
La liberación de un joven cubano que permaneció varios meses bajo custodia migratoria en el sur de Florida ha vuelto a poner en el centro del debate la situación legal de miles de migrantes que ingresaron a Estados Unidos con el documento I-220A, una figura administrativa que continúa generando incertidumbre y temor dentro de la comunidad cubana.
De acuerdo con el periodista cuba Javier Díaz el protagonista del caso es Iván García Pérez, enfermero de profesión, quien fue detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) tras presentarse a una cita migratoria de rutina en la ciudad de Miramar, en noviembre pasado. Lo que debía ser un trámite habitual se transformó en una prolongada detención que terminó resolviéndose solo tras la intervención judicial.
De una cita rutinaria a una detención prolongada
De acuerdo con la información difundida, García Pérez acudió de manera voluntaria a su cita con ICE el 7 de noviembre de 2025, como lo exige su estatus migratorio. Sin embargo, terminó arrestado ese mismo día y trasladado a distintos centros de detención en Florida, entre ellos Alligator Alcatraz, sin que su familia recibiera explicaciones claras sobre los motivos específicos de la medida.
Tras varios movimientos dentro del sistema, el joven terminó recluido en el Broward Transitional Center, una instalación utilizada por ICE para alojar a inmigrantes mientras se define su situación legal o se ejecutan procesos de deportación.
Durante ese tiempo, familiares y allegados denunciaron el impacto emocional y económico de la detención, así como la sensación de indefensión que experimentan muchos migrantes cubanos con I-220A, quienes cumplen con sus citas, pero temen terminar detenidos de manera repentina.
La estrategia legal que abrió la puerta a su liberación
El caso dio un giro cuando las abogadas de García Pérez presentaron un recurso de habeas corpus, una acción legal destinada a cuestionar la legalidad de una detención prolongada sin resolución definitiva. El recurso se evaluó por un juez de inmigración, quien determinó que el joven podía continuar su proceso en libertad.
Como resultado, se le concedió la libertad bajo fianza, fijada en 1.500 dólares, una cantidad que varios especialistas consideran baja en comparación con otros casos migratorios similares. Tras completar el pago, el joven quedó liberado y pudo reencontrarse con su esposa, familiares y amigos.
Libertad condicional, pero proceso abierto
Aunque la salida del centro de detención representó un alivio inmediato, el caso está lejos de concluir. García Pérez deberá seguir cumpliendo estrictamente con los requerimientos del proceso migratorio, incluidas futuras citas con ICE y comparecencias ante la corte de inmigración.
Su situación migratoria no cambia de fondo con la liberación. El documento I-220A no equivale a un parole humanitario ni a un estatus legal permanente, por lo que el riesgo de nuevas acciones migratorias sigue presente mientras no exista una resolución definitiva.
El joven aprovechó el momento para agradecer públicamente a quienes amplificaron su historia en las redes sociales, una exposición que, de acuerdo con versiones cercanas al caso, habría sido decisiva para que la situación llegara al conocimiento del juez. “Su libertad evitó una deportación a Cuba”, dijo Javier en el video de Instagram.
¿Qué implica realmente el estatus I-220A?
El I-220A, conocido formalmente como “Order of Release on Recognizance”, es un documento que ICE entrega a algunos migrantes tras su liberación inicial. Autoriza la permanencia temporal en Estados Unidos y obliga a presentarse periódicamente ante las autoridades migratorias, pero no concede un estatus migratorio formal ni protección automática frente a la detención.
Abogados de inmigración han advertido que este documento coloca a sus portadores en una zona legal gris, donde las decisiones quedan sujetas al criterio de ICE y a la evolución de cada caso individual. Para muchos cubanos, esto significa vivir durante años con permisos de trabajo temporales, pero sin una vía clara hacia la residencia permanente.
Reacciones en redes sociales: alivio, miedo y críticas al I-220A
La liberación de Iván García Pérez generó una oleada de reacciones en redes sociales, especialmente entre cubanos que residen en Estados Unidos bajo el estatus I-220A. Los comentarios reflejan una mezcla de alivio, temor e indignación, y reavivan el debate sobre la actuación de las autoridades migratorias y la falta de certezas legales para este grupo.
Muchos usuarios celebraron la noticia como una victoria puntual y destacaron el papel de la presión pública y la defensa legal. “Gracias a Dios salió libre, nadie merece pasar meses detenido después de cumplir con sus citas”, escribió un usuario. Otros resaltaron la importancia de visibilizar estos casos: “Cuando se habla y se comparte, los jueces escuchan. No hay que quedarse callados”.
Sin embargo, junto a los mensajes de alivio aparecieron expresiones de miedo. Varios cubanos con I-220A confesaron que ahora acuden a sus citas migratorias con incertidumbre. “Uno va a firmar sin saber si regresa a casa o termina preso”, comentó otro internauta, mientras que una usuaria añadió: “Esto nos puede pasar a cualquiera que tenga I-220A”.
También hubo críticas directas a la política migratoria y a la actuación del ICE. Algunos calificaron la detención como “arbitraria” y cuestionaron que personas sin antecedentes criminales las priven de libertad tras presentarse voluntariamente ante las autoridades. “Cumples con la ley y aun así te detienen; algo no está funcionando”, escribió un comentarista.
Otros mensajes apuntaron al impacto emocional y familiar de estas detenciones prolongadas. “Nadie habla del daño psicológico, de las familias separadas, de los niños esperando en casa”, señaló un usuario, mientras otro afirmó que estos casos están empujando a muchos migrantes a vivir “con ansiedad permanente”.
En conjunto, las reacciones muestran que la liberación del joven cubano no solo se recibió como una buena noticia individual, sino como un símbolo de la fragilidad legal que rodea al I-220A. Para muchos, el caso confirma que la libertad puede depender tanto de una estrategia legal efectiva como de la visibilidad pública, en un escenario donde miles de migrantes continúan a la espera de una solución definitiva.
Un caso individual con implicaciones colectivas
Aunque se trata de un caso puntual, la historia de Iván García Pérez se ha convertido en un referente para otros migrantes cubanos en circunstancias similares. Su liberación demuestra que existen vías legales para cuestionar detenciones prolongadas, pero también evidencia las limitaciones de un sistema que mantiene a miles de personas en un limbo migratorio.
Mientras continúa su proceso en libertad, el joven enfrenta ahora el desafío de preparar su defensa legal y reconstruir su vida tras meses de detención, en medio de un debate que sigue abierto sobre el futuro del I-220A y el trato a los migrantes cubanos en Estados Unidos.





