
La aerolínea Air France anunció una reestructuración operativa de su ruta hacia Cuba como consecuencia directa de la grave escasez de combustible de aviación (JetFuel) que afecta actualmente a los aeropuertos de la isla. Aunque la compañía confirmó que no suspenderá sus vuelos a La Habana, los trayectos sufrirán modificaciones que impactan tanto en los tiempos de viaje como en la experiencia de los pasajeros.
De acuerdo con la información del texto original, la aerolínea francesa se ha visto obligada a introducir escalas técnicas en terceros países del Caribe para poder repostar combustible, ante la imposibilidad de hacerlo en Cuba durante las próximas semanas.
Escalas técnicas para sostener la ruta París–La Habana
Ante este escenario, Air France optó por mantener la conectividad aérea con Cuba, incorporando escalas técnicas en aeropuertos del Caribe, como Nassau, en Bahamas. Estas paradas permiten cargar el combustible necesario antes de continuar el vuelo, pero implican un aumento en la duración total del viaje y posibles ajustes en los horarios inicialmente programados.
Si bien la aerolínea no ha anunciado cancelaciones masivas, la reconfiguración logística introduce mayor complejidad operativa, tanto para la tripulación como para los pasajeros, que podrían experimentar retrasos o cambios en sus itinerarios.
Aeropuertos cubanos sin JetFuel por al menos un mes
La decisión de Air France se produce tras una notificación oficial emitida por las autoridades aeronáuticas cubanas, que informaron a las aerolíneas internacionales que a partir del 10 de febrero ningún aeropuerto del país dispondrá de combustible para la aviación durante un período estimado de al menos un mes.
Este aviso, difundido mediante un NOTAM, afecta de forma directa a las operaciones internacionales, especialmente a los vuelos de largo alcance provenientes de Europa y Canadá, que dependen del reabastecimiento local para completar sus trayectos de regreso.
Reacciones del sector aéreo internacional
La falta de combustible de aviación en Cuba ha provocado una reacción en cadena dentro del sector aéreo internacional, con estrategias muy diferentes según el origen de las aerolíneas, el tipo de aeronave y la viabilidad económica de mantener las operaciones bajo condiciones extraordinarias.
Las aerolíneas europeas han optado mayoritariamente por ajustes operativos para sostener las rutas, aunque con costos adicionales. Compañías como Iberia y Air Europa han analizado planes similares a los de Air France, incorporando escalas técnicas en aeropuertos del Caribe o de Estados Unidos para repostar combustible. Estas soluciones permiten mantener la conectividad con Cuba, pero alargan los tiempos de vuelo, encarecen la operación y reducen la rentabilidad, especialmente en rutas de largo recorrido.
En el caso de las aerolíneas canadienses, la reacción ha sido más drástica. Varias compañías, entre ellas Air Canada y WestJet, han optado por suspender o cancelar temporalmente vuelos a Cuba, al considerar que operar sin posibilidad de repostar en la isla compromete la seguridad, la planificación logística y los costos operativos. Estas decisiones afectan de forma directa al turismo canadiense, históricamente uno de los principales mercados emisores hacia Cuba.
Las aerolíneas estadounidenses, por su parte, se encuentran en una posición diferente. Varias han señalado que pueden continuar operando sin repostar en aeropuertos cubanos, ya que sus aeronaves parten desde Estados Unidos con suficiente combustible para completar el trayecto de ida y vuelta.
No obstante, estas compañías también han reconocido que la situación incrementa la presión operativa y limita cualquier posibilidad de aumentar frecuencias o abrir nuevas rutas mientras persista la escasez.
Impacto en el turismo y la conectividad aérea
La reestructuración de rutas como la de Air France añade presión a un sector turístico ya golpeado por la crisis energética, los apagones y la escasez de recursos. La conectividad aérea es un elemento clave para el turismo internacional, y cualquier alteración prolongada puede traducirse en menor llegada de visitantes, encarecimiento de los viajes y pérdida de competitividad del destino Cuba frente a otros países del Caribe.
Además, los vuelos con escalas técnicas reducen la eficiencia operativa y pueden desincentivar a pasajeros que buscan trayectos directos, especialmente en rutas de largo recorrido.
Una crisis energética con efectos en cadena
La falta de JetFuel forma parte de una crisis energética estructural que afecta a múltiples sectores en Cuba. La reducción en la disponibilidad de combustibles ha impactado no solo en la aviación, sino también en el transporte interno, la generación eléctrica y la actividad económica en general.
En este contexto, la decisión de Air France de adaptarse en lugar de retirarse subraya la importancia estratégica del mercado cubano, pero también pone en evidencia la fragilidad del sistema aeroportuario y logístico del país ante interrupciones prolongadas en el suministro energético.
Mientras no se normalice el acceso al combustible de aviación, las aerolíneas que mantienen vuelos a Cuba deberán operar bajo condiciones excepcionales, y los pasajeros seguirán enfrentando itinerarios más largos, escalas imprevistas y un alto grado de incertidumbre, en un escenario que continúa condicionando la recuperación del tráfico aéreo y del turismo internacional hacia la isla.
Sanciones de EE. UU. y pérdida del petróleo venezolano: el origen de la escasez de combustible
La actual escasez de combustible de aviación que afecta a los aeropuertos cubanos no es un fenómeno aislado ni coyuntural, sino el resultado de factores estructurales de carácter geopolítico y económico que han reducido de forma drástica la capacidad del país para garantizar suministros energéticos estables.
Uno de los elementos centrales es el endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos contra el Gobierno cubano, que ha limitado severamente el acceso de la isla a proveedores internacionales de petróleo y derivados. Las medidas estadounidenses no solo restringen las transacciones directas, sino que también desincentivan a navieras, aseguradoras y entidades financieras extranjeras a participar en operaciones vinculadas al suministro de combustible a Cuba, por temor a sanciones secundarias. Como resultado, incluso cuando existen oportunidades de compra en el mercado internacional, la logística y el financiamiento se vuelven altamente complejos.
A este escenario se suma la pérdida progresiva del petróleo procedente de Venezuela, que durante años fue el principal sostén energético de Cuba. El colapso de la producción petrolera venezolana y los cambios políticos recientes en ese país han reducido de manera significativa los envíos de crudo y combustibles refinados hacia la isla. Esta caída en el suministro ha dejado a Cuba sin su fuente más estable y preferencial de abastecimiento, obligándola a depender de compras puntuales en un mercado internacional adverso.
La combinación de sanciones externas y desaparición del respaldo energético venezolano ha provocado un efecto en cadena que alcanza sectores estratégicos como la generación eléctrica, el transporte interno y, ahora, la aviación civil.
En el caso del JetFuel, la falta de divisas, las dificultades para importar y la ausencia de reservas suficientes han llevado a las autoridades cubanas a priorizar recursos y suspender el suministro a los aeropuertos, una medida que impacta directamente en la conectividad aérea internacional.





