipo de impacto?”, cuestionó Alexander.


Asimismo, evocó la participación de otros artistas latinos que han formado parte del espectáculo con desempeños que, a su juicio, dejaron dudas, mencionando por ejemplo a Lady Gaga en un intento poco convincente de interpretar salsa, o a Ricky Martin, a quien señaló por un evidente desliz vocal durante su presentación. “No puedo sentirme feliz con eso… no puede ser todo tan ridículo. La gente no se puede haber idiotizado de la noche a la mañana”, dijo Otaola.

Para el comentarista, el espectáculo de Bad Bunny no alcanzó ese nivel de sofisticación ni dejó un momento icónico comparable a los que han marcado la historia del evento.

Reacciones políticas y mediáticas que amplifican la polémica

La controversia se amplificó cuando figuras políticas también opinaron sobre la presentación. El presidente Donald Trump calificó el espectáculo como “uno de los peores de la historia”, mientras que la congresista María Elvira Salazar manifestó su desacuerdo con el enfoque del show.

Estas declaraciones trasladaron el debate del ámbito artístico al terreno político y mediático, generando miles de comentarios en redes sociales. Mientras algunos usuarios respaldaron las críticas y cuestionaron la estética elegida, otros defendieron la autenticidad cultural del artista y su derecho a representar su identidad en un escenario internacional.

Un espectáculo que trasciende la música

Más allá de la valoración individual, la discusión revela un fenómeno recurrente: el halftime show del Super Bowl funciona como vitrina cultural y espacio de representación simbólica. Cada detalle —desde la escenografía hasta el vestuario y los mensajes implícitos— adquiere una dimensión que va más allá del entretenimiento.

En este caso, la actuación de Bad Bunny abrió un debate sobre qué significa “representar” a la comunidad latina en Estados Unidos y qué expectativas existen cuando un artista hispano asume el escenario de mayor audiencia global.

Impacto digital y polarización en redes

En plataformas como X, Instagram y YouTube, el intercambio de opiniones ha sido intenso. Los seguidores del artista celebran la inclusión de elementos culturales propios y consideran que el espectáculo visibilizó realidades históricamente marginadas. Sus detractores, en cambio, argumentan que la producción no fue adecuada para el contexto del evento y que pudo haberse enfocado en una narrativa más universal.

La controversia confirma que el Super Bowl no solo es un evento deportivo, sino también un escenario de alto impacto cultural donde convergen música, identidad, política y opinión pública. En ese cruce de caminos, las reacciones —a favor o en contra— forman parte del mismo fenómeno mediático que convierte cada halftime show en un acontecimiento global.


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