
Una polémica propuesta surgida en el escenario político de Florida ha puesto nuevamente bajo el foco la economía de los creadores, la fiscalidad de los ingresos digitales y el papel del Estado frente a actividades legales que generan millones de dólares cada año.
La iniciativa plantea la aplicación de un nuevo impuesto especial a los creadores de contenido en OnlyFans que residan en el estado, una medida que ha generado reacciones inmediatas tanto de apoyo como de rechazo.
El origen de la propuesta
La idea la presentó James Fishback, aspirante republicano a la gobernación de Florida, quien describió el gravamen como un “impuesto al pecado”. De acuerdo con su planteamiento, el plan contempla un impuesto del 50 % sobre las ganancias generadas a través de OnlyFans, una plataforma de suscripción que permite a los creadores monetizar contenido exclusivo, frecuentemente asociado con material para adultos, aunque no de forma exclusiva.
Fishback ha defendido la propuesta señalando que el Estado no debería beneficiarse indirectamente de lo que considera “conductas socialmente dañinas”, y ha insistido en que el objetivo no es únicamente recaudar fondos, sino desincentivar el crecimiento de este tipo de contenido en Florida.
“Como gobernador de Florida, en mi primer año impulsaré el primer impuesto de su tipo: un impuesto al pecado a OnlyFans del 50% de las ganancias”, dijo el candidato en el podcast de derecha NXR Studios que presenta Joel Webbon.
¿Qué se haría con el dinero?
Según el candidato, los ingresos obtenidos por este impuesto se destinarían a educación pública, centros de apoyo a embarazos en crisis y a la creación de un fondo específico para programas de salud mental masculina, un tema que ha resaltado repetidamente en sus intervenciones públicas.
En publicaciones en redes sociales, Fishback ha llegado a estimar que la medida podría generar hasta 200 millones de dólares anuales, recursos que, según él, permitirían mejorar los salarios de los maestros, reforzar programas de alimentación escolar, centros de atención a embarazos en crisis, entre otros. Sin embargo, estas cifras no han sido respaldadas por estudios fiscales oficiales, lo que ha despertado escepticismo entre analistas económicos.
OnlyFans y el auge de la economía de los creadores
OnlyFans se ha consolidado en los últimos años como una de las plataformas más rentables para creadores independientes, especialmente tras la pandemia. Florida, por su clima fiscal favorable y su atractivo para trabajadores autónomos e influencers, se ha convertido en uno de los estados con mayor concentración de creadores digitales, incluidos modelos, artistas, entrenadores, chefs y productores de contenido para adultos.
Expertos señalan que muchos de estos creadores ya pagan impuestos federales y estatales como trabajadores independientes, por lo que la creación de un impuesto adicional dirigido exclusivamente a una plataforma específica podría generar doble carga fiscal y desincentivar la permanencia de estos contribuyentes en el estado.
Reacciones de creadores y en redes sociales
La propuesta provocó una ola de reacciones inmediatas. Una de las voces más visibles fue la de Sophie Rain, creadora de OnlyFans, quien criticó el enfoque moralista de la iniciativa y cuestionó que se intente estigmatizar una actividad legal.
“Hola, @SophieRaiin. Paga o deja OnlyFans. Como gobernador de Florida, no voy a permitir que una generación de mujeres jóvenes, inteligentes y capaces venda su cuerpo en línea”, escribió Sophie en su cuenta de X. “Suena como que te suscribiste y te dio remordimiento después de gastarte tu salario anual en una chica de OnlyFans”, agregó.
En respuesta Fisher dijo en otra publicación cuánto pagaría la modelo aproximadamente. “Sophie está molesta conmigo porque está a punto de pagarle al estado de Florida $42 millones en impuestos, que yo usaré con orgullo para aumentar el salario de los maestros y mejorar los almuerzos escolares”, explicó.
En redes sociales, numerosos usuarios señalaron que un impuesto de este tipo podría empujar a los creadores a mudarse a otros estados, registrar sus negocios fuera de Florida o incluso operar desde el extranjero, reduciendo así la base tributaria que el propio impuesto busca ampliar.
Otros defensores de la propuesta, en cambio, han comparado la iniciativa con los impuestos especiales aplicados al alcohol, el tabaco o los juegos de azar, argumentando que el Estado tiene precedentes al gravar actividades consideradas socialmente sensibles.
Dudas legales y constitucionales
Abogados y especialistas en derecho tributario han advertido que la propuesta podría enfrentar importantes desafíos legales. Entre los principales cuestionamientos se encuentran posibles violaciones al principio de igualdad ante la ley, al aplicar un impuesto selectivo basado en el tipo de contenido, así como implicaciones relacionadas con la libertad de expresión.
También se ha planteado la dificultad práctica de definir con precisión quién estaría sujeto al impuesto: si solo los creadores de contenido para adultos, todos los usuarios de OnlyFans, o incluso creadores que utilizan la plataforma para fines no sexuales.
Impacto en la imagen económica de Florida
Florida se ha promocionado durante años como un estado con políticas fiscales amigables, sin impuesto estatal sobre la renta y con un entorno favorable para emprendedores y creadores digitales. Analistas advierten que una medida como esta podría contradecir ese mensaje, afectando la percepción del estado como destino para la economía creativa y digital.
Además, economistas señalan que los creadores de contenido no solo generan ingresos directos, sino que también impulsan sectores como el marketing digital, la tecnología, la vivienda y el consumo local.
Un debate abierto y con proyección política
Por ahora, la iniciativa no se ha convertido en un proyecto de ley formal, pero ha logrado instalar el tema en el debate público. La discusión va más allá de OnlyFans y toca cuestiones más amplias sobre cómo los gobiernos deben adaptarse a nuevas formas de trabajo, monetización digital y modelos económicos emergentes.
Mientras el panorama político avanza hacia futuras elecciones estatales, la propuesta de Fishback se perfila como un tema capaz de movilizar apoyos y críticas, especialmente entre jóvenes, creadores digitales y defensores de las libertades individuales. El debate apenas comienza y podría marcar un precedente sobre cómo Florida —y otros estados— enfrentan el crecimiento de la economía digital en los próximos años.





