Estados Unidos cierra 2025 con señales de estabilidad laboral tras la creación de 50,000 empleos en diciembre

Empleo en Florida. Foto: Cuba en Miami

El cierre de 2025 dejó un panorama laboral complejo en Estados Unidos, marcado por una desaceleración sostenida en la creación de empleo, señales contradictorias en los indicadores económicos y un clima de incertidumbre que se proyecta hacia el inicio de 2026. El más reciente reporte de empleo correspondiente a diciembre, divulgado tras la normalización de la publicación de datos federales, confirma que el mercado laboral atraviesa una fase de transición, lejos del dinamismo observado en años anteriores.

El informe se publica en un contexto político y económico sensible, bajo la administración del presidente Donald Trump, con crecientes debates sobre el impacto de las políticas económicas, los recortes presupuestarios y los cambios tecnológicos en la estabilidad del empleo.


Creación de empleo contenida y pérdida de impulso

Los datos de diciembre confirman que la creación de nuevos puestos de trabajo se mantuvo en niveles moderados, por debajo de los ritmos registrados durante la recuperación posterior a la pandemia. Las expectativas de los analistas ya anticipaban un mes con crecimiento limitado del empleo, reflejo de un mercado que ha comenzado a enfriarse de manera gradual.

La tasa de desempleo, que durante los últimos meses ha mostrado una evolución ascendente, se situó en el 4.4%, reflejando un mercado laboral que continúa ajustándose. En paralelo, las expectativas de Wall Street apuntaban a la creación de unos 73.000 empleos en el mes previo y a una ligera moderación del desempleo, que los economistas consultados por Dow Jones estimaban en torno al 4.5%.

La tasa de desempleo y su mensaje subyacente

Uno de los indicadores más observados fue la tasa de desempleo, que en noviembre alcanzó su nivel más alto desde 2021. Aunque no se trata de un repunte abrupto, el dato marcó un punto de inflexión tras varios años de relativa estabilidad.

Para diciembre, las proyecciones apuntaban a una posible estabilización o una leve corrección, pero dentro de un rango que confirma que el mercado laboral ya no absorbe trabajadores con la misma rapidez. Este fenómeno sugiere un ajuste natural tras un periodo prolongado de alta demanda laboral, pero también plantea interrogantes sobre la capacidad de la economía para sostener el empleo en un entorno de costos elevados y crecimiento más lento.

Indicadores mixtos: menos despidos, pero más cautela

A pesar de la desaceleración, el informe también mostró señales que moderan el pesimismo. Las solicitudes iniciales de beneficios por desempleo se mantuvieron por debajo de lo esperado, lo que indica que, aunque se crean menos empleos, los despidos masivos no se han generalizado.


Asimismo, los datos del sector privado revelaron una recuperación parcial en la contratación durante diciembre, luego de una caída en noviembre. Este comportamiento refuerza la idea de un mercado laboral que se ajusta de forma gradual, sin un colapso abrupto, pero con una clara pérdida de dinamismo.

Por su parte, los indicadores salariales reflejaron un fortalecimiento de los ingresos, con ganancias promedio por hora que ascendieron a 37.02 dólares en diciembre, lo que representa un incremento interanual del 3.8%. Estas cifras son seguidas de cerca por analistas y autoridades monetarias, ya que permiten medir el grado de ajuste del mercado laboral y funcionan como una señal clave de posibles presiones inflacionarias, en un contexto en el que la Reserva Federal continúa evaluando el momento y el alcance de futuras reducciones en las tasas de interés.

«Si el mercado laboral comienza a reafirmarse, es probable que la Fed mantenga la política sin cambios durante un período prolongado», explicó el economista jefe de JPMorgan en Estados Unidos, Mike Feroli.

Un 2025 marcado por despidos y transformaciones profundas

El año 2025 estuvo atravesado por despidos significativos en grandes empresas, especialmente en sectores tecnológicos, administrativos y financieros. A esto se sumaron recortes en agencias federales y una reorganización del gasto público, factores que influyeron directamente en el empleo gubernamental.

Además, la acelerada adopción de inteligencia artificial y automatización redefinió numerosos puestos de trabajo, reduciendo la demanda de ciertas funciones mientras aumentaba la necesidad de perfiles especializados. Este cambio estructural ha generado oportunidades, pero también ha dejado a muchos trabajadores en una situación de transición laboral.

El cierre temporal del gobierno y su impacto en las cifras laborales

El reporte de empleo de diciembre también estuvo condicionado por el cierre temporal del gobierno federal ocurrido meses atrás, un episodio que alteró tanto el funcionamiento de varias agencias como la publicación regular de datos económicos clave. Durante ese periodo, miles de trabajadores federales fueron enviados a licencias temporales o continuaron laborando sin recibir salario, mientras numerosas dependencias suspendieron parcial o totalmente sus operaciones.

Este cierre no solo afectó directamente a los empleados públicos, sino que también distorsionó la recolección y divulgación de estadísticas laborales, generando retrasos y una lectura fragmentada del comportamiento real del mercado de trabajo. Economistas advierten que parte de la volatilidad observada en los últimos informes responde, precisamente, a ese “efecto arrastre” provocado por semanas sin datos completos o actualizados.

Además, el impacto se extendió al sector privado, especialmente en áreas que dependen de contratos federales o de la actividad regulatoria del gobierno. Empresas vinculadas a servicios administrativos, defensa, infraestructura y consultoría reportaron pausas en proyectos y congelamiento de contrataciones mientras duró la parálisis gubernamental.

El impacto directo en los hogares estadounidenses

Más allá de los números, el reporte de empleo refleja una realidad cotidiana para millones de familias: la sensación de fragilidad económica. El aumento del costo de vida, los altos precios de la vivienda y la presión sobre los salarios han hecho que incluso quienes conservan su empleo enfrenten mayores dificultades financieras.

Esta percepción contrasta con las cifras oficiales de empleo y explica por qué el mercado laboral, aunque aún relativamente sólido, ya no se percibe como una fuente de seguridad plena para amplios sectores de la población.

Expectativas y desafíos para el inicio de 2026

De cara a 2026, los economistas coinciden en que la evolución del empleo dependerá de varios factores clave: el rumbo de la política fiscal, las decisiones de inversión empresarial, el comportamiento del consumo y el impacto continuo de la tecnología en el mundo laboral.

El cierre de 2025 deja en claro que Estados Unidos entra en el nuevo año con un mercado laboral más frágil, selectivo y sensible a los cambios económicos, donde la estabilidad ya no puede darse por sentada y el crecimiento del empleo será más moderado y desigual entre sectores.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *