
El Gobierno del Reino Unido actualizó su advertencia oficial de viaje a Cuba y describió el escenario actual en la isla como una “situación crítica”, en referencia al deterioro sostenido del suministro eléctrico, la escasez de combustibles y las limitaciones crecientes en servicios básicos para la población y que inciden también en los turistas que visitan el país. La comunicación la emitió la Oficina de Asuntos Exteriores, Mancomunidad y Desarrollo, que aconseja a sus ciudadanos extremar precauciones si planean viajar al país o si ya se encuentran en territorio cubano.
La actualización se produce en un momento particularmente sensible para Cuba, marcado por tensiones energéticas acumuladas, dificultades logísticas y afectaciones que impactan tanto a la población local como al sector turístico internacional.
Apagones prolongados y deterioro del sistema eléctrico
Uno de los ejes centrales de la advertencia británica es la crisis energética. El documento señala que los apagones pueden extenderse por más de 24 horas en determinadas zonas del país, una situación que trasciende la simple interrupción del alumbrado público y doméstico.
La inestabilidad eléctrica compromete el bombeo de agua, la conservación de alimentos, la conectividad digital y el funcionamiento regular de hospitales y centros de servicios. En un país donde gran parte de la infraestructura depende de un sistema termoeléctrico envejecido y con limitaciones técnicas, los cortes prolongados generan un efecto en cadena que impacta la actividad económica y la vida cotidiana.
Para los visitantes extranjeros, esto implica posibles interrupciones en hoteles, restaurantes y sistemas de transporte, además de dificultades para acceder a internet o realizar pagos electrónicos. El Gobierno británico recomienda prever escenarios de interrupción frecuente y adoptar medidas preventivas.
Escasez de combustible y afectaciones al transporte interno
La advertencia también hace énfasis en la falta de gasolina y diésel, con reportes de largas filas en estaciones de servicio y restricciones en la cantidad de combustible que puede adquirirse por vehículo. En determinados momentos, la venta de diésel al público ha sido suspendida de forma temporal, mientras que la gasolina solo se permite comprar 20 litros por persona.
Esta situación no solo impacta la movilidad individual, sino que afecta el transporte público, la distribución de alimentos y el traslado de mercancías. En un contexto insular donde la logística depende en gran medida del suministro constante de hidrocarburos importados, cualquier interrupción en el abastecimiento se traduce en tensiones económicas inmediatas.
El aviso británico subraya que estas limitaciones pueden alterar planes de viaje dentro del país y provocar retrasos o cancelaciones en traslados terrestres.
Aviación bajo presión y posibles cambios en vuelos
Otro de los puntos relevantes es el relacionado con el combustible para aeronaves. La escasez de jet fuel ha obligado a algunas aerolíneas internacionales a revisar sus operaciones hacia Cuba, aplicar ajustes de itinerario o estudiar suspensiones temporales.
El Aeropuerto Internacional José Martí continúa operando como principal puerta de entrada aérea a la isla, pero en un entorno condicionado por la disponibilidad energética. El Gobierno británico recomienda a los viajeros confirmar sus reservas con antelación, mantenerse atentos a cambios de última hora y considerar posibles reprogramaciones. Si bien no se trata de un cierre aeroportuario, la advertencia deja claro que la operatividad aérea puede verse afectada por factores logísticos vinculados al suministro de combustible.
La falta de disponibilidad de jet fuel en los principales aeropuertos cubanos ha llevado a que algunas compañías suspendan temporalmente sus operaciones, mientras que otras implementan ajustes logísticos importantes para continuar volando en un contexto de suministro intermitente.
Entre las aerolíneas que han suspendido vuelos regulares hacia Cuba destaca principalmente Air Canada, la mayor compañía aérea de Canadá, que anunció la suspensión inmediata de todos sus servicios hacia la isla debido a la imposibilidad de garantizar el repostaje seguro de combustible. La empresa informó que, ante la falta de jet fuel en los aeropuertos cubanos, todos los vuelos programados han sido cancelados, y en los próximos días operará vuelos vacíos con carga de combustible únicamente para replicar a unos 3,000 pasajeros que permanecen actualmente en Cuba y regresarlos a Canadá.
A esta decisión se suman otras aerolíneas canadienses especializadas en turismo vacacional: WestJet y Air Transat anunciaron también la suspensión temporal de sus operaciones hacia Cuba, cancelando sus vuelos programados y ofreciendo políticas flexibles de reembolso o cambios sin penalización para clientes afectados. WestJet incluso decidió enviar aviones sin pasajeros cargados con combustible para facilitar la repatriación de turistas, mientras que Air Transat confirmó que no operará vuelos hacia la isla al menos hasta finales de abril de este año.
La situación ha llevado también a reacciones de autoridades extranjeras: el gobierno ruso recomendó a sus ciudadanos dejar de viajar a Cuba y suspendió la venta de viajes, mientras que las aerolíneas rusas Rossiya Airlines y Nordwind operan únicamente vuelos de repatriación desde La Habana, Varadero, Holguín y Cayo Coco, dejando en pausa sus servicios regulares hacia y desde la isla. Esta medida responde a la falta de combustible y a la imposibilidad de repostar aeronaves en territorio cubano.
Sistema sanitario y acceso a medicamentos
El documento también menciona carencias de medicamentos y suministros médicos en el sistema de salud. Según la actualización oficial, algunos hospitales han tenido que posponer tratamientos no urgentes debido a la escasez de insumos.
Ante este panorama, el Gobierno del Reino Unido aconseja a sus ciudadanos llevar medicamentos esenciales en cantidad suficiente para toda su estancia, contratar un seguro médico integral y evaluar planes de contingencia ante posibles emergencias sanitarias.
La advertencia refleja la preocupación de que una crisis energética sostenida pueda repercutir también en la capacidad hospitalaria, especialmente en lo relacionado con refrigeración de medicamentos, equipos eléctricos y disponibilidad de recursos básicos.
Recomendaciones de seguridad y contexto institucional
Más allá de los aspectos logísticos, el aviso recuerda que Cuba es un Estado de partido único con restricciones a la libertad de expresión y reunión. El Gobierno británico aconseja evitar concentraciones públicas y seguir en todo momento las indicaciones de las autoridades locales.
Asimismo, recomienda mantener reservas de agua potable y alimentos no perecederos, cargar dispositivos electrónicos cuando sea posible y disponer de efectivo ante eventuales fallos en sistemas electrónicos de pago.
Estas orientaciones buscan minimizar riesgos en un entorno donde la intermitencia de servicios puede afectar la normalidad operativa.
Una señal diplomática relevante
Las advertencias de viaje suelen actualizarse cuando los gobiernos consideran que existen riesgos concretos para sus ciudadanos en el exterior. En ese sentido, la calificación de “situación crítica” constituye una señal diplomática significativa.
La comunicación del Foreign Office no implica una prohibición de viaje, pero sí evidencia una evaluación preocupante sobre las condiciones actuales en la isla. La alerta se suma a otras evaluaciones internacionales que han seguido con atención la evolución de la crisis energética y sus efectos en el transporte, el turismo y los servicios básicos.
En términos prácticos, el mensaje es claro: Cuba atraviesa un momento de alta complejidad estructural, donde la combinación de apagones prolongados, escasez de combustible y limitaciones logísticas configura un escenario de incertidumbre operativa. La evolución de las próximas semanas será determinante para medir el alcance y la duración de esta fase crítica.



