
El Parlamento Europeo aprobó una enmienda que propone poner fin al Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación entre la Unión Europea y Cuba, un marco legal que desde 2016 ha servido como base para las relaciones políticas, económicas y de cooperación entre Bruselas y La Habana.
La votación tuvo lugar durante una sesión dedicada a analizar la política exterior europea en el actual escenario internacional, marcado por el conflicto armado entre Rusia y Ucrania y por el alineamiento geopolítico de diversos gobiernos.
La enmienda impulsada por el eurodiputado Marius Kaminski la respaldaron por 331 eurodiputados, mientras 241 votaron en contra y 63 se abstuvieron, un resultado que evidencia la existencia de posturas encontradas dentro del propio Parlamento sobre cómo debe relacionarse la Unión Europea con el gobierno cubano.
El Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación, en el centro del debate
El Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación se concibió como un instrumento para promover el entendimiento mutuo, la cooperación económica y el diálogo en áreas sensibles como los derechos humanos y la gobernanza. Durante años, este marco fue defendido por sectores europeos como una vía para influir gradualmente en la realidad política y social cubana a través del compromiso diplomático.
Sin embargo, para un número creciente de eurodiputados, dicho enfoque no ha producido los resultados esperados. Los promotores de la enmienda sostienen que el gobierno cubano no ha demostrado avances sustanciales que justifiquen la continuidad del acuerdo y que, por el contrario, ha adoptado posiciones internacionales incompatibles con los valores y principios que la Unión Europea dice defender.
Señalamientos sobre el papel de Cuba en la guerra de Ucrania
Uno de los elementos centrales que impulsó la aprobación de la enmienda es la acusación de que el gobierno de La Habana no actúa como un actor neutral en el escenario internacional. Según los eurodiputados que respaldaron la medida, Cuba mantiene una estrecha alianza con Rusia y Bielorrusia, países directamente involucrados en la guerra contra Ucrania y fuertemente odiadores de la OTAN y Occidente.
En ese contexto, se señala que La Habana habría facilitado el envío de ciudadanos cubanos para combatir junto a las fuerzas rusas, un hecho que, a juicio de los legisladores europeos, contradice los compromisos asumidos en el marco del acuerdo de cooperación. Para los defensores de la enmienda, esta conducta socava la credibilidad del acuerdo y justifica su posible suspensión o cancelación.
Reacciones políticas desde Estados Unidos
La decisión del Parlamento Europeo generó reacciones inmediatas fuera del continente europeo, particularmente en Estados Unidos. La congresista republicana María Elvira Salazar celebró públicamente la votación y la calificó como “una excelente noticia”.
En sus declaraciones, Salazar sostuvo que no debería mantenerse el diálogo ni la cooperación con un gobierno que, según afirmó, reprime a su población y respalda a aliados involucrados en conflictos armados. «El pueblo cubano merece libertad, derechos y democracia y Europa no puede seguir alimentando a la dictadura», dijo Salazar.
Su reacción refleja la postura de sectores políticos estadounidenses que desde hace años abogan por una línea más dura hacia La Habana y por el aislamiento diplomático del gobierno cubano.
Evaluación académica sobre el alcance real de la enmienda
El reportaje recoge también la opinión del profesor de la Universidad de Miami, Andy Gómez, quien considera que la aprobación de la enmienda constituye un gesto político relevante, pero advierte que su impacto práctico podría ser limitado.
Desde su análisis, la medida llega “un poco tarde” y, por sí sola, difícilmente provocará cambios profundos en la política del gobierno cubano. «Para mí esto tiene mucha importancia para seguirle poniéndole presión a Cuba a reaccionar, pero no a cambiar… yo creo que la Unión Europea tiene que tomar muchos más pasos y ponerle más presión a Cuba, que está nueva medida que han tomado», afirmó el docente.
El académico subraya que, si la Unión Europea busca ejercer una presión efectiva, sería necesario acompañar esta decisión con otras acciones concretas y coherentes dentro de su política exterior.
Qué implica —y qué no implica— esta votación
Aunque la aprobación de la enmienda envía un mensaje político claro, el voto del Parlamento Europeo no implica automáticamente la ruptura inmediata del acuerdo con Cuba. Para que el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación se suspenda o cancele formalmente, se requerirían decisiones adicionales por parte de las instancias ejecutivas de la Unión Europea.
No obstante, el resultado de la votación refuerza el debate interno sobre la conveniencia de mantener el actual marco de relaciones con La Habana y podría influir en futuras decisiones de política exterior.
Las presiones de Estados Unidos para forzar cambios en Cuba
De forma paralela a los debates que se desarrollan en Europa, Estados Unidos mantiene desde hace décadas una política de presión sostenida sobre el gobierno de Cuba, con el objetivo declarado de promover cambios políticos y poner fin al sistema de partido único que rige en la isla.
Washington ha utilizado una combinación de sanciones económicas, restricciones financieras y medidas diplomáticas como herramientas para aislar al gobierno cubano y limitar su acceso a recursos internacionales. Estas políticas han sido justificadas por sucesivas administraciones estadounidenses como una respuesta a las violaciones de derechos humanos y a la falta de libertades políticas en el país.
En el ámbito legislativo, sectores del Congreso de Estados Unidos han reforzado en los últimos años iniciativas orientadas a endurecer la presión sobre La Habana, al tiempo que promueven resoluciones de condena al gobierno cubano en foros internacionales. Legisladores de ambos partidos han señalado la necesidad de coordinar esfuerzos con aliados europeos y latinoamericanos para aumentar el impacto de estas acciones.
Desde la perspectiva estadounidense, el fin del diálogo sin condiciones y el aumento de las sanciones buscan forzar reformas internas y respaldar a la sociedad civil cubana. Sin embargo, críticos de esta estrategia sostienen que la presión unilateral no ha logrado cambios estructurales significativos y que, en algunos casos, ha contribuido a agravar la situación económica de la población.
Este contexto de presión constante por parte de Estados Unidos ayuda a explicar el interés de sectores políticos en Europa por alinear su política hacia Cuba con una postura más firme, lo que da mayor relevancia a la reciente votación del Parlamento Europeo y al debate sobre el futuro del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación.
Un punto de inflexión en la relación entre la Unión Europea y Cuba
El respaldo mayoritario a la enmienda refleja un cambio en el clima político dentro del Parlamento Europeo y pone de manifiesto la creciente presión para revisar la estrategia de diálogo y cooperación con Cuba. Al mismo tiempo, deja al descubierto la coexistencia de dos visiones contrapuestas: una que defiende el compromiso diplomático como vía de influencia y otra que considera agotado ese enfoque.
En un contexto internacional cada vez más polarizado, la votación marca un posible punto de inflexión en la relación entre la Unión Europea y Cuba, cuyas repercusiones podrían extenderse más allá del ámbito diplomático y alcanzar la política europea hacia América Latina y el Caribe.





