Familias de cubanos fallecidos en Venezuela cuestionan la versión oficial y denuncian abandono e incertidumbre

Militares cubanos fallecidos en Venezuela. Foto: Video de YouTube de Mario J. Pentón

Las muertes de ciudadanos cubanos en Venezuela continúan generando profundo dolor, incertidumbre y cuestionamientos entre sus familiares, quienes aseguran que la versión difundida por las autoridades no refleja la realidad de las circunstancias en que sus seres queridos se encontraban en el país sudamericano. De acuerdo con estos testimonios, no se trataba de soldados activos, sino de personas que realizaban labores civiles de apoyo, principalmente como choferes, ante la falta de oportunidades económicas en Cuba.

Las denuncias incluyen presunta manipulación de imágenes oficiales, retención de salarios, ausencia de información transparente y demoras indefinidas en la entrega y repatriación de los cuerpos, elementos que, según los allegados, agravan el duelo y refuerzan la sensación de abandono institucional.


“Eran trabajadores civiles, no combatientes”

Familiares coinciden en que muchos de los fallecidos aceptaron viajar a Venezuela como choferes u operarios logísticos, tareas que describen como civiles y alejadas del combate directo. La decisión, subrayan, estuvo motivada por la necesidad económica, la imposibilidad de encontrar empleo estable en la isla y el compromiso de sostener a sus familias.

En este contexto, cuestionan que las autoridades hayan difundido fotografías en las que los fallecidos aparecen con uniforme verde olivo, asegurando que las imágenes habrían sido editadas para presentarlos como militares. Para los familiares, este punto no es menor: consideran que se trata de una distorsión deliberada que busca legitimar una narrativa oficial y diluir la condición civil con la que muchos partieron al extranjero.

Luis Alberto Casals: confirmación de la muerte, silencio sobre el cuerpo

El caso de Luis Alberto Casals resume la angustia que atraviesan varias familias. Un familiar explicó que recibieron la notificación de su fallecimiento, pero hasta ahora no les han informado cuándo ni cómo se entregará el cuerpo, ni qué pasos seguirán las autoridades para su traslado.

La falta de fechas concretas, documentos oficiales o explicaciones detalladas ha dejado a la familia en una espera indefinida. “Sabemos que murió, pero no sabemos cuándo podremos despedirnos”, señalan, reflejando una situación que se repite en otros hogares afectados.

Pagos limitados y retención de ingresos

A la incertidumbre se suman denuncias sobre las condiciones económicas en las que estos trabajadores se encontraban en Venezuela. Según Luis Domínguez, los cubanos enviados al país recibían al menos 100 dólares mensuales, mientras que el gobierno cubano retenía la mayor parte del dinero generado por su labor.


Este señalamiento revive críticas históricas sobre la gestión de ingresos en misiones y trabajos en el exterior, donde los trabajadores no reciben directamente el total de sus salarios. Para los familiares, el contraste resulta doloroso: bajos ingresos, exposición a riesgos y, tras la muerte, una cadena de silencios.

Dos años sin relevo: el caso de Eduardo Dueña López

Otro testimonio que ha causado conmoción es el del teniente coronel Eduardo Dueña López. Su viuda relató que llevaba dos años en Venezuela y que esperaba un relevo que nunca se concretó, a pesar de haberlo solicitado. La prolongación de su estancia afirma, incrementó el desgaste físico y emocional.

Tras su fallecimiento, la familia enfrenta ahora la misma incertidumbre que otras: no saben cuándo trasladarán el cuerpo ni han recibido información clara sobre los procedimientos posteriores. La viuda asegura que la comunicación oficial es escasa y fragmentada, sin plazos ni compromisos verificables.

Duelo prolongado y reclamos de transparencia

En conjunto, los familiares denuncian un patrón de opacidad, marcado por comunicaciones tardías, información incompleta y ausencia de acompañamiento institucional. Reclaman reconocimiento de la verdadera condición laboral de los fallecidos, acceso a datos verificables sobre lo ocurrido y un cronograma claro para la repatriación.

Mientras las respuestas no llegan, el duelo permanece abierto. Para estas familias, la exigencia es básica pero urgente: verdad, transparencia y respeto, tanto para quienes murieron como para quienes esperan, desde la distancia, poder cerrar un capítulo marcado por la precariedad, la necesidad y la incertidumbre.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *